Crisis global agudizará el desempleo juvenil
Aun en tiempos tranquilos para la economía, el acceso al mundo del trabajo representa un enorme desafío para los segmentos más jóvenes de la población. Por estas horas, todo hace prever que la actual crisis generada por la pandemia global de Covid-19 dificultará aún más la incorporación de las nuevas generaciones de trabajadores al mercado laboral.
Expertos de la Organización Internacional del Trabajo advierten que, si bien la emergencia sanitaria global generada por el nuevo coronavirus está afectando a casi todos los habitantes del planeta y no diferencia edades, niveles de ingresos ni fronteras, es probable que en los próximos meses la crisis económica golpee con especial dureza a los jóvenes.
El panorama, lamentablemente, no es alentador. Los gobiernos deberán realizar un enorme esfuerzo para lidiar con los problemas que se generarán a partir de las altas tasas de desempleo que, por la crisis, se esperan en todo el mundo. Según estimaciones de expertos de la Organización Internacional del Trabajo, la destrucción de empleos provocada por la paralización actual de la economía global superará a la de la crisis financiera de los años 2008-2009, ya que el cese de actividades que genera la pandemia está impactando en las horas de trabajo y en los ingresos de los trabajadores. De hecho, para la OIT, la paralización total o parcial de algunas actividades económicas ya afecta a casi 2700 millones de trabajadores en todo el mundo; es decir, a alrededor del 81 por ciento de la fuerza de trabajo mundial.
Por otra parte, un reciente informe elaborado por Kee Kim, especialista de la OIT en políticas macroeconómicas y de empleo, y Susana Puerto, investigadora y especialista en empleo juvenil del mismo organismo internacional, sostiene que son varias las razones por las que los hombres y las mujeres jóvenes se verán particularmente afectados por las repercusiones económicas de la pandemia de coronavirus. En ese sentido, plantean que en escenarios de recesión los trabajadores más jóvenes suelen ser los primeros en ver recortadas sus horas de trabajo o ser despedidos. Observan, además, que la falta de redes de contactos y de experiencia laboral dificulta más la búsqueda de otro trabajo decente, y la situación puede empujarlos a trabajos con menos protección jurídica y social. Respecto de la situación de los emprendedores jóvenes y las cooperativas de jóvenes, las especialistas señalan que, salvo los pocos casos de aquellos que pueden contar con ayuda financiera de sus familias, la mayoría afronta problemas similares, debido a que una situación económica más ajustada dificulta la obtención de recursos y financiación; además, desconocen cómo afrontar escenarios comerciales complicados. Según el mismo informe, el mapa mundial muestra que tres de cada cuatro jóvenes trabajan en la economía informal (en particular, en países de ingreso bajo y de ingreso mediano); por ejemplo, en la agricultura o en pequeñas cafeterías o restaurantes. De manera que sus ahorros son escasos o nulos, por lo que no pueden permitirse quedarse confinados durante mucho tiempo en sus hogares. Los especialistas de la OIT indican, por otra parte, que hay otros aspectos por tener en cuenta en esta difícil coyuntura: muchos trabajadores jóvenes tienen una forma atípica de empleo, como los trabajos a tiempo parcial, los trabajos temporales, o los del sector de las plataformas digitales. Estos trabajos, advierten, suelen estar mal pagados, tener horarios irregulares, gozar de escasa seguridad en el empleo y de escasa o nula protección social (vacaciones pagas, aportes jubilatorios, o licencias por enfermedad). Además, señalan que por lo general las personas jóvenes trabajan en sectores e industrias especialmente que ya se ven afectadas por la pandemia de Covid-19, como el turismo, la gastronomía y los servicios de hotelería; y que es probable que las mujeres jóvenes en particular se vean afectadas, pues representan más de la mitad de las personas menores de 25 años empleadas en esos sectores.
Ante este escenario, los especialistas de la OIT destacan la necesidad de diseñar políticas públicas que promuevan apoyo y estímulo a los sectores más afectados por el deterioro de la economía global, incluyendo medidas especiales para ayudar a los jóvenes. Los gobiernos deben anticiparse con medidas que permitan atenuar el impacto del desempleo juvenil que, como bien señala la OIT, no solo perjudica a los interesados, sino que acarrea también un elevado costo a largo plazo para las sociedades. Si se ignoran los problemas de los trabajadores jóvenes se corre el riesgo de desperdiciar talento, estudios y formación, por lo que las consecuencias del brote de Covid-19 podrían prolongarse durante décadas.










