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Prevención de la Covid-19 en contextos carcelarios

Independientemente de su situación procesal, las personas privadas de la libertad tienen derechos. Contrariamente a lo que el común de la gente suele creer, el único derecho restringido que tienen es la libertad ambulatoria. Esta aclaración vale para reflexionar y aportar al debate sobre los modos de resolver las demandas sanitarias que, en el marco de la pandemia, se presentan en los institutos penitenciarios en la Argentina.

Sobre este complejo tema, vale la pena dedicar unos minutos al aporte realizado por el Secretariado de Ayuda Cristiana a las Cárceles (SACC), una institución privada sin fines de lucro, que desde hace muchos años viene trabajando, arduamente y en silencio, en la rehabilitación social de las personas privadas de la libertad en todo el país. Esta noble tarea se extiende también a la asistencia que se les brinda a las familias de esas personas en todo el país y en forma totalmente gratuita. Ante la situación que se vive por la pandemia, esta institución convocó a los expertos en la temática, los doctores Omar Ángel Gabrielli y Alberto Giordano para que aporten reflexiones sobre los desafíos que presentan la lucha contra la pandemia del coronavirus y el delicado equilibrio sanitario que deben realizar las unidades carcelarias en todo territorio nacional. Antes de avanzar con esas reflexiones, no está de más recordar, de nuevo, que la Constitución Nacional establece que todas las personas privadas de la libertad tienen derecho a trabajar, a estudiar, a la salud, a vivir en un ambiente sano y limpio, a su seguridad e integridad personal, a la vida, a la dignidad y a la no discriminación. Es a partir de este marco que ofrece la Carta Magna desde donde deben, entonces, leerse las consideraciones que hizo, por un lado, Gabrielli, quien señaló que no debiera interrumpirse la cadena de soporte médico y sanitario intramuros; que a nivel extramuros se deberá continuar con la asistencia médica y control sanitario del interno; que no debiera discontinuarse el tratamiento médico prescripto por el personal médico del Servicio Penitenciario; tener en cuenta el futuro sistema de salud que deberá mantener la cadena de soporte médico y sanitario; que el interno deberá cumplir con las exigencias de la cuarentena obligatoria; y considerar dentro del entorno socio–familiar un eventual grupo de riesgo. Por otra parte, Giordano recordó que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos exhortó a los Estados a “adoptar medidas alternativas a la privación de la libertad siempre que fuere posible, evitando el hacinamiento, lo que evidentemente, puede contribuir a la propagación del virus”. El experto observó, además, que las cárceles argentinas (en su mayoría) se encuentran en una situación de emergencia desde hace décadas, lo que obliga a tomar decisiones de fondo para iniciar una reforma carcelaria que permita resolver los problemas más serios que presenta este sistema en la Argentina.

Otro documento publicado también por este Secretariado, que lleva la firma de la licenciada Patricia Affanni, aborda las excarcelaciones en tiempos de pandemia, un asunto que generó diferentes posturas y malestar en gran parte de la sociedad. Affani considera que para poder entender mejor el problema de la Covid-19 y las consecuencias que podría generar su propagación dentro de los penales, es importante conocer la realidad carcelaria. En ese sentido, advierte que la pandemia del nuevo coronavirus no hizo más que poner de manifiesto la crisis que desde hace años se vive en el sistema carcelario, con los ya conocidos problemas de superpoblación, hacinamiento, insuficiente atención médica y psicológica, entre otros factores que, tal como señala la autora, llevaron a adoptar distintos criterios de excarcelación tendientes a proteger no solo a la población carcelaria más vulnerable sino también al personal penitenciario. Debe coincidirse con Affani cuando plantea que, si bien en el otorgamiento de estos beneficios se cometieron errores y se han excarcelado a personas que no debían haberse beneficiado, es importante que la sociedad comprenda que la pandemia afecta a todos y que el problema de las cárceles no se limita solo a ese ámbito, ya que si el sistema de salud dentro del penal colapsa, esos presos deberán atenderse en los hospitales extramuros y así podría sobrecargarse el sistema de salud en general.

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