Potencial productivo de la economía del conocimiento
La Cámara de Diputados de la Nación dio media sanción al proyecto de ley de economía del conocimiento, una iniciativa que tiene como objetivo impulsar a los sectores que hacen un uso intensivo de la tecnología y demandan personal con alta calificación, como las industrias de software, aeroespacial, satelital y audiovisual, los trabajos en biotecnología, robótica, servicios geológicos, y el sector de la electrónica y las comunicaciones, entre otros.
Son actividades que demandan personal con buena formación académica y práctica, preparado para generar valor y riqueza transformándola en conocimiento. Los ejemplos que se pueden observar en los países más avanzados confirman que estos sectores tienen un enorme potencial productivo. En la Argentina estas industrias han mostrado un sostenido incremento de su participación en las exportaciones en los últimos años. El buen desempeño les ha permitido ocupar el tercer lugar de la tabla de mayores exportadores del país, solo por detrás de la agroindustria y del sector automotriz.
El proyecto aprobado en la Cámara Baja y que ahora pasó al Senado es impulsado por el Ejecutivo nacional que envió la iniciativa en febrero, luego de derogar el sancionado hace un año por considerar que permitía acceder a los beneficios a empresas de cualquier rubro que tuvieran emprendimientos tecnológicos. El nuevo marco mantiene los beneficios de reducción de la alícuota del impuesto a las Ganancias y sobre el pago de contribuciones patronales y apunta a facilitar el acceso de las pequeñas y medianas empresas al régimen de promoción. Según se explicó, la ley aporta exenciones impositivas pero obliga a invertir en capacitación de empleados, en investigación y desarrollo. Se espera que una vez que la ley tenga plena vigencia se generen las condiciones para duplicar los puestos de trabajo en las distintas actividades vinculadas con este prometedor sector, de manera que en diez años se pueda duplicar los puestos de trabajo y alcanzar un 15 por ciento de las exportaciones totales. Además la ley busca facilitar el acceso de las pequeñas y medianas empresas al régimen de promoción, para lo cual tendrán que mostrar que el 70 por ciento de su facturación total durante el último año se genere a partir de estas actividades.
Uno de los problemas estructurales de la economía del país es que padece en forma cíclica de un flujo de divisas insuficiente, atribuido al bajo crecimiento de las exportaciones comparado con el desempeño que cada año muestran las importaciones. De esa manera, aseguran, no se logra salir del círculo vicioso que impide crecer a la Argentina. Es que, como bien enseñaba el economista Aldo Ferrer, el desarrollo también depende de la capacidad de una sociedad para incorporar los nuevos conocimientos, es decir, los saberes de la ciencia y la tecnología, a su actividad económica y social.
La provincia del Chaco debe promover a este sector que incluye servicios como software, audiovisuales, profesionales y geológicos, entre otros, ya que son algunas de las actividades más dinámicas de la economía y tienen un impacto positivo en otras actividades productivas. Hasta ahora, las jurisdicciones con una mayor presencia de empresas y trabajadores de servicios basados en conocimientos son las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza. Según un informe del Observatorio de la Economía del Conocimiento, que depende del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, el conjunto de actividades que están dentro de este dinámico sector generó el año pasado exportaciones por 6900 millones de dólares. Como se podrá apreciar, se trata de actividades que no se deben subestimar, sobre todo en este momento en que las exportaciones son clave para obtener dólares genuinos para el país, en un contexto difícil en el que, además de las complicaciones agregadas por la pandemia, hay escaso financiamiento externo.
Pensar en la reactivación de la economía también requiere pensar en estas actividades que son intensivas en investigación y desarrollo. Estos sectores que se basan en un empleo intensivo de la tecnología y demandan profesionales con alta calificación deben formar parte de una estrategia innovadora de inserción de la Argentina en el mundo, que combine tanto exportaciones primarias, como manufactureras y de servicios de las distintas economías regionales, en el marco de una política exterior que defienda los intereses nacionales.










