Nievas: “Muchos sectores deberán readecuarse porque la economía no volverá a los niveles pre-pandemia”
El economista analiza las proyecciones sobre el impacto que tendrá la cuarentena. Destaca que, a diferencia del gobierno nacional, en la provincia existe mayor “pragmatismo” y acciones más definidas para sostener la actividad.
El economista Marcelo Nievas analizó el escenario global, nacional y provincial generado por el aislamiento social obligatorio que paralizó actividades en múltiples sectores y segmentos de la economía; y las medidas adoptadas para mitigar los daños, con una llegada dispar por las propias limitaciones finacieras y monetarias que presenta el país. “Muchos sectores deberán readecuarse a una nueva realidad, que es aquella donde la economía no volverá rápidamente a los niveles pre-pandemia”, advirtió.

“El impacto será mayor en economías como la nuestra, con alto grado de marginalidad, y la recuperación será más lenta”, sostuvo en diálogo con NORTE, además de resaltar que “a nivel micro no hay en este momento una política para que las pymes, que representan el grueso de la producción, puedan sobrevivir pensando más allá de mayo”.
En su observación de la coyuntura y de las perspectivas, el socio en FNV Capital y docente de Macroeconomía de la UNNE habló de “toma de decisiones en la niebla” y de las políticas de “control de daños”.
Toma de decisiones “en la niebla”
El economista resaltó que “en ningún país del mundo se tiene en claro el tamaño del impacto y la magnitud del efecto COVID-19; tampoco la duración”. Por eso, indicó que la toma de decisiones de política en general y de política económica en particular “está supeditada a una dinámica diaria que lleva a ajustar en función de la información que surge constantemente”.
“Es un escenario donde la toma de decisiones es como en la niebla, porque hay cosas que no se pueden ver. No se sabe qué camino estamos transitando ya que la situación no se parece a ninguna vivida con anterioridad. Eso añade una complejidad adicional al escenario de economías completamente deterioradas”, reflexionó.

En ese contexto, expuso los dos grupos de países en que puede dividirse hoy el mundo en materia económica: los que tenían economías ordenadas y otros que atravesaban situaciones más complejas, como los emergentes donde se incluye a la Argentina. En el caso de este último grupo, recordó que son países que tienen “problemas de fondo que limitan la capacidad de acción, sobre todo la política fiscal y la posibilidad de exceder los déficits presupuestarios”.
“Cuando la economía viene trastabillando, un escenario de pandemia agrega la complejidad de que cualquier error de política económica directamente te pone fuera de la cancha”, graficó Nievas.
Siguiendo en la línea de las limitaciones que enfrentan los países emergentes, como Argentina, resaltó que “no sólo les debe preocupar su política económica interna, sino además deben mirar lo que les pasará a las economías que compran el grueso de sus exportaciones, porque verán afectados sus niveles de actividad y priorizarán su producción local, con lo que es posible una caída en el comercio internacional con impacto en la generación de divisas”.
Control de daños
Al analizar cuánto se podrá amortiguar el impacto de la crisis, Nievas habló de políticas de “control de daños”. “Cuando se planteó el distanciamiento social y se volvió obligatorio en todo el país, se sabía que algunas actividades no podrían subsistir. Ahora debe verse que el impacto económico de la pandemia sea el menor posible”, expuso.
En ese aspecto marcó “el rol de la política económica para generar mecanismos de compensación de ingresos a los sectores más vulnerables, como por ejemplo el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) o las facilidades del sistema financiero para cubrir necesidades de corto plazo de las empresas”.
Acerca de todas esas medidas para asistir a distintos estratos económicos, subrayó que “se pueden implementar en un período de tiempo no muy largo, porque la caja que las financia no está en condiciones de soportarlo en forma extendida”.
El timming
Nievas puntualizó en que “no se trata de una cuestión de magnitud de las políticas sino, además, de timming”. “Las políticas económicas para amortiguar el impacto de la pandemia deben ser las adecuadas e implementadas en el tiempo adecuado. Es lo que estamos viendo con el sector pyme. Es decir, son medidas que no llegan tan rápido, lo que termina ampliando el impacto”, subrayó.
En ese marco consideró que a nivel micro continuarán las dificultades con niveles de ventas que se modificarán. “Habrá sectores que demoren más tiempo en recuperarse. Pero en concreto, muchos deberán readecuarse a una nueva realidad, que es aquella donde la economía no volverá rápidamente a los niveles pre-pandemia”, advirtió. “Uno o dos meses se puede contener con política económica el financiamiento para que las pymes no cierren o despidan, pero cuando reabran será con niveles de ventas muy lejos de los que tenían pre-pandemia”, estimó.
Para el economista “en el corto plazo existen herramientas” y algunas pymes pueden subsistir con algún respaldo de ahorros. “Puede ser que una pyme aguante en este comienzo con algunos ahorros, porque despedir gente no es sencillo, ya que el día después, para arrancar habría que volver a capacitar y armar todo. No es fácil desarmar una empresa”, graficó.
Sin embargo, si el escenario de aislamiento es más extendido “el empresario privilegiará a quienes pueda sostener”. “Cuanto más largo se vea el horizonte de recuperación, es más probable que las decisiones comiencen a acelerarse”, indicó. Por eso consideró que “en abril muchas pymes van a aguantar con los Repro y con las buenas medidas anunciadas por la provincia que se verá cómo se implementan”. “Pero si en mayo esto sigue, es una incógnita lo que pueda pasar”, advirtió.
En suma, resaltó que “la revisión de los sectores y las actividades que puedan reactivarse será clave, para que aquellas que sí pueden reanudarse definitivamente arranquen en el marco de la pandemia”.
Las medidas para asistir a distintos estratos económicos se pueden implementar en un período no muy largo, porque la caja que las financia no está en condiciones de soportarlo en forma extendida.
Gasto público y emisión
En cuanto a las medidas que los países están aplicando en esta coyuntura donde la actividad económica está frenada, el economista explicó que son políticas fiscales y monetarias “sumamente agresivas”. “La magnitud de esas políticas depende de cómo estaba cada país previamente. Es el camino que está haciendo Argentina, con una fuerte participación del gasto público para amortiguar el impacto de la crisis”, acotó.
Al respecto, Nievas expuso que Argentina enfrenta un escenario más complejo y con limitaciones, la mayoría impuestas por la situación de endeudamiento. “Hoy no hay demasiadas alternativas para financiar el gasto público si se recortan exportaciones (10.7% es la caída esperada en el valor de las ventas externas para América Latina, según CEPAL), y el mercado de deuda está cerrado, y sólo está activo para refinanciar la deuda en pesos”, indicó. Por eso es clave la decisión del gobierno nacional sobre la renegociación de la deuda pública.
En ese punto, Nievas mencionó que “80 de los 189 miembros del FMI solicitaron apoyos financieros al organismo”. “Esta crisis, que tiene impacto global, va a replantear muchas de las estructuras establecidas, por ejemplo, en qué condiciones el FMI tiene que salir a cobrar (sus acreencias) o a no cobrar”, marcó.

Las posibles salidas
En un escenario de dimensiones desconocidas, Marcelo Nievas esbozó algunas posibles salidas para reactivar la actividad y evitar que las empresas más vulnerables cierren definitivamente. “Creo que la única forma que tiene el gobierno es poner un foco en las empresas y, una vez resueltas las políticas destinadas a fortalecer el sistema sanitario, debería aparecer un paquete para sostener al sistema productivo. Parece un lugar común esta frase, pero hoy no hay medidas concretas más allá de los créditos de algunos bancos al 24% para pagar sueldos”, señaló.
Asimismo, consideró sustancial que, en ese potencial paquete económico, haya “alguna forma de no cobrar impuestos por un tiempo, flexibilizar la toma de trabajadores y más extensión en el tiempo de los beneficios para contribuciones patronales”.
“Entiendo que la política sanitaria es prioridad para el gobierno nacional. Pero lo que veo es que resulta más pragmático lo que está haciendo el gobierno provincial en el manejo de la situación. Acá se está buscando que la actividad no se frene, algo que a nivel nacional no se plantea. Ese camino, que también es desconocido porque no sabemos si resulta bien o mal, se traduce en una agenda donde hay instrumentos y la ayuda puede llegar más rápido a los distintos sectores”.
Por último, consideró importante planificar qué hacer el día después de confirmar que la curva de casos esté definitivamente “aplanada”. Y así, que las políticas contemplen que pueden retomar la actividad los sectores de la población económicamente activa que no están en riesgo con el contagio.
“El segmento de mayores de 65 años, que es la población de riesgo, no está activo en el mercado laboral. Por eso el foco de las políticas que vengan tiene que estar en proteger a ese sector. Y los demás, que no tengan tanta afectación con el contagio, puedan volver progresivamente a la actividad, con protocolos adecuados”, concluyó.
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