Compras y consumidores en tiempos de pandemia
El aislamiento social impuesto por la pandemia generó nuevos hábitos de consumo que se apoyan en dispositivos electrónicos para realizar compras. Según un sondeo privado, en el marco de la emergencia, siete de cada diez ventas que realizan pequeñas y medianas empresas del país son a través de canales electrónicos y los pagos digitales representan la mitad de esas operaciones. ¿Las nuevas herramientas digitales podrán impulsar la esperada recuperación económica?
Un estudio realizado por la consultora Trendsity observa que muchas pequeñas y medianas empresas de todo el país optaron por el comercio electrónico y los abonos digitales para mantener su fuente de ingresos en tiempos en los que las restricciones impuestas a la circulación de personas impactaron en el comercio tradicional. El relevamiento, que se realizó con una encuesta online a 2.100 emprendimientos en todo el país, se propuso conocer hasta qué punto la transformación digital ayudó a pequeñas y medianas empresas a hacer frente a la crisis. Entre los principales atributos del comercio electrónico mencionados por los encuestados figura la posibilidad de aumentar las ventas, llegar a potenciales nuevos clientes, mantener las fuentes de trabajo, generar nuevos empleos indirectos y avanzar hacia una mayor digitalización. En nueve de cada diez casos, los consultados señalaron que la operación electrónica permitió sostener la nómina de sus colaboradores en este contexto, mientras que un 42 por ciento de los encuestados dijo que necesitó contratar algún nuevo recurso para trabajar en el renovado paradigma digital.
Por otra parte, dos de cada tres indicó que la gestión de cobros por otras vías que no fuera el efectivo, es decir los pagos digitales, fue clave para poder seguir operando en este contexto. En otras palabras, la digitalización se presenta como una alternativa viable para ampliar la base de clientes y como plataforma de soluciones para operar en un contexto de emergencia como el actual. Un alto porcentaje de los encuestados (75 ciento) dijo que la posibilidad de seguir generando ventas representa la principal ventaja al operar en plataformas online mientras que seis de cada diez tienen esa misma percepción respecto de los pagos electrónicos.
En ambos casos, más del 90 por ciento indicó que seguirá usando el comercio y los pagos electrónicos una vez que se supere la pandemia. En rigor, el comercio electrónico venía mostrando un buen desempeño antes de la crisis desatada por el Covid-19. El estudio anual de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, por ejemplo, reveló que la facturación del comercio electrónico en el país creció un 76 por ciento el año pasado, lo que representó operaciones por 403.278 millones de pesos. Según la misma fuente, el 90 por ciento de los adultos argentinos conectados compró online alguna vez, lo que representa 18,3 millones de personas; mientras que en el mismo período analizado -es decir 2019- el 78 por ciento del total de las ventas se realizó a través de tarjeta de crédito. ¿Cómo encajan todos estos datos en una provincia como el Chaco, donde la actividad comercial también sufre el duro golpe de la caída de ventas por la pandemia? Las mejores respuestas la darán, sin dudas, los propios emprendedores chaqueños, pero estas cifras tal vez puedan ayudar a repensar estrategias para volver a ponerse de pie en estas horas de enormes dificultades.
La información que ofrecen estas encuestas puede ayudar a visualizar algunas de las alternativas que se presentan como posibles para operar en un contexto de emergencia y tomar decisiones en función de la difícil coyuntura local. Algunos especialistas coinciden en señalar que es muy probable que surja un nuevo perfil de consumidor, que ya está gestando, y al que habrá que prestar mucha atención para conocer si el hábito de comprar en casa a través de dispositivos electrónicos es una moda pasajera o más bien es algo que llegó para quedarse. En ese sentido, señalan el caso de los consumidores de la ciudad de Shangai, en China, donde se registró un 50 por ciento menos de compradores en los locales físicos, pero un porcentaje similar de incremento del comercio electrónico. De lo que se trata es de colaborar con las micro, pequeñas y medianas empresas locales para que puedan encontrar alternativas que las ayuden a recuperarse lo más rápido posible en esta crisis que, en mayor o menor medida, afecta a todos, y que seguramente marcará un antes y un después en las relaciones entre las personas.










