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Malvinas, por siempre argentinas

Cementerio de Darwin. Islas Malvinas. Un grupo de chaqueños y de distintas provincias argentinas rindieron un homenaje a los caídos en el cementerio donde se encuentran enterrados 221 argentinos, de los cuales más de 100 no están identificados.

En un lento proceso se está realizando esa tarea por profesionales de la Argentina, lo que cerrará una etapa en este suceso que se inició el 2 de abril de 1982 con la recuperación de las islas por parte de nuestras fuerzas armadas. El conflicto duró 73 días y provocó 904 víctimas fatales.

Se trató de un emotivo homenaje en el cementerio de Darwin, donde descansan eternamente quienes ofrendaron sus vidas.

Este encuentro con nuestros héroes realizado el 26 de febrero de este año estuvo rodeado de un alto grado de patriotismo junto a  la bandera nacional. La emoción de ese momento se tradujo en lágrimas silenciosas que iban cayendo sobre nuestras mejillas, al observar y caminar entre las cruces blancas y la lista de soldados, la mayoría de jóvenes combatientes que dieron su vida por ese suelo argentino.

Los que tenemos algunos años encima y vivimos esa guerra que duró 73 días liderada por la Junta Militar que dominaba el país, mientras caminábamos entre las tumbas, volvieron los recuerdos. Tristes recuerdos, porque 649 soldados argentinos y 255 británicos murieron en el conflicto.

El grupo estuvo conformado por chaqueños y representantes de otras provincias que viajaron a las islas a fines de febrero.

De todas maneras, estábamos cumpliendo uno de nuestros objetivos de vida: Rendir un modesto homenaje a nuestros héroes, conocer el lugar y mantener latente la llama de la argentinidad en ese territorio que Gran Bretaña usurpó en 1833. El cementerio de Darwin fue creado en 1983 para que las víctimas del conflicto puedan permanecer en un solo lugar y así nacieron las tumbas luego de tratar de identificar cada uno de los cuerpos.

Muchos de ellos fueron hallados sin el collar de identidad, por lo que se han hecho muchos intentos de identificarlos a través de sus elementos personales. Se recolectó lo que se pudo en la isla, pero muchos de estos elementos no bastaron  para identificarlos, por lo que se sigue con la tarea a través de antropólogos de nuestro país, con algunos resultados positivos.

Museo en el sector céntrico de Puerto Argentino.

Hay que resaltar que todos recibieron un entierro cristiano con todos los honores militares, pero de las 231 tumbas, mientras quede una sola con la inscripción “Soldado sólo conocido por Dios” tendremos que seguir buscando la forma de identificarla para cerrar en parte la angustia de los familiares y de nosotros mismos.

La sucesión de los recuerdos seguía reflejándose en nuestras mentes. Los bombardeos de nuestros aviadores, de las posiciones de nuestros soldados en tierra, de la valerosa acción de la Armada y de la Prefectura Naval. El triste  recuerdo de cuando EEUU ayudó a Gran Bretaña en el conflicto con radares y misiles, y Chile apoyó en inteligencia. La lamentable actuación de Chile respecto de la Argentina en el entredicho, pero también que Latinoamérica apoyó a la Argentina. El Perú fue uno de sus principales aliados, cuyos aviones estuvieron en el aeropuerto de Resistencia. La ayuda también llegó desde lugares inesperados como Libia, desde donde el dictador Muammar Gaddafi decidió enviar misiles, ametralladoras, minas y morteros. También otros muchos sucesos solidarios que alientan nuestros reclamos.

Delegación de chaqueños que rindió tributo a los héroes argentinos caídos en las Islas Malvinas.

El recuerdo de los 323 argentinos que murieron en el hundimiento del crucero General Belgrano tras el ataque del submarino nuclear HMS Conqueror el 2 de mayo de 1982, cuando nuestro buque estaba fuera de la zona de exclusión. En el Museo de Malvinas en Puerto Argentino se puede ver una película filmada por los ingleses sobre los horrores de la guerra, así como nosotros logramos reconstruir en filmes diversos sus aspectos más espeluznantes.

Recordamos aspectos del conflicto militar en la colina donde se encuentra el cementerio de Darwin, mientras el viento golpeaba nuestras mejillas en un paisaje desolado, solo roto por las blancas tumbas.

Hay mucho por relatar, pero para nosotros, el gran momento en esta visita a nuestros queridos soldados, que debe durar solo 30 minutos según las disposiciones de las autoridades británicas, fue cuando se desplegó la bandera Argentina y se rezó por los caídos.

Emoción y lágrimas volvieron a embargarnos. Prometimos no olvidarnos nunca y, como señaló un excombatiente argentino, “siento que la soberanía no se declama solamente, también hay que ejercerla todos los días con actos concretos”, a lo que agregamos que “Las Malvinas siempre serán argentinas”.

La riqueza sigue siendo expoliada por Gran Bretaña

El 26 de febrero atracamos en Puerto Argentino, en las Malvinas, con toda la expectativa de los argentinos y más de un grupo de chaqueños ávidos por conocer un territorio que va mucho más allá del contexto turístico. Este territorio que la Argentina reclama a Gran Bretaña desde 1833, y la guerra que comenzó el 2 de mayo de 1982 y terminó luego de 73 días, con 904 muertos de ambos bandos, pero que quedó marcada a fuego en el corazón de los argentinos.  

El tiempo pasó y la Argentina sigue reclamando porque reafirma su soberanía ante el resto del mundo sobre las Malvinas con el argumento de que ganó su soberanía al independizarse de España en 1816. Por lo tanto, la ocupación británica producida en 1833 es ilegal. Este archipiélago, con un área de 12 mil km2 ubicado en el Atlántico Sur, está a menos de 500 km de la Patagonia.

Nos encontrábamos ansiosos por conocer su geografía y visitar el escenario de la guerra que costó la vida de numerosos argentinos. Sin embargo, además del Cementerio de Darwin donde están nuestros héroes y algunos vehículos destruidos por los combates pero en zonas lejanas, no hay vestigios de la guerra, salvo en el museo donde se muestra la filmación inglesa de los combates.

Al pisar nuestro contingente suelo malvinense después del desembarco de las lanchas que nos trasladaron desde el transatlántico Princess Cruises, sentimos el estremecimiento interior por estar en una tierra tan lejana y tan cara a nuestros sentimientos. Una población amable en un pueblo ordenado, bordeado de casas de estilo victoriano, entrada a las playas de arena, pastizales y colinas con sus ríos de piedra  si ríos de piedra  producto de la conformación sísmica de las islas.

Nos comentaron que los animales más famosos son los pingüinos, pero como cuyas colonias son muy remotas solo se puede acceder con vehículos especiales y mucho tiempo para llegar. Es un rincón virgen del mundo con neblinas casi permanentes y frío viento. Distinto ciento por ciento al clima, la flora y la fauna del Chaco. En las Malvinas no hay árboles, salvo aquellos implantados en lugares protegidos y cuidados celosamente del clima y los fuertes vientos.

Lo económico transforma

Pero Malvinas no es solo turismo. Más bien es un enclave militar que se expandió después de la guerra, donde oficialmente residen 1200 soldados pero se habla de que el número de militares llega a más de 4000, cuyas bases están bien camufladas en puntos estratégicos.

Las tropas muestran el interés de Gran Bretaña por este territorio, que tiene como principales industrias la pesca, el turismo, la agricultura y próximamente el petróleo. Antes de la guerra, los economistas afirman que la única industria de las islas era la cría de ovejas, y su sustentabilidad económica estaba en duda.

Pero a mediados de 1984 se creó la Corporación para el Desarrollo (Falkland Islands Development Corporation) y se trazó un plan para aumentar la población mediante inmigración selectiva, buscando ser autosuficientes a largo plazo y mejorar los servicios. Se mejoró la producción agrícola, el turismo, la autosuficiencia en energía, el desarrollo del sector industrial y de servicios, la pesca, y la subdivisión de la tierra. La construcción de carreteras en el interior hacia distintos puntos así lo confirma.

Esta economía es fundamental, ya que significa una gran erogación para los británicos, casi dolorosa. Obtienen ingresos del turismo y de la venta de licencias de pesca. Pudimos ver barcos pescadores de España, Corea del Sur, Taiwán y Japón, que obtienen en las islas suministros y servicios.

Pero desde 2010, el gobierno de las Malvinas hace exploraciones petroleras en el mar. Las primeras perforaciones fueron en 2015. Se cree que podría haber hasta 60 mil millones de barriles de petróleo (95 km2) bajo el fondo del mar que rodea las islas. Nos dijeron que las petroleras comenzarían a llegar en marzo a la zona para iniciar la explotación.

En 2007, Argentina se retiró de un acuerdo de 1995 que establecía términos para la explotación de recursos marinos. Era lógico: no se podía aceptar ningún tipo de expoliación de nuestros recursos. No obstante, los británicos continúan con su proyecto de extracción de riquezas ajenas.

La disputa continúa, la Argentina no cede

Puerto Argentino. La centenaria disputa con Gran Bretaña sobre Malvinas continúa como en el primer día, ahora centrada en el campo diplomático y también en organismos como la ONU. Por cierto, existen más complicaciones debido a intereses centrados en la explotación de hidrocarburos, pesca y hasta la extensión al continente antártico. A todo esto se agregaron las declaraciones del secretario general de la ONU sobre el archipiélago, donde no se esconde la idea de los kelpers de constituirse en una nueva república con el amparo de Gran Bretaña.

Muchos en esta isla no creen en esa posibilidad, más aun por los capitales que vienen para extraer petróleo y las embarcaciones, especialmente de Oriente, que pagan un canon para pescar en el Mar Argentino.

Pero la actualidad de la política argentina sobre las islas la expuso el presidente Fernández en su discurso al Congreso, más allá de los contactos que se realizan, de buena manera, con los británicos. Según dijo el Presidente, remitirá tres proyectos de ley para “afianzar la soberanía territorial de la Argentina en las Malvinas”.

Promoverá la Creación del Consejo Nacional de Asuntos Relativos a las Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y Espacios Marítimos Correspondientes, que será un espacio plural y buscará políticas de Estado a mediano y largo plazo. Contará con representantes de la oposición política, del mundo académico y jurídico, de la provincia de Tierra del Fuego y de los excombatientes.

También promoverá un proyecto de ley sobre la demarcación del límite exterior de la plataforma continental argentina que, según el Presidente, “contribuirá a consolidar los derechos de soberanía sobre los recursos del lecho y subsuelo”. La publicación de las coordenadas de la plataforma continental argentina incrementará la seguridad jurídica para el otorgamiento de concesiones que tengan como finalidad la exploración y explotación de hidrocarburos, minerales y especies sedentarias. Esta ley cristalizará el reconocimiento realizado por la ONU en 2016 y 2017 para fijar el nuevo límite exterior de la plataforma continental.

También se modificará el Régimen Federal Pesquero para “endurecer las sanciones a los buques que pescan ilegalmente en espacios marítimos de jurisdicción argentina o en aguas donde nuestro país tiene soberanía sobre recursos vivos marinos (lo que incluye las Malvinas)”, según dijo Fernández.

El documento, impulsado por la entonces canciller Susana Malcorra y el vicecanciller británico, Alan Duncan, fue un amplio acuerdo de cooperación que permitió avanzar con medidas ligadas al achipiélago que fueran más allá del reclamo de soberanía, como la ampliación de los vuelos desde y hacia el continente, la exploración conjunta de hidrocarburos en la región y la misión humanitaria de identificación de soldados argentinos enterrados en Darwin.

Ese acuerdo se cerró durante el gobierno de Mauricio Macri y los ingleses, rápidamente instrumentaron medidas para explotar recursos, especialmente el petróleo con mayor intensidad, ahora que se separaron de Europa y necesitan nuevos recursos para su funcionamiento.

La posición de la Cancillería argentina es frenar a cualquier intento de avanzar en la exploración conjunta de pesca e hidrocarburos en la zona en conflicto. El gobierno considera que esa parte del acuerdo representa una “cesión de soberanía” que puede dejar sentado un “antecedente peligroso” para la futura discusión sobre qué país tiene autoridad sobre el archipiélago.

Nueva preocupación

“Es un usufructo de nuestros recursos. Macri le bajó el tono, pero nosotros vamos a volver a reclamar”, dicen en el Palacio San Martín. La declaración de 2016 establecía el levantamiento de sanciones que la Argentina impusiera en la gestión de Cristina Kirchner a las empresas que operaban en Malvinas, medida reclamada por el Reino Unido que el gobierno de Macri no llegó a concretar.

Sorpresivas declaraciones

El diario “Clarín” en columna de opinión publicada el 6 de marzo, advierte sobre declaraciones del secretario general de la ONU, el portugués Antonio Guterres, sobre el proceso de descolonización, que la Cancillería Argentina considera que constituye favoritismo hacia Gran Bretaña.

El artículo señala que “De 72 iniciales, restan aún 17 procesos de descolonización, y el pasado 21 de febrero el Secretario General de la ONU, en los preparativos de la reunión del Comité Especial de Descolonización, manifestó que la gente en esos territorios está todavía esperando que la promesa del autogobierno resulte honrada”, en coincidencia con la tesis británica.

Repasó a continuación varios casos, pero omitiendo la posición argentina, con cita a “relevantes resoluciones” que detalla sin incluir la histórica decisión de la Asamblea General –su máximo organismo-, que en 1965 dictaminó que la autodeterminación no es aplicable al caso. Sin embargo, afirma que “la descolonización es un proceso que debe ser guiado por las aspiraciones y necesidades de las comunidades que viven en los territorios”. Elige decir “comunidades” y no habitantes, aspiraciones y no intereses, recitando la base misma del argumento de la Corona.

De nuevo, “ni una palabra de que Malvinas de ninguna manera es el caso de un diálogo entre los habitantes (los isleños) y Gran Bretaña (la potencia administradora), sino declarada por la ONU oficialmente como disputa entre dos estados, el Reino Unido y la Argentina, respetando los intereses de los habitantes pero no reconociéndole derecho a la autodeterminación”.

En las islas se habla cada vez más fuerte de “autodeterminación”, que es lo que impulsa Gran Bretaña. Nosotros reclamamos la devolución de nuestros territorios. Algo muy distinto, por eso hay que estar atentos para no dejarnos sorprender.   

Contingente chaqueño

El contingente chaqueño que viajó con la organización de la empresa “Mundo Receptivo” de Eugenio Milani y Alicia Hess, disfrutó de una travesía que salió desde Buenos Aires, recorriendo la capital uruguaya, la costa argentina, incluida Malvinas, estrecho de Magallanes, hasta llegar al puerto de San Antonio en Valparaíso, Chile. Toda una aventura, llena de sentimientos y argentinidad.