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Por qué se celebra hoy Iom Ierushalaim

Iom Ierushalaim, (Día de Jerusalén) es un día festivo nacional en Israel celebrado anualmente el día 28 de Iyar del calendario judío, que este  año cae desde la puesta de sol del jueves 21 de mayo hasta la puesta de sol del viernes 22.

Jerusalen, tu nombre, despierta un sin número de sensaciones, sabores, emociones, tu alma, que judío. Es parte esencial de su estructura y valores, es su referencia existencial no solo geográfica, es la esencia viene del fondo de la historia, estructura la esencia misma de un pueblo, que estando lejos de ti por dos mil años de exilio impuesto, nunca dejó de soñarte, ni siquiera de nombrarte, como un chico que pide por su madre, así de estructural y confirmativo es Jerusalén para el pueblo misma de sus valores, sin ella la misma existencia del propio Estado de Israel funcionaria sin su corazón eterno. Basta parafrasear un solo verso para tomar conciencia de la profundidad y bastedad de la conexión del pueblo judío, con su tierra ancestral y con la ciudad Santa en particular. “Tu nombre quemará mis labios, de un beso angelical si te olvidase ciudad vieja de oro espiritual Jerusalén de Oro”.

La ciudad de David, no porque la fundara, sino porque allí asentara el Rey del pueblo de Israel -hoy pueblo judío-sino porque asentara la capital política, económica y religiosa del Reino de Israel, es desde ese momento un eslabón fundamental y confirmativo de la identidad judía, desde el inicio de los tiempos como Nación, dando sustento a todos los aspectos que a la postre conformaron los valores esenciales del Judaísmo.  En ese papel, influyo no solo en la historia de su gente, sino que fue a la postre escenario trascendental de los eventos históricos que contribuyeron a la conformación de las religiones monoteístas como el Cristianismo y el Islam.

Su historia resume e ilustra su propio valor espiritual y trascendental en la conformación de los valores occidentales y orientales, ya que en sus calles se tejió la historia de las grandes religiones, con legiones, invasiones y mamelucos, cruzados, etc. Centralidad política, centralidad religiosa, pero siempre manteniendo la identidad del pueblo que la abrazo por siempre esto es el Pueblo Judío.-

Con el advenimiento de las masas migratorias a fines del siglo XIX y principio del siglo XX, Jerusalén conservo su centralidad ancestral, no pudiendo imaginarse el renacimiento del Estado de Israel sin su corazón central Jerusalén. Hacia la finalización del mandato y con gran presencia judía hacia el año 1948, al declararse la Independencia del Estado, su padre fundador Ben Gurion, no solo entendió la dimensión histórica de la Declaración de Independencia, sino también el nexo inextinguible entre el Pueblo y el Estado de Israel con su otrora capital, por lo cual frente al sitio impuesto por los Árabes respecto de los barrios judíos de Jerusalén,  el esfuerzo por socorrer y liberar a la población atrapada constituye uno de los capítulos mas gloriosos de la epopeya de la reinstalación del Estado de Israel.

Hasta el año 1967, los judíos tenían vedado acceder a sus lugares de culto, en la ciudad vieja de Jerusalén, bajo dominio de Jordania, pese a ello, el Estado de Israel nunca cesó en su mandato histórico de reunificar la ciudad que dio vida a su pueblo.

La reunificación de la ciudad acaecida en el año 1967, dando así la conformación final del Estado, al restablecer físicamente la conexión ancestral tantas veces añorada entre el Pueblo Judío y la ciudad eterna, permitió dar plenitud espiritual no solo al pueblo de Israel, sino conformo una identidad de valores religiosos en el mosaico de la ciudad, pues toda expresión religiosa fue asegurada, respetada y tolerada como un paisaje necesario del sentir de cada creyente en la ciudad, por lo que , desde ese entonces conviven en paz, respeto e igualdad todas las expresiones religiosas desplegando en su  comunión su fe que cada uno guarda y respeta, permitiéndose así la ciudad convertirse en la expresión máxima de espiritualidad de la humanidad, sin perjuicio de mantener y representar la centralidad de la identidad Judía ancestral.-

Hoy en día, Jerusalén transita su etapa final comunión eterna de la ciudad con su pueblo milenario, habiendo no solo concretado su unión, sino también el reconocimiento internacional de la misma, a partir del traslado de la Embajada de Estados Unidos y otras no menos importantes a sus inmediaciones, avanzando asi a paso firme a su redención histórica y de la mano de ella al pueblo de Israel, al comprenderse luego de miles de años de rezos, esperanzas y sueños, la vinculación eterna y fundamental con el Pueblo Judio.-

El rabino Dr. Donniel Hartman, un rabino ortodoxo y presidente del Instituto Shalom Hartman, en Jerusalén. El escribió: Como judío religioso, que también es un sionista, creo que Jerusalén no es sólo importante como la ciudad de Dios, sino también como la capital del Estado de Israel, un estado que, a diferencia de usted, yo valoro como una parte de mi vida religiosa. Como un sionista comprometido, creo que los ciudadanos de nuestro país necesitan símbolos unificadores alrededor del cual construir nuestra vida colectiva compartida. Jerusalén, uno de los pocos conceptos unificadores que quedan en nuestro mundo judío profundamente dividido, puede servir precisamente como símbolo.

El significado de Jerusalén como capital de Israel es que es una ciudad que pertenece a todos los ciudadanos del Estado de Israel. Mientras usted y yo podemos observar el Shabat en forma similar, mis conciudadanos de Israel lo observan de manera muy diferente. Mientras que usted desea conservar la ciudad, yo quiero preservar nuestro pueblo.

Nos toca hoy regocijarnos como Judíos y como ciudadanos ligados a la ascendencia religiosa judía, que la ciudad haya recuperado su centralidad espiritual, política y nacional, pues ella conforma un nexo, entre el pasado profundo, la historia temprana y reciente, la realidad presente y un futuro de vitalidad inextricable que reconoce su fuerza en la capacidad de amor del hombre por sus orígenes y su obligación generacional, que lo vuelven actor principal de su propio destino individual y como Nación. Jerusalén vive y palpita, en el alma de su pueblo e irradia paz a toda la humanidad en su infinita trascendencia espiritual cualquiera sea su origen y convicción, es por ello que te celebramos Jerusalén.-