El control de estabilidad cumplió 25 años
Desde su creación, hace más de un siglo, los coches han ido avanzando a todos los niveles. El ámbito de la seguridad es uno de los más investigados cuando en la década del 50 se cayó en la cuenta de que no tendría sentido hacer vehículos más rápidos si no se pudiera garantizar la vida de los ocupantes.
Uno de eso sistemas de seguridad desarrollado con los años está al nivel de los cinturones de seguridad y las bolsas de aire pese a que el poderoso lobby automotriz regional va logrando que se postergue su implementación pero al poco costo que representa en la producción final.

Se trata del ESP, conocido popularmente como control de estabilidad, cuyas siglas en inglés significa «Electronic Stability Program». Uno de los sistemas que revolucionó la seguridad en el automóvil y que tiene una historia bastante curiosa y que ya cumplió 25 años de existencia siendo obligatorio en Europa, EE.UU y otros países del mundo.
Este sistema mejora la seguridad activa de los coches ya que interviene en las ruedas de manera individual y ajustando el par motor que llega a cada una. Entra en funcionamiento cuando los diferentes sensores detectan pérdidas de tracción y lo que consigue en la práctica es que el vehículo mantenga la misma trayectoria que el conductor intenta con la dirección.

ENTRE EL ABS Y EL ASR
La primera vez que el ESP se instaló en un auto de producción fue en 1995. Se trataba de una creación de Mercedes y Bosch, que ya habían desarrollado el ABS en 1978 obteniendo muy buenos resultados.
Siguiendo con esa premisa del sistema antibloqueo de los frenos (ABS) y del control de tracción (ASR), se pusieron a trabajar en algo más avanzado que aunara esas funcionalidades. Se sumaron nuevos sensores para detectar el ángulo de dirección, la aceleración lateral y la rotación del coche.
Con toda esta información se podían detectar los deslizamientos en milisegundos y aplicar una pequeña frenada a la rueda que correspondiese para corregirlo. Como suele pasar con este tipo de tecnologías, el primer coche en ofrecer el ESP fue uno de alta gama, un Mercedes-Benz S 600 Coupé W140 de serie.

En septiembre llegaría al S 600 berlina y al SL 600, ambos también con el motor V12. En ese momento se ofrecería como opción en los Clase S y SL con mecánicas V8.
Poco a poco comenzaba la democratización del ESP, que en 1996 era incluido de serie en el Mercedes-Benz E 420 W210. Aunque lo cierto es que su expansión no llegaría hasta 1997, cuando se incorporó en el Mercedes Clase A después de esa desastrosa prueba del alce que terminó con el coche volcado.
Las entregas del compacto se paralizaron y durante doce semanas se trabajó para incluir el ESP de serie y mejorar su seguridad. Los resultados fueron muy positivos y en 1999, Mercedes ya lo estaba montando en toda su gama de modelos, siendo el primer fabricante que lo hacía.

Los resultados no tardaron en llegar y se demostró que los accidentes graves descendían un 42 % (en otras marcas un 13 %). La efectividad estaba demostrada y otros fabricantes siguieron su ejemplo y lo empezaron a montar con asiduidad. Tanto es así, que en noviembre de 2011 fue declarado como elemento obligatorio en todos los coches nuevos en la Unión Europea.










