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Piden al municipio que se retome el control de las obras clandestinas en construcción

Desde el Colegio Profesional de Arquitectura y Urbanismo manifestaron su preocupación “por la ciudad que nos dejará la Pandemia”. En este sentido solicitaron la intervención de la Municipalidad de Resistencia en aquellos lugares donde se llevan actividades delictivas y deshonrosas.  

 

En un comunicado, personal de este organismo, señalaron: “A dos meses y medio de cuarentena, cuando todos creíamos que la mayoría de las actividades privadas se detuvieron por razones de bio seguridad, observamos que, a la misma velocidad con la que el Estado Provincial respondió a la situación de emergencia sanitara con las construcciones de un Hospital Modular, en la Ciudad de Resistencia se acelera la trasgresión de las normas de la construcción y proliferan las obras clandestinas”.

 

En el detalle, mencionaron a aquellos edificios de departamentos a punto de terminarse en zonas sin la infraestructura completa como pide Código de Planeamiento, tinglados terminados que ocupan trazas de calles o espacios públicos, rellenos no permitidos de reservorios naturales como lagunas y ríos aprovechando la temporada de seca y la falta absoluta de control de la APA.

De la misma manera citaron las construcciones precarias que alteran las condiciones arquitectónicas “de nuestro valioso patrimonio como es el caso de la obra del arquitecto Ernesto Galdeano en Brown 65, son algunos de los ejemplos de las consecuencias de las obras clandestina que se construyeron o están en pleno proceso de construcción en plena cuarentena,  en nuestra ciudad a pesar de todas las restricciones sanitarias”.

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El índice de construcciones clandestinas que quede después de la pandemia, con el impacto que eso significa sobre la seguridad de las personas y su calidad de vida, será muy superior al índice histórico que padece esta ciudad.  

 

Lo paradójico de esta situación, es que a los arquitectos al momento no se les permite ejercer la profesión que incluye el control de las obras, mientras vemos que los corralones y otros comercios de la construcción están alcanzando volúmenes de venta iguales o superiores a los meses anteriores al comienzo de la cuarentena, por esta primavera para la obra clandestina.   

Recordaron la “carta abierta al gobernador de la provincia, las construcciones sin profesionales a cargo, con permiso o sin permiso de obra, representan un riesgo para en varios aspectos:   

-          Exponen a los profesionales a serias responsabilidades civiles y penales por no poder verificar el avance de las obras.

-          Exponen a terceros a las inseguridades propias de obras sin control.

-          Exponen al personal, a los profesionales, a los propietarios y a vecinos al riesgo de contagio de covid-19 por no cumplir con los protocolos sanitarios para obras, que hicimos público el mes pasado y también por incrementar la movilidad urbana de los involucrados en las obras”.

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Por otro lado, las transgresiones a los Código de Planeamiento Urbano y Ambiental y Reglamento de Construcción, conducen a la ciudad hacia una desorganización cada vez mayor, atentando contra la convivencia armónica.

“Las alturas máximas que no se respetan, las ocupaciones de suelo superiores a las permitidas, los retiros obligatorios, el respeto a las superficies mínimas de absorción del agua de lluvia y su escorrentía superficial, entre otras normas que los arquitectos respetamos, no tanto por cumplir las normas sin las cuales no nos habilitarían la construcción, sino porque sabemos que cumplirlas favorece el incremento de la calidad de vida y protege la vida de sus habitantes”, relataron.

 

“La inundación de La Plata en el año 2013, que se llevó 89 vidas, casi un cuarto de las muertes al momento por la pandemia, es un hecho que muestra que no exageramos cuando decimos que el cumplimiento de las normas, protege la vida y la calidad de vida”, ejemplificaron los profesionales.

Por esta razón, enviaron unas fotografías donde dan muestra e ilustran perfectamente “la situación que estamos viendo ocurrir ante nuestra impotencia por tener nuestras manos atadas por restricciones sanitarias y por la indolencia municipal”.   

“Desde el colegio entendemos que el Municipio tiene que tomar el control de la ciudad hoy más que nunca. La informalidad existente corre el riesgo de transformarse en un círculo vicioso. Cada vez más vecinos se tentarán a incumplir las normas de construcción viendo el descontrol existente, sin importar los riesgos que arriba expusimos”, contaron e interpelaron: “Quién querrá esperar durante meses la aprobación de una documentación para comenzar su obra, cuando se ven obras clandestinas construirse a una velocidad que se incrementa cada vez que nos acercamos al supuesto fin de la reclusión social preventiva y obligatoria. Sin el control municipal tendremos una ciudad más insegura, con peor calidad de vida, más cara de vivir y sobre todo con mayor injusticia al exigir mucho a algunos y nada a otros que terminan perjudicando a todos”.

Los integrantes de este colegio reconocieron que “el pensamiento predominante en la Municipalidad, del hecho consumado, que se entiende como, “lo que se construye no se demuele”, debe quedar atrás.

“El municipio debe ser el garante urbano que respeta la igualdad de condiciones para todos sus vecinos. El caso de la Laguna Francia fue paradigmático, los responsables del emprendimiento tuvieron que retirar el relleno por las presiones que se ejercieron desde las distintas comisiones vecinales, ONG’s ambientalistas y los distintos colegios profesionales.

“Soñamos con una ciudad donde exista justicia, la seguridad que nos dan las ciudades bien construidas y que todos podamos disfrutar de la belleza de nuestro medio natural con sus ríos, lagunas y exuberante vegetación. Donde todos podamos deleitarnos con el paisaje urbano con cada vez más espacio públicos para encontrarnos y abrazarnos después de la pandemia y el patrimonio construido para recordar que tenemos una historia común y que entre todos podremos construir un futuro mejor. Pero lamentablemente ese sueño cada vez se ve más desvirtuado por la aceleración de la degradación de la ciudad por la saturación del medio natural por infraestructura de todo tipo y por la escasa calidad de las construcciones sin control alguno”, manifestaron por último los profesionales.