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Un duro golpe para las economías regionales

Un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) señala que las pequeñas y medianas empresas de las economías regionales necesitan cerca de 812 millones de dólares en capital para poder subsistir en medio de la pandemia. Según el estudio, la propagación del coronavirus puso contra las cuerdas a pymes productoras que comenzaron a tener problemas con la compra de insumos, el pago de sueldos y de servicios públicos.

Los datos surgen de un informe del sector de Economías Regionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa que tomó el pulso de la situación con una encuesta realizada entre 283 pequeños y medianos productores de más de 20 complejos productivos de todo el país. Entre las conclusiones que arroja este sondeo se observa que un 40 por ciento de los productores de pequeñas y medianas empresas de las economías regionales no pudo pagar salarios correspondientes al mes pasado.

Entre quienes los abonaron, el 38,9 por ciento lo hizo con las ventas realizadas entre marzo y abril, y un 37,4 por ciento con fondos propios. Además, el 82 por ciento de los consultados dijo que tiene dificultades para comprar materia prima o insumos.
Estos preocupantes datos confirman el duro golpe que sufrieron las pequeñas y medianas empresas a raíz de problemas que se agravaron con la irrupción de la pandemia de coronavirus, que generó un nuevo escenario en el que la mayoría de los emprendimientos se vio obligada a adoptar drásticas medidas para asegurar su supervivencia en esta coyuntura tan difícil como compleja.

La encuesta de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa se llevó adelante con el propósito de medir el impacto que genera la emergencia por la pandemia de Covid-19 dentro de las economías regionales en lo que hace a la venta de la producción, compra de insumos y comportamiento de precios, sueldos y jornales, estado de la cadena de pagos, impuestos y servicios públicos, y dificultades para exportar.

Los datos recabados son más que preocupantes, ya que -como ocurre en otros lugares del mundo- el sector pyme es el que más puestos de trabajo genuino genera en el país. En el Chaco la situación del sector no escapa al contexto nacional, con los requerimientos de abonar al contado y el fantasma del corte de la cadena de pagos acechando todo el tiempo, a lo que debe sumarse el peso de las obligaciones tributarias, las dificultades para acceder a créditos con tasa diferencial y, como si todo eso fuera poco, el problema que deriva de la importante caída de las ventas minoristas.

El informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa remarca que la pandemia de coronavirus pegó fuerte en las economías regionales, y señala que en abril los productores tuvieron serios problemas para trabajar con normalidad, comprar insumos, consensuar el valor del dólar, cobrar cheques, exportar, vender, pagar salarios y acceder a los programas oficiales. El sondeo encargado por la entidad pone el foco en el interior del país y, en ese sentido, señala que el 63 por ciento de las explotaciones agropecuarias nacionales corresponden a economías regionales, las que anualmente invierten alrededor de 4200 millones de dólares en concepto de capital de trabajo, sin considerar amortización. Se trata -advierte el informe de la CAME- de un complejo que emplea, aproximadamente, a entre 900 mil y 1 millón de trabajadores, lo que representa el 70 por ciento de la mano de obra rural del país. El año pasado este complejo exportó más de 7200 millones de dólares y diariamente abastece a la mesa de los argentinos con frutas, verduras, carnes, leche y arroz, entre otros alimentos. Por eso, insiste la CAME, la importancia de mirar hacia su interior.

Es necesario que quienes toman decisiones de más alto nivel presten una mayor atención a los problemas que debe enfrentar el entramado productivo de las pequeñas y medianas empresas de todo el país que son, como se dijo, las que generan empleo y riqueza en un país como la Argentina que necesita encender, lo más pronto posible y sin demoras, los motores de la economía. Solo así se podrá garantizar el sostenimiento de los puestos de trabajo y la actividad productiva.

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