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La odisea de las pymes 

En la mitología griega, Escila y Caribdis eran dos monstruos marinos situados en orillas opuestas de un estrecho canal de agua.

Del lado de los acantilados se encontraba Escila, quien era un ser bestial con seis cabezas de perro, aunque con rostro y pecho de mujer; Caribdis, por su parte, se presentaba bajo la forma de un enorme remolino del cual era imposible escapar.

Navegar entre Escila y Caribdis era hacerlo hacia una muerte cierta, porque si alguien lograba librarse de uno de esos engendros, sucumbiría bajo el influjo del otro.

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Comienzo esta nota citando a las criaturas relatadas por el poeta griego Homero en la célebre obra que se le atribuye, porque el éxito y hasta la supervivencia de la aventura pyme en el contexto actual muchas veces resulta en una verdadera Odisea, llena de obstáculos y adversidades. Ante este panorama, los empresarios se vuelven héroes epopéyicos, asumiendo riesgos, enfrentando adversarios abominables y superando turbulencias. 

Los tiempos presentes de Coronavirus y cuarentena no son la excepción. Constituyen días de mucha incertidumbre y de una gran recesión. Por tanto, los miembros de las pymes se encuentren tomando decisiones vitales para su persistencia.  En este escenario, gestionar la empresa tal cual se hacía hace pocos meses sólo conduciría a un viaje sin retorno. 

Las alternativas parecieran ser sólo dos, la reducción de personal y el autoritarismo, es decir, huir o atacar. Se huye del miedo a la vacilación, al error y a la necesidad de cambios. Se ataca por medio de actos impulsivos, inmorales, aunque muchas veces legales. 

Sin embargo, existen grises, vías intermedias que pueden ayudar al empresario pyme a sobrellevar de la mejor manera esta pandemia, reforzando su liderazgo y destacando la epicidad de su hazaña. 

Volviendo al mito inicial, cuenta la historia que aquella proeza que parecía imposible, la de cruzar por Escila y Caribdis y no morir en el intento, fue alcanzada por los Argonautas y por Odiseo. Los primeros fueron capaces de evitar ambos peligros gracias a que los guio Tetis, una de las nereidas. Odiseo, por su parte, no contó con este auxilio, por lo que eligió arriesgarse a perder parte de su tripulación antes que naufragar con el barco completo.

En términos de gestión empresarial, estas iniciativas se corresponderían con herramientas de comunicación interna y de gestión de personas. Las mismas son esenciales dado que, en estos momentos atípicos, es más importante que nunca liderar y motivar a los empleados. Esto conlleva entender que ellos de seguro tendrán sus propios temas a resolver, tales como familiares en situación de riesgo, hijos que atender, convivencias o separaciones forzadas o ajustes en sus presupuestos hogareños. 

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Esta sensibilidad especial contrasta radicalmente con cualquier tipo de dogmatismo. Mas bien, conviene invertir el propio tiempo en la relación intrínceca, buscando que la misma sea constante, clara, sencilla y que fluya por la mayor cantidad de canales posible. Algunos ejemplos son mails semanales a todos los miembros, frases inspiradoras en la firma de cada correo, mensajes en el grupo de WhatsApp agradeciendo por el esfuerzo de cada uno, reuniones personales más frecuentes, entre otros.

Independientemente del medio elegido, lo sustancial es siempre que el equipo sienta que puede confiar en el empresario. Esto se alcanza escuchando permanentemente. Asimismo, mediante mensajes realistas y honestos, explicando cada mala noticia de manera transparente. 

Igualmente, suma motivación ver al o los dueños de la compañía arremangarse y sentir el negocio desde cerca. Por tanto, es la mejor oportunidad para que los empleados vean a sus jefes dando el ejemplo con acciones concretas. Reducir el pago de bonos a la cúpula jerárquica, escuchar a un colaborador operativo sobre las necesidades para mejorar su trabajo e intentar resolverlas y ser el primero en llegar y el último en irse pueden ser gestos que cualquier miembro del grupo valorará de seguro. 

Cabe mencionar que en esta crisis de seguro se deberán tomar decisiones difíciles. No obstante, si son justas será más sencillas ejecutarlas.  Para establecer este balance, se aconseja determinar el perjuicio que significaría para el empleado perder su trabajo, pero también el menoscabo que representaría para la empresa. Por ello, es menester recordar que tener en un colaborador implica haber invertido recursos en su proceso de selección, capacitación externa y conocimiento adquirido durante su experiencia en la empresa. De este modo, reducir la planta podría significar la perdida de esta inversión.  

Al mismo tiempo, la crisis presiona por liquidez, y es una realidad innegable que el gasto en salarios y sus derivados supone gran parte de los egresos totales. Entonces, cuando el despido es inevitable para la conservación de la pyme, es conveniente comunicarlo pronto y claro, ofreciendo los reconocimientos y explicaciones pertinentes y conversando con todos los involucrados de manera permanente, a fin de no crear un ambiente persecutorio para quienes se quedan. 

En el mismo sentido, como el héroe Odiseo, el empresario puede optar por otros caminos para vencer a los monstruos del envío de cartas documentos y litigios judiciales. La mejor solución es pactar retiros voluntarios con indemnizaciones adicionales. Para ello, se deben homologar acuerdos por vías administrativas, considerando por caso financiar parte de los pagos con cheques diferidos o vales por mercadería. 

Una segunda opción es la de ofrecer posibilidades de ayuda o recolocación. Al respecto, mencionaré la experiencia de una empresaria que, no contando con dinero para pagar a su única administrativa, logró que su contador la sume a su estudio. Así, las tres partes involucradas gestionaron una salida beneficiosa y amistosa para todos. 

La tercera propuesta es la de un esquema mixto. O sea, tercerizar aquellas áreas de la pyme que no sean centrales.  Esto fue lo que ideó una fábrica alimenticia que contaba con un equipo de ingenieros en alimentos en su nómina, a quienes desvinculó aun cuando precisaba de su idoneidad. Por ello, los ayudó con los recursos a su alcance a iniciar su emprendimiento como consultores independientes, teniendo a la misma fábrica como mayor cliente y contando ahora con una cartera de las principales empresas de la zona, bajo la recomendación de su anterior jefe.

Antes de finalizar, quisiera compartir la reflexión de que, así como otras anteriores, la crisis sanitaria y financiera actual va a pasar. Resta preguntarnos cuáles valores y principios nos quedarán tras su marcha, entendiendo que todo lo que se haga durante estas semanas repercutirá en el porvenir de la compañía.

Por lo tanto, invito a no perder los principales valores de las pymes que son el esfuerzo, el compromiso y el deseo de superación y a quedarse con las enseñanzas de los grandes adalides griegos que nos enseñaron que la virtud resplandece en las desgracias y que sólo se ha perdido cuando se deja de luchar. 

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