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Jueces y juezas, y la necesaria relación con los medios de comunicación

Con motivo de la celebración del 52° aniversario de la creación de NORTE, como integrante de la sociedad chaqueña y desde el rol que en ella me toca desempeñar, quisiera compartir con sus lectores, a través de estas breves líneas, algunas reflexiones sobre la necesaria relación que debe existir entre el Poder Judicial y los medios de comunicación social.

Sabido es que para el fortalecimiento del sistema democrático y republicano de gobierno es fundamental que la sociedad tenga acceso a la información. En el caso del Poder Judicial esa información se vincula con su función jurisdiccional, esto es -a través del dictado de sentencias- la permanente resolución de conflictos y controversias de toda índole, con la mira puesta en la paz social.

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Por su parte, los medios de comunicación a través de su misión de informar cumplen un rol decisivo en la vigencia de los principios y valores de nuestro sistema constitucional. De allí que, como lo ha dicho nuestra Corte Suprema, aun cuando el art. 14 enuncia derechos meramente individuales, está claro que la Constitución, al legislar sobre la libertad de prensa, protege fundamentalmente su propia esencia democrática. Es por ello que nuestro plexo constitucional, enriquecido con la incorporación de los instrumentos internacionales sobre derechos humanos, resguarda con marcado celo la labor tanto del Poder Judicial como la de la Prensa.

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En su interrelación, el periodismo, al informar sobre temas vinculados a la administración de justicia, tiene el innegable poder de ser formador de opinión pública.

De allí la importancia de resaltar mediante estas líneas la responsabilidad social de informar que incumbe al Poder Judicial y a los medios de comunicación de cara a la sociedad, cometido que debe ser cumplido para los fines que le son propios con independencia, imparcialidad, ética y profesionalismo, características comunes e inherentes a ambos.

Hace unos meses atrás, en el acto de conmemoración por los 70 años de la Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia, organismo judicial del cual formo parte, decíamos –junto con la Dra. María Delfina Denogens, que actualmente lo preside- que el derecho como la sociedad es cambiante y que tal dinamismo nos interpela a abogados y jueces, actores privilegiados en el drama procesal, a asumir, cada vez más, nuevas y desafiantes funciones superadoras de nuestras tradicionales misiones. En ese contexto y citando al maestro Mario Augusto Morello, señalamos que es imposible continuar pensando en un juez distante y con actitud pasiva. En efecto, como ya se ha dicho, el proceder del juez alejado de la realidad y disociado del mundo que lo rodea, es insostenible. Y ello se relaciona, en punto a la temática en trato, con la conocida expresión “el juez habla por sus sentencias”, lo que significa, ni más ni menos, una escudriñada omisión de algunos magistrados de comunicar, circunstancia que muchas veces posibilitó a los medios interpretar erróneamente las decisiones judiciales.

El Poder Judicial como poder del Estado, debe hacer públicos sus actos de gobierno garantizando el derecho fundamental de acceso a la información a los ciudadanos, y con ello, el principio republicano de gobierno que se funda en que la sociedad pueda controlar el adecuado funcionamiento del servicio de justicia.

En ese escenario, el cambio de cultura judicial operado con la implementación de la oralidad en los diversos sistemas procesales conlleva una ventaja en torno a la comunicación, difusión y transparencia de las decisiones adoptadas por los órganos jurisdiccionales que deben dar a conocer los fundamentos de su decisión al momento de resolver.

Asimismo, la utilización por los jueces de un lenguaje claro, conciso, sencillo y accesible -dejando de lado tecnicismos y evitando la excesiva extensión de las resoluciones que muchas veces producen confusiones e impiden concretar conceptos con exactitud- facilita la efectiva comprensión por el ciudadano del contenido de los actos judiciales.

Si bien es cierto que mediante las reformas a los sistemas procesales se han hecho adelantos en los tópicos referidos en el ámbito del Poder Judicial, a lo que debe sumarse la creación de canales de comunicación propios e idóneos para transmitir la información de los órganos judiciales a la sociedad, como lo fue el Centro de Información Judicial (CIJ) a través del cual la Corte Suprema de Justicia de la Nación –con el impulso de su entonces Presidente, Dr. Ricardo Lorenzetti– ha generado sus propios cauces de comunicación para dar a conocer la realidad del funcionamiento del servicio de justicia, resulta imperioso afianzar y fortalecer la relación entre el Poder Judicial y los medios de comunicación.

En este contexto, frente al deber ínsito de comunicación y el panorama antes expuesto, es necesario que los jueces sepamos qué rol asumir frente a los medios y, a la vez, que éstos capaciten o especialicen a los periodistas que cubren la temática judicial para lograr información útil, legítima y constructiva. De ello depende, en gran medida, los niveles de credibilidad y confianza en la Justicia.

Respecto de lo primero, es importante que en el afán de informar en relación a un caso concreto llevado a su conocimiento, o de explicar los motivos o fundamentos de su fallo ante la prensa, el juez no se exceda en apreciaciones o adelantos que puedan luego ir en detrimento de su propia labor jurisdiccional. Asimismo, debe evitar la utilización de los medios de comunicación social con el objeto de sustituir funciones que le son inherentes, o de imponer o influir en el contenido de sus resoluciones.

Por su parte, los medios de comunicación, conscientes de su influencia a la hora de transmitir noticias vinculadas a la administración de justicia, deben reflexionar sobre la trascendental responsabilidad social que les incumbe, por sobre el impulso de generar primicias que muchas veces difieren de la realidad o son expuestas de manera inadecuada, relegando nuevamente el objetivo de lograr una información útil y certera para los justiciables.

Como señalé anteriormente, los medios de comunicación a través del ejercicio del derecho a la libertad de expresión influyen de manera directa sobre la opinión pública, convirtiéndose en un verdadero poder. También poseen la fuerza de manipular o destruir la reputación de una persona o un grupo de ellas; de allí el grado de exposición de la justicia y sus operadores teniendo en cuenta la atracción que ejercen los temas judiciales, lo que genera que en forma permanente se emitan criterios de valor sobre ellos.

Es por esa razón que en una sociedad que se precie de democrática, el derecho a la libertad de expresión, el acceso a la información pública, y el acceso e imagen de la Justicia son elementos fundamentales que deben ser fortalecidos y protegidos. Y ello se logrará, sin dudas, a través de un contacto y diálogo franco, responsable y comprometido entre quienes nos desempeñamos en el Poder Judicial y los medios de comunicación.

Para concluir, quisiera a través de este humilde aporte, felicitar al señor director y a todo el equipo del Nor - te por este nuevo aniversario, agradeciendo el rol clave de este medio en la región, y por la rigurosidad y responsabilidad en el tratamiento de los temas que nos son comunes.

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