A un año de la partida de Rolando Núñez, defensor del pueblo
Hay cuarenta y un ciudadanos y ciudadanas chaqueños interesados en ser el “Defensor del Pueblo”, tras quedar vacante el cargo al vencerse los plazos establecidos. De entre ellos, el próximo 6 de julio, en audiencia pública, se nombrará a quien ejercerá esta función, que, a ser sinceros, está vacante hace años, desde su iniciación en 2011, porque la ciudadanía no ha visto un actuar efectivo que la respalde en sus derechos.

La ley del Defensor del Pueblo, que se sancionó en 2011, diecisiete años después de que la ordenara la Reforma Constitucional Provincial de 1994, ha servido para crear un organismo más, en gran manera burocrático, con una estructura de personal respetable, pero que no ha respondido en más de un noventa por ciento al concepto de “interés de los habitantes”, al que se refiere la ley 843-1 (según la numeración actual) enumerando que “comprende todo aquello vinculado con la defensa de los derechos constitucionales, individuales, colectivos y difusos frente a los actos, hechos u omisiones de la administración y sus agentes, que impliquen el ejercicio ilegítimo, defectuoso, irregular, abusivo, arbitrario, discriminatorio, negligente, gravemente inconveniente o inoportuno de sus funciones; así como la supervisión sobre la eficacia en la prestación de los servicios públicos, sean estos prestados por entes públicos o privados”.
DEFENSOR SIN TÍTULO
Como se ve hay un vacío difícil de llenar, lo que muestra la importancia que tendrá la misión de quien resulte designado para esa responsabilidad. Sin embargo, por suerte los ciudadanos no estuvieron tan desamparados porque hasta hace hoy un año, el 15 de junio de 2019, estuvo en ese lugar, por la prepotencia de los hechos, aunque sin título, el abogado Alcides Rolando Núñez, quien partió ese día, casi en silencio. Él ocupó ese lugar, por vocación de servicio y honrando su condición de abogado a través del Centro de Estudios e Investigación Social “Nelson Mandela”, que había creado a mediados de los 90 en su estudio jurídico. Su accionar fue siempre en favor de los sectores más excluidos. En materia de control de las gestiones de gobiernos, realizó incontables seguimientos en lo relacionado con las políticas públicas, los manejos de recursos, la evaluación de situaciones, desarrollándose un activo y persistente pensamiento crítico. Así, el Centro Mandela pasó a ser una fuente de consulta para organizaciones sociales, económicas, gremiales y políticas del Chaco, como también fuente de colaboración para medios periodísticos locales, regionales, nacionales e internacionales.
Ese hijo de un albañil que trabajó en el Ingenio Las Palmas y luego fue almacenero en Villa Chica de Resistencia, estudió en la Normal Sarmiento y luego en la Facultad de Derecho donde se graduó de abogado. Varias veces confesó que su gestión en favor de los más indefensos y necesitados y en el cuidado del medio ambiente era una manera de devolver a la sociedad lo mucho que le había dado, empezando por su título universitario.
En el Centro que creó junto a otros muchos consecuentes colaboradores, trabajó sin descanso produciendo informes sobre la situación de muchos chaqueños que veían sus derechos humanos conculcados y su medio ambiente arrasado por la ambición, por solo citar dos casos entre tantos cuyos textos pueden verse en la página web de ese Centro, adonde muchos, que tenían problemas y no sabían dónde ir, iban a buscar a “Don Mandela” como alguien les había señalado.
Versos de Aledo
AL PAN, PAN
Yo le doy mi voz al pueblo / y el pueblo me da su voz.
Tal vez no sean iguales / su expresión y mi expresión;
pero nombramos las cosas / del mismo modo los dos:
Al pan, pan y al vino, vino.
Si hay algún modo mejor, / el pueblo no lo conoce;
tampoco yo.
(ALEDO LUIS MELONI, LA OTRA MIRADA, 1992)
ABORÍGENES Y BOSQUES
Sus informes sirvieron para que la Defensoría del Pueblo de la Nación demandara en 2007 al Estado nacional y a la gobernación del Chaco como responsables del “exterminio étnico” de los pueblos originarios del Chaco. A raíz de ello la Corte Suprema obligó a ambos Estados a dar comida, agua y atención médica a los qom. Eso repercutió en, por ejemplo, la construcción del Hospital de Castelli, pero en muchos casos las mejoras logradas fueron perdiendo fuerza con el tiempo y hoy las cosas no están mucho mejores. Por única vez en la historia dos aborígenes chaqueños, Orlando Charole y Egidio García, hablaron de la situación de sus pares ante los supremos jueces de la Nación y provocaron que el entonces magistrado Eugenio Zaffaroni recorriera El Impenetrable.
Entre las instituciones que sintieron en el alma su partida se encuentra Greenpeace que lo definió como “un incansable defensor de los bosques chaqueños y sus pueblos originarios, y un referente en materia ambiental y de derechos humanos. Fue fundamental para el trabajo de Greenpeace en el Chaco. El Impenetrable perdió a una de las personas que más lo recorría y defendía”. El año pasado, al cumplirse un mes de su partida, se realizó un homenaje que se inició frente al mástil de 9 de Julio y Frondizi y llegó hasta la sede de su estudio, con el movimiento Somos Monte Chaco, junto a organizaciones sociales, políticas, gremiales, ciudadanas y ciudadanos que, realizaron un reconocimiento a la trayectoria, trabajo y compromiso con los derechos humanos y ambientales que tuvo.
Nos daríamos por satisfechos de que quien resulte en breve elegido como el Defensor del Pueblo de todos los chaqueños tenga un diez por ciento de la eficacia que tuvo Núñez en su accionar, al menos para denunciar los abusos del poder. De lo contrario ese organismo será uno más, burocrático y sin sentido, como lo son en su mayoría los organismos -cada vez más- de contralor del Estado como lo son el Tribunal de Cuentas y la Fiscalía de Investigaciones Administrativas y los defensores de los vecinos y de los niños del municipio de Resistencia.










