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Mujeres enfrentan mayores niveles de precarización laboral

La precarización laboral a la que se enfrentan las mujeres junto a la brecha salarial existente son manifestaciones de la gran diferencia en el acceso a las oportunidades e ingresos, lo que comúnmente se conoce como desigualdad de género. Este fenómeno se debe a múltiples factores tales como que el porcentaje de mujeres que trabaja a tiempo parcial es mayor que el de los hombres, las mujeres están más presentes en sectores y empleos peor remunerados, realizan trabajos socialmente menos valorados y sufren discriminación en el mercado laboral, entre otros.

Según el informe elaborado por la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía de la Nación, titulado “Las brechas de género en la Argentina. Estado de situación y desafíos”, las mujeres enfrentan mayores niveles de informalidad y desocupación con brechas de género de entre 20 y casi 30 puntos porcentuales en lo que respecta a la participación en el mercado laboral y sobre los ingresos que perciben respecto de los varones. El informe ubica como punto de partida el hecho de que el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que se realiza en los hogares recae de manera asimétrica sobre las mujeres. Esto es debido a la existencia de una división sexual del trabajo que se ha consolidado históricamente y asigna roles de género. Ellas realizan el 76% de las tareas domesticas no remuneradas, siendo el 88,9% de las mujeres que las realizan y dedican a este tipo de labores un promedio de 6,4 horas semanales. Mientras tanto, solo el 57,9% de los varones participa en estos trabajos, a los que les dedican un promedio de 3,4 horas semanales, según la Encuesta sobre Trabajo No Remunerado y Uso del Tiempo.

A su vez, el informe asegura que esto provoca que las mujeres cuenten con una menor cantidad de tiempo y recursos disponibles para abocarse a su desarrollo personal, profesional y económico impactando de forma directa en sus posibilidades de estudio, de trabajo asalariado, de desarrollo en una carrera, entre otras. Por esta misma razón su inserción en el mercado laboral es menor, “la tasa promedio de la participación de las mujeres en el mercado laboral es de 49,2%, 21 puntos porcentuales más baja que la de los varones (71,2%)”, sin contar que sufren los mayores niveles de precarización laboral. Las mujeres ganan, en promedio, un 29% menos que los varones. “Esta brecha se amplía cuando se comparan asalariadas y asalariados informales, superando el 35,6% promedio de diferencia entre ingresos. La brecha entre varones y mujeres de calificación profesional es de 28,6%, mientras que entre trabajadoras y trabajadores no calificados, es del 35,7%. Entre los jefes y las jefas la distancia es del 24,1%, entre asalariados y asalariadas es del 23% y, entre cuentapropistas, del 29,4%. En todos los casos los varones ganan más que las mujeres”, concluye el informe. Además de tener peores salarios en general, las mujeres enfrentan mayores niveles de informalidad (36% versus 34,2%) y mayores niveles de desocupación (10,8% versus 8,9%) que los varones. Por otro lado, las autoras coinciden en que existen barreras para la participación de mujeres en determinados empleos y para el acceso a puestos jerárquicos, siendo los varones los que constituyen el 57% del total de los ocupados. De ellos, el 8,5% tiene puestos de jefatura o dirección, mientras que este porcentaje en mujeres es del 4,7%. En la Argentina, la principal ocupación de las mujeres es el servicio doméstico remunerado que representa el 16,5% del total de empleo de las mujeres ocupadas y el 21,5% de las asalariadas, este dato visibiliza lo extremadamente feminizadas que están este tipo de tareas.

En los últimos años, las calles de Argentina se han llenado de reclamos ante las múltiples desigualdades que atraviesan la vida social. No obstante, las instituciones se están transformando para incluir cada vez más a las mujeres en la agenda pública, generando mayor posibilidades de inserción para estas en los distintos espacios laborales. A pesar de esto, es importante concienciar sobre la asimetría en la distribución de las tareas de cuidado que hoy por hoy recaen sobre las mujeres generándoles obstáculos para su inserción laboral y el despliegue de sus capacidades en otros ámbitos de la vida. Es clave seguir poniendo en marcha los recursos necesarios para cerrar estas brechas de ingresos, tiempos y derechos, y generar mecanismos de incentivos que contribuyan a romper las barreras.

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