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Termínenla, por favor, esto es de vida o muerte

El mundo, la Argentina, el Chaco, están desorientados ante la situación inédita de la pandemia de Covid-19. No se sabe cómo reaccionar contra lo desconocido. Se está en guerra contra un enemigo invisible y desconocido. Y como en toda guerra, el saldo de muerte es catastrófico. Se habla de una posible vacuna para el año próximo, pero nada es seguro.

Eduardo López
Por: Eduardo López

Y ante esta situación de inseguridad cada uno tiene su cuota de responsabilidad. La mayor de todas es la de aquellos que, por vocación y por elección de la ciudadanía, se han comprometido al servicio de la comunidad, es decir los que ostentan cargos públicos. Pero todos los demás también tienen su participación cumpliendo las normas que se dictan para evitar contagios y males mayores.

Pero no existen manuales, no hay determinaciones taxativas “para lo que hay que hacer”, porque en el fondo nadie lo sabe. Y ante esto lo único cierto y concreto son los hechos que están ante la vista de todos. Y es imprescindible una unión férrea entre todos los sectores para caminar juntos en la misma dirección.

Y eso no es lo que estamos viendo los ciudadanos chaqueños cada día con creciente angustia, ante lo que acaece jornada a jornada. Desde las autoridades políticas no se da el ejemplo. Por un lado, el gobierno anuncia todos los días múltiples acciones en todos los ámbitos, fuertes inversiones para equipamiento, protocolos minuciosos cuyo fundamentos muchas veces se desconocen. Y a cada recomendación nueva, los sectores políticos de oposición cuestionan a las autoridades, desde la cómoda posición del que ve sentado en una banca o en su casa, sin intervenir en las acciones.

Por más que se tengan idearios distintos para encarar el bien común, en esta situación que es de vida o muerte, la gente necesita que quienes son responsables estén unidos, piensen juntos, ideen cosas nuevas juntos, trabajen juntos y no vivan toreándose para ver quién saca alguna tajada que luego tenga ecos en las urnas.

Soberbia de ambos lados Hay soberbia de ambos lados. Desde la autoridad gubernamental se habla como si se supiera todo, se tuviera todo controlado, se hiciera todo lo posible, pero aún no se ve, a cien días de pandemia, un consejo de expertos de medicina, psicología, seguridad, atención sanitaria que asesore al político y decidan juntos las acciones a seguir. Pareciera que el cargo máximo habilita para ser el experto único en todo, que habla hasta dos y tres veces por día con escasa o nula sustancia.

Desde la oposición política todo es crítica, ironía, rechazo y no se ven más que declaraciones vertidas en la prensa sin búsquedas de acercamiento aun a sabiendas de que, es posible, que sean rechazados. Para ella -la oposición- es también caso de vida o muerte todo lo que se resuelva para enfrentar el problema. Los que no tienen responsabilidades directas deben ayudar y los que sí, tienen que dejarse ayudar.

De vida o muerte

Los ciudadanos queremos que se termine todo esto, que quienes dicen tener vocación política lo demuestren en una situación límite como esta y que, dejen de lado toda diferencia de enfoque (que eso es la política) en la búsqueda del bien de todos. Que la terminen de tirarse “flores” y tomen conciencia de lo que está pasando, o ¿habrá que esperar que alguno de ellos le llegue el contagio como pasó con el jefe de Terapia Intensiva del Perrando o el subcomisario de El Sauzalito?

Hoy los ciudadanos no la tenemos fácil cuando vemos lo que pasa alrededor. El Chaco es, después de Provincia y Ciudad de Buenos Aires, el distrito con más infectados y con más muertes. Al escribirse esto casi cien, de todos los sectores: médicos, policías, personal de salud, hermanos del barrio Toba, un fundador del Coro Chelalapí y su esposa, un profesor universitario, una abogada, un camarógrafo y tantos otros de todos los ámbitos sociales. Pero al mismo tiempo vemos que dos provincias limítrofes, Formosa y Corrientes, hasta ahora no tienen casos fatales. Quiere decir que aquí algo no se está haciendo bien y que no se hizo todo lo que se tenía que hacer.

Nadie tiene la llave de la salida, pero es fundamental querer encontrarla entre todos. La receta empleada hasta ahora no dio el resultado buscado, por el contrario, está, a ojos vista, equivocada. Con humildad hay que buscar el apoyo de todos, de los que saben, de los que estudian, de los que experimentan. La política tiene que tomar las decisiones, pero sobre esa base y no sobre otros cálculos que nadie entiende. Los ciudadanos acatar lo que se diga, pero por favor, terminen la pelea, esta no es la hora. Como tampoco es la hora para distraer tiempo y discusiones en temas importantes, pero solo cuando se supere esta emergencia. Entonces habrá tiempo para reformas constitucionales o poner en valor las propiedades del Estado. Sin esa imprescindible unidad no se saldrá adelante y seguiremos entre los líderes de la muerte, como lo estamos desde hace tiempo, en el analfabetismo, la desnutrición y la pobreza.

 

La copla del lunes 

 


En los políticos creo;
si prometen digo amén,
pero ruego por lo bajo:
Señor, aumenta mi fe.

 


(Aledo Luis Meloni, 2001)