El campo quiere estar tranquilo, y producir
Es notable. Los productores agropecuarios de esta parte del país no están tranquilos. Y no es por el coronavirus solamente, sino por lo que viene sucediendo en el ámbito de las decisiones políticas que mostraron la señal más clara ante la sociedad argentina: el intento de expropiación de la cerealera Vicentin.
Es necesario advertir que el campo está movilizado, pero no es favor de Vicentin, es en contra de la expropiación de la firma. Ayer las calles de la ciudad de Avellaneda mostraron una foto de lo que piensa el campo y gran parte de la sociedad argentina.

No es a favor de Vicentin, porque la megacerealera –si se comprueba en los estrados judiciales lo que hasta ahora se supone- dejó en una complicada situación a productores y empresas que les entregaron cereales y oleaginosas, no les pagó, y obtuvo millonarios créditos sin estar en condiciones de hacerlo.
Es necesario recordar que más de cincuenta productores y empresas acopiadoras de cereales y oleaginosos del Chaco mantienen acreencias por más de 750 millones de pesos con la firma rosarina, y algunos productores que entregaron su producción y se quedaron sin cobrar, ahora están en riesgo de poder encarar una nueva campaña agrícola, como la siembra de girasol.
Esa es una cuestión en la cual la Justicia no puede, no debe mirar para otro lado.
Pero en lo que sí se establece un peligroso juego de poder político es la clara intención de expropiar la empresa, lo cual pone en riesgo el derecho privado, so pena de los argumentos insostenibles de la seguridad alimentaria.
EL ROL DE LOS MINISTROS Y GOBERNADORES
Los gobernadores de las provincias y sus ministros de Producción, tendrán que buscar ser escuchados por el gobierno que encabezan Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Tendrán la difícil tarea de transmitirles el mal humor que tienen los productores y la sociedad en general por el intento de expropiación.
Tendrán que ser los canales del descontento que, en tiempos de democracia y del respeto a los derechos individuales, se pone en juego con esta decisión. Es un tira y afloje muy distinto a lo que sucedía años anteriores. Peor –en lenguaje popular- que el conflicto por la 125, ya que en esa ocasión la figura fue un impuesto distorsivo y confiscatorio. Esta vez es “ir por la expropiación”.
Por eso –deben saber los gobernadores, legisladores y ministros—que el campo tiene el apoyo de la sociedad en general, que no tolera avasallamientos en medio de una pandemia que pone en jaque a la economía global.
Es, sin dudas, una misión complicada pero es necesario que intenten persuadir a las autoridades que la confrontación entre argentinos es lo peor que nos pueda suceder en momentos en que crece la cantidad de muertos por la pandemia, que el sistema de salud en algunas provincias como Buenos Aires puede colapsar si sigue la circulación viral. No es el momento para la grieta. Es momento de apoyar a la producción.
BRASIL, COMPLICADO, PERO SIGUE EXPORTANDO
Brasil, con su presidente Jair Bolsonaro a la cabeza, tiene infinidad de problemas no solo por como manejó la pandemia del Covid-19. Sin embargo, su producción sigue siendo record y sigue exportando.


Ya vendió el 87,5% de cosecha de soja 19/20, lo que implica que ya se habría comercializado el equivalente a 106,5 millones de toneladas.
Karen Brown, consultora de Thomson Reuters, mostró un mapa del tráfico de “hora punta” de soja desde América del Sur hacia Asia. Dice que los datos oficiales de exportación sugieren que Brasil envió cerca de 31 millones de toneladas en abril y mayo. Eso incluye 22.2 millones de toneladas a China, un 66% más que en el mismo período del año anterior.
Durante los primeros cinco meses de este año, enviaron un 37% más que en enero-mayo de 2019. Los envíos en ese periodo a China, también subieron un 37%.










