Los grandes fracasos de la década
Terminó la segunda década del siglo XXI y, como sucede en estos casos, los medios especializados se ocupan de los grandes fracasos en materia de tecnología, en especial lo que tenga que ver con Internet.
Sucede que cada anuncio va acompañado de inversiones millonarias en publicidad y marketing, y eso coloca en la mira a los productos que finalmente sucumben al escrutinio del mercado. Aquí algunos de los que transitaron la década sin el éxito que esperaban:
Televisores curvos y 3D

En algún momento alrededor del estreno de Avatar (2009), algunos ejecutivos de Hollywood decidieron que el 3D era el futuro. En sintonía, los fabricantes de televisores pensaron que si las salas de cine vendían entradas más caras para funciones 3D, entonces ellos podrían vender televisores 3D más caros.
Esto desencadenó una extraña tendencia que abarcaba no solo el 3D, sino también las pantallas curvas y otros trucos que se suponía que cambiarían la forma en que vemos la televisión. No funcionó, por la incomodidad de usar los lentes 3D.
Nintendo Wii U

Antes de la Switch, Nintendo tuvo la misma idea correcta con la Wii U, una consola que liberaba a los jugadores de tener que disfrutar sus juegos favoritos solo frente a un televisor. Lamentablemente, la ejecución no estuvo a la altura.
El controlador principal de la Wii U, con su pantalla de 6.2 pulgadas, era voluminoso, pesado, e incómodo de usar como pantalla secundaria para completar la acción en el tv. La Wii original vendió más de 100 millones de unidades. La U vendió menos de 14 millones.
Google Glass
El vídeo publicitario de Google Glass fue épico. Notificaciones perfectas, navegación en tiempo real, grabación de vídeo... Realmente parecía que el futuro había llegado. El problema es que no cumplieron esas promesas.

Un escritor de tecnología se metió en una pelea en un bar en San Francisco después de que los clientes se enojaran ante la idea de que pudieran estar siendo grabados. Además del precio, lo peor de todo es que no había una aplicación realmente buena que obligara al usuario promedio a arriesgarse a recibir un puñetazo en la cara. Al final, solo fue un gadget ingenioso, pero que parecía crear más problemas de los que realmente resolvió.
Teléfonos modulares
La idea parecía sólida, tanto que una serie de grandes empresas se esforzaron por hacerla realidad. Esa realidad fue que los teléfonos modulares nunca funcionaron. Honestamente, ¿a quién no le encantaría la posibilidad de actualizar la cámara de su teléfono sin necesidad de reemplazar todo el dispositivo? Lamentablemente, crear un chasis y una gama de componentes intercambiables fue demasiado pedir, razón por la cual los intentos como Phonebloks o el Proyecto Ara de Google nunca despegaron.

Nokia Lumia
Era una gran cosa que Windows funcionara en un teléfono. Después de adquirir Nokia, que se había convertido en el principal desarrollador de teléfonos con Windows, Microsoft hizo un último intento de construir un teléfono con Windows equipándolo con una versión móvil de la plataforma Windows 10.
El Nokia 950 fue el último aliento de Windows en dispositivos móviles. Sobre el papel tenía sentido, pero no funcionó muy bien. A pesar de su atractivo hardware de tacto suave, el Nokia 950 no pudo ser Windows en un teléfono.










