Infantiles interpretaciones bíblicas
Para hablar acerca de cómo actúa Dios, lo primero que habría que hacer es conocerlo.
Y la única manera de conocerlo es estudiando el texto bíblico, ya que no tenemos la posibilidad de invitarlo a tomar un café.
A propósito de ello, Dios habla en el texto bíblico y dice por lo menos dos cosas básicas que deberíamos saber entender: por un lado, que no piensa como nosotros, y, por otro lado, que no camina por los caminos que caminamos nosotros. De manera tal que jamás podríamos saber interpretarlo si pensamos como seres humanos; solo podríamos hacerlo si adoptamos sus pensamientos y su camino expresado en la Biblia.
EL CRISTIANISMO NO FUNCIONA COMO NOSOTROS PENSAMOS
El dejó escrito su pensamiento en la Biblia para que la iglesia funcione conforme a su manera de ver las cosas y no como nosotros quisiéramos que fuese. Cuando decimos iglesia no nos referimos a un edificio, sino a la suma de cristianos genuinos que la conforman.
En tal sentido, el apóstol Pablo, cuando le escribe su primera carta a la iglesia de los corintios, comienza diciéndoles: “A la Iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro”; dicho de otro modo, desde el punto de vista doctrinal de las Sagradas Escrituras, no existe la posibilidad que una iglesia monopolice la doctrina cristiana y se autotitule como la verdadera.
La iglesia verdadera es la que señaló Pablo; es decir, los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro.
NO EXISTE EL MONOPOLIO DE LA FE
De manera tal que cuando nos referimos a cosas que tienen que cambiar en la deformada iglesia, no lo hacemos pensando en una determinada institución religiosa, sino en todas. Creer pertenecer a una iglesia que monopoliza la fe cristiana es el principio de la falta de sabiduría, porque no existe tal cosa, al menos desde la óptica divina.
Al respecto, los seres humanos pueden pensar cualquier otra cosa, pero no tiene ningún valor teológico.
Todas las iglesias, o casi todas, tienen un seminario bíblico donde se preparan teológicamente los que quieren servir a Dios; pero lamentablemente para el cristianismo, cada vez es menos el valor que se le da en los seminarios a la Palabra de Dios; y como consecuencia, cada vez son más los que salen de ellos llenos de teorías humanas y que nada tienen que ver con el pensamiento de Dios.
Una de esas teorías humanas es: “que Dios es amor y que por lo tanto pensar en un Dios que castiga, es una afirmación que contradice la verdad misma de Dios, que es amor”; pero en términos teológicos, dicha apreciación es el testimonio infantil de una persona que no tiene la menor idea de quién es Dios.
Si fuera así, no haría falta que existiera el camino a recorrer que establecen las Escrituras, porque como Dios es amor, ninguno iría al infierno. Este tipo de apreciaciones forman parte del arsenal de herramientas satánicas que utilizan algunos de quienes se autodefinen como servidores de Dios.
Es exactamente una falacia de seminario, porque es un argumento que parece válido, pero no lo es. Algunas falacias se cometen intencionalmente para persuadir o manipular a los demás, mientras que otras se cometen sin intención debido a descuidos o sencillamente por ignorancia.
LAS ESCRITURAS ENSEÑAN QUE DIOS CASTIGA
Innumerables citas bíblicas señalan que Dios castiga, a pesar de que su esencia es amor, pero no podemos mencionar a todas ellas por razones de espacio; pero citaremos una que sirve de suficiente ejemplo: “No menosprecies hijo mío el castigo de Dios, ni te fatigues en su corrección, porque Dios al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere”.
Ahora bien, esta idea liviana, irresponsable y sin sustento bíblico acerca de que Dios no castiga, sostenida por algunos religiosos, no es nueva.
Ya en el libro de Jeremías, Dios se refiere a ellos y a este tipo de apreciaciones cuando dice acerca de los falsos profetas de Israel: “Por tanto, su camino (el de falsos profetas) será como resbaladeros en la oscuridad; serán empujados, y caerán en él; porque yo traeré mal sobre ellos en el año de su castigo, dice Dios… por lo tanto no escuchen a los profetas que intentan alimentarlos con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Dios. Dicen atrevidamente a los que me irritan: Dios dijo: Paz tendrán; y a cualquiera que anda tras la obstinación de su corazón, le dicen: No vendrá mal sobre ustedes”.










