Llamado al cuidado y la responsabilidad
Desde distintos sectores de la comunidad se vienen haciendo llamados a la sociedad para transitar estas horas de emergencia para la salud pública respetando el aislamiento social. La responsabilidad y el cuidado se oponen al miedo y al pánico, señalaron los obispos que integran la Comisión Ejecutiva Conferencia Episcopal Argentina en un reciente mensaje que está en sintonía con el pedido que, en ese sentido, también realizan las autoridades nacionales, provinciales y de todos los municipios del país.
El pedido adquiere especial importancia por los esfuerzos que realiza todo el sistema de salud en el marco de los preparativos necesarios para enfrentar un posible aumento del número de contagios por coronavirus, luego de la detección de un caso confirmado que no tendría antecedente de viajes o contacto estrecho con personas que hayan contraído el virus en el exterior. En el Chaco este llamado debe ser tomado con mucha seriedad por toda la ciudadanía, teniendo en cuenta que algunas localidades de nuestra provincia, junto con otras jurisdicciones como la Ciudad de Buenos Aires, Tierra del Fuego y Córdoba, forman parte de los conglomerados donde ya habría comenzado la transmisión comunitaria, según lo informado por las autoridades del Ministerio de Salud de la Nación.
Por eso es fundamental que la ciudadanía cumpla el aislamiento social preventivo y obligatorio establecido para evitar la propagación del coronavirus. “El miedo nos lleva a ocuparnos solo de nosotros mismos y a tener actitudes antisociales sin pensar en los demás. El cuidado y la responsabilidad con los hermanos y hermanas nos llevan al amor, a la solidaridad y al servicio. Nos parece clave vivir esta crisis como una oportunidad para crecer como personas y como sociedad”, observa el comunicado de la Conferencia Episcopal Argentina, donde se plantea además que otro modo de crecimiento personal y espiritual “surge de nuestra capacidad de mirar la situación de tantos hermanos que están lejos de ciertos niveles de vida en la Argentina”, en clara referencia a las familias que padecen el drama de la pobreza. “En los más de 4400 barrios carenciados del país viven varios millones de personas” recuerdan los obispos argentinos para señalar luego que a muchos de los integrantes de estas familias no les va a resultar sencillo quedarse en sus hogares ya que necesitan salir para ganar el pan para sus familias día por día. “Nos veremos obligados en este tiempo a cambiar estilos de vida y hábitos de consumo. Tal vez viviendo con mayor austeridad podamos redescubrir nuevos modos de vínculos entre nosotros, más simples y sencillos y nos permita reflexionar sobre cosas en las que habitualmente no pensamos”, agrega el mensaje de la Conferencia Episcopal que debe servir para reflexionar en todos los hogares argentinos.
El país ha ingresado, como se dijo, en el tercer tipo de contagio posible, que es conocido como instancia de “transmisión comunitaria”, que son aquellos casos de personas que se contagian sin haber mantenido contacto o vínculo con los primeros casos importados. En esta etapa es muy importante que los integrantes de la comunidad presten un mayor cuidado. Si bien el aislamiento social altera la vida cotidiana de las personas, debe recordarse -aunque resulte reiterativo y obvio- que el país y el mundo están viviendo días excepcionales debido a la pandemia de Covid-19. Por eso todos los esfuerzos están enfocados a evitar un drástico aumento de contagiados, lo que se traducirá necesariamente en el colapso de los centros de atención. Basta mirar lo que sucede en países como Italia y España para comprender la real importancia del aislamiento. En el primer caso se viven horas cruciales luego de haberse superado la cifra de mil víctimas fatales de entre los más de 15.000 casos detectados en su territorio, según cifras brindadas por las autoridades italianas. En España la situación también es grave: en las últimas horas aumentó a 33.089 el número de contagiados por coronavirus y la cifra de muertes trepó a 2182. Según las autoridades sanitarias españolas, el 87 por ciento de muertes producidas por la epidemia tuvo como víctimas a personas mayores de 70 años.
Argentina todavía está a tiempo de evitar el peor escenario, pero para eso es necesario actuar con verdadera conciencia comunitaria, sin egoísmos, respetando las nuevas reglas impuestas en esta emergencia sanitaria.










