La hepatitis C puede y debe ser erradicada
Se estima que el virus de la hepatitis C, que es la principal causa de hepatitis crónica, cirrosis y cáncer de hígado, podría afectar a cerca de 440 mil personas en todo el país. Se trata de un mal silencioso que solo presenta síntomas clínicos cuando ya se encuentra en un período avanzado. Según el Programa Nacional de Hepatitis Virales del Ministerio de Salud, se estima que menos del cinco por ciento de los argentinos con hepatitis C accede a la cura. Por tratarse de una enfermedad que es de fácil diagnóstico y con altas probabilidades de curación, una organización no gubernamental considera que puede y debe ser erradicada.
La Asociación Buena Vida, que acompaña a personas de todo el país que padecen enfermedades hepáticas, lanzó la línea gratuita 0800 220-0288, disponible de lunes a viernes de 10 a 18, en el marco de una campaña que lleva adelante para generar conciencia sobre la enfermedad y convocar a los pacientes diagnosticados que todavía no recibieron tratamiento. Los responsables de la entidad de bien público advierte que la enorme mayoría de las personas con hepatitis C no accede a la cura debido a que desconoce el diagnóstico. Lo más preocupante es que un sencillo análisis de sangre permite confirmar la presencia de la enfermedad y, además, en la Argentina hay fármacos que garantizan eficacia y seguridad que permitan ganar la batalla contra la enfermedad en el 98 por ciento de los casos, en un período de tratamiento que oscila entre 8 y 12 semanas.
Un reciente informe elaborado por el Programa Nacional de Hepatitis Virales del Ministerio de Salud de la Nación, reveló que en Argentina sólo el 4,5% de las personas con el virus de la hepatitis C (VHC) accede a los tratamientos eficaces que curan la enfermedad. El resto va quedándose en el camino, principalmente por desconocer que portan el virus o por no dar con los criterios de priorización para el tratamiento en el subsistema de seguridad social y privados, una vez sorteados los procesos administrativos que eso representa.
El virus de la hepatitis C es un virus que infecta el hígado y se transmite por contacto directo con sangre y productos sanguíneos infectados. Hasta un 90% de los infectados con hepatitis C no eliminan espontáneamente el virus, permaneciendo infectados de por vida, a menos que realicen un tratamiento. Por otra parte, según informa la Asociación Buena Vida muchos pacientes desconocen que las nuevas drogas disponibles en el país son comprimidos orales sin efectos adversos significativos, que se administran por 8 ó 12 semanas y han demostrado tener una alta eficacia, curando prácticamente todos los casos.
Un dato a tener en cuenta es que, tal como lo advierte la Asociación Buena Vida, entre los pacientes que sí fueron diagnosticados, algunos quedan fuera del sistema de salud tras recibir el diagnóstico por dificultades socioculturales, por residir en zonas muy alejadas de los centros urbanos o porque deciden no volver a una nueva consulta médica. Como es una enfermedad que durante muchos años no genera síntomas, por lo general el paciente decide postergar el tratamiento para no faltar a su trabajo, no desatender las exigencias que imponen el hogar, los hijos y otras obligaciones, a pesar de los riesgos que esa decisión puede generar en el largo plazo. También, explican de la organización no gubernamental, en esta etapa se quedan algunos pacientes que años atrás probaron con tratamientos a base de interferón, que eran prolongados, con mucha toxicidad e impacto en la calidad de vida y bajos niveles de éxito.
La Organización Mundial de la Salud informó que la infección por el virus de la hepatitis C se diferencia de otras infecciones virales crónicas, en particular la infección por el VIH, precisamente en que hay tratamientos que la curan. En ese sentido, recuerda que existen varios medicamentos para tratar a las personas infectadas por este virus y, con la introducción de nuevos fármacos, las tasas de curación han registrado un aumento constante.
Por todo lo expuesto, se afirma que se trata de una enfermedad que puede y debe ser erradicada. Pero para eso es necesario, por un lado, generar conciencia en la población sobre la necesidad de realizar el correspondiente análisis de sangre para detectar la enfermedad, y por otra parte, promover políticas públicas que contribuyan en la lucha contra la hepatitis C y permitan avanzar en la erradicación definitiva del virus.










