Efectos de la pandemia en la economía global
"Estamos viviendo una crisis de salud pública y económica global de una magnitud tal que nadie podría haber previsto apenas unos pocos meses atrás", planteó el ministro de Economía de la Nación, Martín Guzmán, en la reunión extraordinaria que celebraron a través de una videoconferencia ministros de Finanzas y presidentes de Bancos Centrales del G20. Frente a este nuevo escenario se buscan nuevas alternativas globales para atenuar el impacto del alto precio que los países y sus economías deben pagar para ganar la batalla al coronavirus.
El titular del Palacio de Hacienda, Martín Guzmán, observó también que la economía global de mercado no estaba preparada para lidiar con las consecuencias del Covid-19, y por eso remarcó la necesidad de profundizar “tanto como sea posible la coordinación global y los esfuerzos de cooperación, para poder preservar la estabilidad social global”. Es que, tanto en la Argentina como en resto del mundo se presta cada vez más atención a las posibles consecuencias económicas de la cuarentena impuesta por gobiernos que se ven obligados a dar una rápida respuesta al rápido avance de la epidemia de coronavirus, sin descuidar la marcha de sectores claves de la economía. Se trata, por cierto, de encontrar un equilibrio que, por supuesto, no es fácil. El economista, Eduardo Campanella, del Banco UnitCredit de Milán, en la región de Lombardía, una de las más castigadas por la epidemia, dijo que lo que se necesita es una sabia coordinación de políticas públicas entre las autoridades sanitarias y fiscales que permita una rápida recuperación de la economía una vez que las autoridades consideren que se pueden relajar las medidas de contención impuestas por la pandemia. Por otra parte, la noticia que confirmó que el primer ministro británico, Boris Johnson, dio positivo en las muestras de Covid-19, hizo que quienes criticaron desde un principio el relajamiento de la prevención sanitaria en el Reino Unido afirmaran que se está ante una muestra de hasta dónde se puede poner en riesgo a un país cuando se actúa demasiado tarde, en pos de privilegiar la “mano invisible” del mercado, en detrimento de la actuación del Estado y los gobiernos en crisis sanitarias como la que hoy atraviesa el mundo. Pero no se trata, por supuesto, de negar la importancia de los mercados. Un informe difundido por la agencia de noticias Reuters revela que la crisis sanitaria puso en jaque a la actividad de las empresas en Australia, Japón, Europa y Estados Unidos; pero además también se registró en los últimos días una fuerte caída de las acciones globales, en un escenario que muestra grandes cambios en los mercados bursátiles que, según los expertos, pueden afectar muchas inversiones en pensiones o cuentas de ahorro individuales. No se deben desatender las opiniones de expertos que anticipan una profunda recesión global producida, en buena medida, por las medidas adoptadas para contener la pandemia de coronavirus. En ese sentido, vale la pena detenerse en los conceptos vertidos recientemente por la titular de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena, quien advirtió que la pandemia tendrá efectos “devastadores” sobre la economía mundial. Dijo que seguramente serán más intensos que los sufridos durante la crisis financiera global de 2008-2009, y que los países latinoamericanos y caribeños no estarán ajenos a ellos. Según Bárcena, habrá una contracción de -1,8% del producto interno bruto regional, lo que podría llevar a que el desempleo en la región suba en diez puntos porcentuales. Esto llevaría a que, de un total de 620 millones de habitantes, el número de pobres en la región suba de 185 a 220 millones de personas; en tanto que las personas en pobreza extrema podrían aumentar de 67,4 a 90 millones. Observó, además, que la crisis sanitaria afectará a América Latina y el Caribe por el efecto de la disminución de la actividad económica de varios de los principales socios comerciales en las exportaciones de bienes de los países de la región. China, por ejemplo, es un destino importante para las exportaciones de varias economías latinoamericanas. La CEPAL estima que las exportaciones de la región a ese destino podrían caer hasta 10,7% en valor. También la caída de los precios de los productos básicos (commodities) es una variable a tener en cuenta.
Ante esta emergencia es necesario que las respuestas que los gobiernos brinden a la crisis tengan el consenso de todos los sectores. Se deberán evitar los enfrentamientos estériles y, en lugar de ello, lo mejor será apostar a la coordinación de esfuerzos.










