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Un mundo diferente: la oportunidad del campo, para todos

Es impensado que el mundo vuelva a ser el mismo cuando pase este temblor de la pandemia del coronavirus que, como siempre decimos, como una sombra cubrió al mundo entero.

Hipólito Ruiz
Por: Hipólito Ruiz

No se trata solo de distanciamiento social, de barbijos ni de alcohol ni lavandina. Tampoco se trata de seguir fomentando “la grieta” que divide para que pocos reinen. Es otra cosa.

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El rol que asuma el campo, desde ese pequeño productor que no llega a las 100 hectáreas al que consideramos mediano, y que logró hacerse de un capital y ofrece servicios, y también, obviamente, toda la cadena agroindustrial, serán de vital importancia y condicionará el futuro inmediato, llevando al límite de ser o no ser productor.

¿De qué hablamos?. De que el mundo normal, tal como lo conocimos, ya es parte del pasado. Y no es un discurso político. Es el resultado que deja este inicio de un nuevo orden mundial al que más allá de las discusiones y puntos de vista, está en marcha, se está ejecutando.

PRODUCIR ALIMENTOS

Carne, leche, miel, huevos, frutas y hortalizas, como productos primarios, volverán a ponerse en la mesa de los debates. La deuda pendiente de la industrialización de su materia prima en el Chaco no quedará fuera del temario, porque se va a transformar en una necesidad en momentos que desde las páginas de este diario insistimos en rol que tendrán los intendentes comunales en cuanto al fomento de la horticultura y cría de aves de corral, de la mano del INTA, y sobre todo, avanzar de manera significativa en la organización –junto al sector privado—de la cadena que nace con la producción, pasando por la capacidad de consumo y de comercialización de los productos.

Si la realidad que se vive, y los cambios que se observan en la vida diaria no nos acompañara, sonaría un tanto apocalíptico hablar en estos términos. Pero las organizaciones internacionales como la FAO advierte de este tipo de situaciones que se presentarán en distintos lugares del mundo, pero haciendo foco en América Latina.

TODOS JUNTOS

Clave será que en estos nuevos desafíos puedan encontrarse aspectos claramente definidos, como la unidad de criterios, voces y acciones. El rol de los programas de Nación, provincia y municipios, deben apuntar a un mismo sentido: fomentar la producción en pequeña escala y volver a hacer funcionar los cinturones verdes, con el aporte del INTA y del sector privado.

Hay demanda de alimentos, pero está todo desorganizado de modo tal que muchos pequeños productores fueron dejando de producir y se los ha visto, a más de uno, comprando leche y lechuga en los supermercados de la ciudad.

Ahora, volverán a sembrar frutas y hortalizas, y volverán a criar gallinas, cerdos, y también los que puedan instalar un pequeño tambo, tendrán que hacerlo.

Hay muchos ejemplos de esto en la geografía chaqueña y correntina. El campo, en tanto, con una mayor producción de cultivos no tradicionales, y pensando en una mayor intensidad en maíz y girasol, aparte de algodón, van sosteniendo el desafío que ya la ganadería fue poniendo en marcha.

Es la hora del campo, es la hora del productor. Pero con nuevas estrategias, y con uso de tecnología, y una mentalidad más abierta que les permita trabajar y operar en forma asociativa, porque es imposible salvarse a partir del individualismo. Es todo un desafío que, una vez más, el campo lo tomara, porque como vienen diciendo: si el futbol se para, el campo sigue trabajando.

 

El gobierno busca a las grandes empresas del sector alimenticio

Después del escándalo de los sobreprecios en la compra de alimentos que hace unas semanas generó la apertura de una investigación judicial, el Ministerio de Desarrollo Social optó por salir a buscar a las grandes empresas del sector alimenticio como las proveedoras del Estado, dice un informe del sitio IProfesional.

Lo hizo luego de que la licitación del mes pasado cuando la cartera que orienta Daniel Arroyo realizó una millonaria operación que quedó en la mira de la Justicia por sospechas de corrupción y pagos mayores a los precios máximos definidos por las propias autoridades nacionales.

Con este objetivo, durante la jornada del pasado 21 de mayo, hubo un encuentro entre los principales grupos alimenticios y funcionarios oficiales para aceitar la participación de estas empresas en las próximas licitaciones de compras de alimentos.

LOS QUE ASISTIERON AL CONVITE

Ejecutivos de cerca de 30 empresas como Mastellone; Nestlé; Sancor; Molino Río de la Pata; Bunge y Unilever fueron convocados a la sede del Ministerio de Desarrollo Productivo para analizar el regreso de los grandes grupos alimenticios como proveedores del Estado.

También estuvieron presentes enviados de Morixe; Adecoagro; Unilever; Aceitera General Deheza (AGD); Arcor y Ledesma, entre otras empresas, junto con representantes de las entidades empresarias COPAL y CLERA.

Si bien en la gacetilla de prensa enviada por las autoridades se destaca que el objetivo del encuentro es garantizar el abastecimiento de la demanda del Estado, que se incrementó a partir de la emergencia por la pandemia, la necesidad de dejar atrás ese escándalo y de evitar nuevas irregularidades es la principal razón detrás de la convocatoria a los grandes grupos alimenticios.

INSTRUMENTOS FINANCIEROS

En ese sentido, el Banco Nación puso a disposición de las empresas instrumentos financieros para capital de trabajo para que puedan abastecer la demanda del Estado.

Y los funcionarios resaltaron la importancia de trabajar en conjunto con las empresas para garantizar el abastecimiento en el contexto del aumento de la demanda de productos de primera necesidad para los sectores vulnerables.

El primer paso, se dio la semana pasada cuando Molinos Río de la Plata y Morixe se adjudicaron compras de aceite y harina para Desarrollo Social.

En el caso de la alimenticia propiedad del empresario Ignacio Noel participó para venderle al Estado nacional 340.000 kilos de harina y realizó la oferta más baja por un monto global de $10.7 millones y precio unitario de $31,50 por kilo.

En el caso de la compañía de la familia Pérez Companc proveerá al Estado de 340.000 envases de 900cc de aceite comestible mezcla, libre de gluten, marca Ideal, con un precio unitario $52, y por un monto total de $17.6 millones.

NECESIDADES ALIMENTICIAS

Ambas operaciones –dice la fuente informativa--serán destinadas a satisfacer la demanda de bienes y servicios en la emergencia para dar respuestas integrales a las necesidades alimenticias de los sectores más carenciados de la población.

En especial, para atender a la población en situación de vulnerabilidad ante la Emergencia Alimentaria Nacional dispuesta por el Decreto de Necesidad y Urgencia Nº 108/02 que fue prorrogada hasta el 31 de diciembre del 2022.

También para la emergencia pública en materia sanitaria establecida por la Ley N° 27.541, ampliada mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia N° 260/20, en virtud de la pandemia declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en relación con el coronavirus, por el plazo de un año a partir del 13 de marzo pasado.