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Atenuar el impacto de la crisis sobre la producción y el empleo

En una carrera contrarreloj, la mayoría de los países analizan cuáles son las medidas más viables que pueden ser puestas en práctica para atenuar el impacto de la crisis provocada por la pandemia del coronavirus en sus economías. La Argentina no es la excepción y en esa línea se puso en marcha el programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) que, en menos de 24 horas, registró el pedido de unos 100.000 empleadores.

Se trata de un programa que puso en marcha el gobierno nacional con el fin de ofrecer un paquete de beneficios previsionales y laborales a las empresas que ya sienten el fuerte impacto de la caída de la actividad económica producida por el aislamiento obligatorio de la población. En las últimas horas, las autoridades de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) informaron que en solo 24 horas unos 100.000 empleadores se registraron en la base de datos de ese organismo para obtener los beneficios que otorga el mencionado programa de asistencia. La información oficial señala que de ese total, el 70 por ciento accedió a la postergación por dos meses de las contribuciones patronales.

Vale recordar que esta ayuda está destinada a empleadores y trabajadores afectados por la emergencia sanitaria y prevé, entre otras cosas, la postergación del pago y reducción de hasta un 95 por ciento en los aportes patronales, una asignación compensatoria al salario para empresas con hasta 100 trabajadores y la implementación del Programa de Recuperación Productiva (Repro) que brinda a los trabajadores de las empresas, cuya solicitud haya sido aprobada, una suma fija mensual remunerativa de hasta un monto equivalente al salario mínimo, vital y móvil por trabajador actualizado a la fecha de otorgamiento, por un plazo de hasta 12 meses, destinada a completar el sueldo de su categoría laboral.

La titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, explicó que siete de cada diez empleadores que se registraron en el Programa de Asistencia en la Emergencia, para el Trabajo y la Producción, accedieron “en forma inmediata” a la postergación por dos meses de las contribuciones patronales. Detalló, además, que en rigor estos primeros inscriptos corresponden a un primer listado que abarca casi el 60 por ciento de los trabajadores en relación de dependencia y que son los que se encuentran en las situaciones más críticas en el crítico escenario generado por la pandemia. Un relevamiento realizado por el Observatorio Pyme de la Unión Industrial Argentina, en base a una encuesta realizada en 960 micro, pequeñas y medianas empresas de todo el país, de actividades de agricultura, comercio, construcción, industria manufacturera, servicios y profesionales independientes, confirma lo serio de la situación: solo el 16 por ciento de los encuestados dijo que podrá afrontar los costos de salarios y gastos operativos del mes de abril, mientras que el seis por ciento de los consultados no descartó bajar las persianas como consecuencia de la paralización que se produjo en la economía a raíz de la pandemia que obligó al gobierno nacional y también a las jurisdicciones provinciales y municipales a adoptar distintas medidas destinadas a hacer más lenta la expansión del coronavirus. Esas medidas, como se sabe, redujeron la circulación de personas, lo que se tradujo en un impacto económico negativo para las empresas y sus trabajadores. La paralización puso en jaque a la mayoría de las pequeñas y medianas empresas del país, que se encontraron de la noche a la mañana con una caída abrupta de ventas, afectando así su capacidad para afrontar obligaciones como el pago de salarios, servicios e impuestos. Las empresas más grandes no escapan a la situación, pero tienen más recursos para atravesar una crisis económica que, según ha señalado la titular del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, será la peor crisis económica que registre el mundo desde la Gran Depresión de 1930. De hecho, las estimaciones del organismo internacional hablan de un crecimiento mundial “marcadamente negativo” en 2020 y los pronósticos indican que, en el mejor de los casos, podría haber una recuperación parcial de la economía global en 2021. Esto, claro, si el mundo logra superar la pandemia generada por el temible Covid-19.

El mundo no será igual después de esta crisis. Es necesario mantener a salvo las capacidades productivas y por eso serán bienvenidas todas las medidas que, en esta difícil coyuntura, contribuyan a defender la producción y el empleo, sin descuidar por supuesto la salud de la población.

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