El potencial de la biotecnología
El arduo trabajo de científicos argentinos que permitió hallar un suero terapéutico anti Covid-19, que en pruebas de laboratorio neutralizó el virus, confirma el enorme potencial que tiene el campo de la biotecnología en nuestro país. Este logro es el resultado de un trabajo de cooperación de instituciones del sector público con empresas privadas que merece ser alentado con una mayor inversión en infraestructura, actualización tecnológica y equipamiento para investigación.
Se trata de un valioso paso adelante en la búsqueda contrarreloj que se realiza en todo el mundo de un medicamento que sirva para el tratamiento del nuevo coronavirus. Ahora se espera que se avance en la fase de ensayos clínicos en pacientes de este suero anti Covid-19. El desarrollo cuenta con la participación del laboratorio Inmunova y el Instituto Biológico Argentino, la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos G. Malbrán”, y con la colaboración de investigadores de la Fundación Instituto Leloir, Mabxience, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y de la Universidad Nacional de San Martín. Los investigadores que participan en el desarrollo explicaron que en el actual contexto de la pandemia, la inmunoterapia pasiva en la que se inscribe este suero es una de las estrategias terapéuticas que investigan científicos en distintos países, con el objetivo de disminuir la letalidad del nuevo coronavirus. La idea es que el suero se utilice en pacientes con diagnóstico de la infección, para ser administrado en las primeras etapas de la enfermedad, a fin de evitar que el virus ingrese en las células que es lugar donde se multiplica.
El campo de la salud humana es una de las áreas en las que ya se venía trabajando en el país con tecnologías que facilitan el desarrollo de nuevos enfoques terapéuticos y de diagnóstico, así como nuevas vacunas y anticuerpos monoclonales para combatir enfermedades. En el caso del suero al que se hace referencia, es importante destacar que se trata del primer producto terapéutico contra el nuevo coronavirus que se desarrolló íntegramente en el país con la participación de científicos argentinos. Cabe recordar, por otra parte, que en la Argentina existe una incipiente industria biotecnológica nacional, pero que había padecido la pérdida de valiosos investigadores por las políticas de ajuste que se aplicaron entre 2015 y 2019. Debe tenerse en cuenta que, en condiciones normales, un desarrollo de un suero de este tipo necesitaría varios años de paciente investigación. Sin embargo, dado el contexto de emergencia sanitaria, en esta oportunidad y en un caso que no registra precedentes más de 60 investigadores de las diferentes empresas e instituciones públicas unieron sus esfuerzos para obtener el suero en poco más de dos meses.
Esto demuestra la necesidad de afianzar un modelo público-privado que incorpore las necesidades estratégicas del país, las empresas y la sociedad. El país debe aprovechar los extraordinarios avances que se dan en el mundo de biotecnología, como la técnica de edición genética, conocida como Crispr, y más recientemente, la nueva herramienta diseñada por el joven biólogo estadounidense David Liu, el Prime Editing, que mejora en forma notable la precisión de la primera. Se debe invertir más en investigación y biotecnología, y apoyar el trabajo de profesionales muy calificados que están preparados para aprovechar el potencial de las nuevas técnicas de edición genética. Por otro lado, está la posibilidad de lograr que, una vez que se ponga en marcha la totalidad del aparato productivo, se generen puestos de trabajo de alta calificación y explorar nuevos desarrollos de productos que ayuden a resolver problemas de la salud. Hay una nueva generación de investigadores nacidos y formados en el país que está preparada para trabajar en desarrollos que contribuirán a consolidar la capacidad para producir y proporcionar al mundo medicamentos más eficaces, alimentos con mayor valor nutricional y productos industriales de alto valor agregado.
El adecuado aprovechamiento de la biotecnología permitirá en un futuro no muy lejano hacer frente a enfermedades que hoy parecen invencibles y alimentar a un mundo cada vez más demandante. A su vez, la biotecnología aplicada a la genética vegetal permitirá aumentar la productividad de los cultivos para mantener el liderazgo mundial en la producción y exportación de proteínas.










