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Ecosistemas en peligro

Los ecosistemas son indispensables para la vida en la Tierra, dependemos de ellos para respirar y alimentarnos al mismo tiempo que son el albergue de una increíble biodiversidad, es decir de la gran variedad de formas de vida en la Tierra. Se puede decir que son el soporte vital de la Tierra y de todos los que habitamos en ella. Los humedales filtran los contaminantes del agua, las plantas y árboles reducen el calentamiento global absorbiendo el carbono, los microorganismos descomponen la materia orgánica y fertilizan el suelo para proveer los alimentos. La biodiversidad ayuda a polinizar las flores y cultivos y también provee comida y medicinas para nuestro bienestar. Es impensable la vida sin su existencia

Con el avance acelerado de los cambios de usos del suelo, la explotación de organismos, el cambio climático y los elevados niveles de consumo estos ecosistemas se encuentran atravesando una multitud de transformaciones. Según un estudio reciente, grandes ecosistemas como la selva del Amazonas y los Arrecifes de Coral podrían degradarse de forma más acelerada de lo que los científicos habían supuesto anteriormente. "Tenemos que prepararnos para cambios en los ecosistemas de nuestro planeta más acelerados de lo que habíamos previsto", dijo John Dearing, profesor de geografía física de la Universidad de Southampton, director del estudio que se publicó en Nature Communications. Los investigadores también señalaron que la velocidad a la que pueden desaparecer puede ser significativamente mayor que en sistemas más pequeños, esto es debido principalmente a que los subsistemas y hábitats que componen sistemas más grandes pueden parecer inicialmente más resistentes, pero se deshacen muy rápidamente tras llegar a un punto de inflexión. El estudio analizó 42 ecosistemas en total: cuatro terrestres, 25 marinos y 13 de agua dulce con tamaños diversos, desde pequeños estanques hasta el Mar Negro.

La investigación ha despertado controversias en torno a la rapidez en las que los expertos aseguran que se produciría el colapso de estos ecosistemas, ya que concluyeron que los arrecifes de coral del Caribe podrían colapsar en 15 años, y que la selva amazónica podría morir en 50 años. Mientras que algunos científicos estuvieron de acuerdo con la urgencia propuesta por el estudio, otros en cambio se mostraron escépticos ante los datos expuestos. Erika Berenguer, investigadora asociada senior de la Universidad de Oxford y la Universidad de Lancaster, dijo: "es muy poco probable, si no distópico, predecir que un área de la mitad del tamaño de Europa experimente un cambio completo en la vegetación en solo 50 años".

A pesar de las ideas contrapuestas y divergentes sobre determinados datos, los científicos de todo el mundo concluyen en una realidad que es ineludible: el Amazonas, así como el resto de los ecosistemas que componen la Tierra, están en gran riesgo, y la probabilidad de que haya un punto de inflexión es cierta.

Según el último informe del panel internacional de expertos en biodiversidad y servicios ecosistémicos de la ONU, IPBES, nos encontramos frente a una pérdida de biodiversidad mundial sin precedentes debido principalmente al impacto humano. La UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) avanza en la definición de la lista de los ecosistemas en peligro, algunos de ellos son el Mar de Aral, los bosques de acacias en la cuenca del Río Senegal, turberas elevadas de Renania, matorrales de 'fynbos' de El Cabo, arrecifes de coral del Caribe, entre otros.

En conclusión, es importante entender que vivamos donde vivamos todos dependemos de la naturaleza y sus ecosistemas para obtener comida, agua, aires limpios, buena salud, bienestar mental, así como sentimiento de identidad y comunidad. Todo eso está ahora en riesgo. Por eso, ahora más que nunca se debe asumir el compromiso de cuidar el ambiente y la biodiversidad. Se debe actuar sin demoras para asegurar la supervivencia no sólo de la humanidad sino también de los hábitats naturales y de las criaturas que viven en ellos. Sólo así se logrará evitar que se desvanezcan con sus genes únicos y sus importantes papeles en la compleja trama de la vida. Como bien señalan los expertos de la ONU, no es demasiado tarde para tomar medidas, si se trabaja a nivel local y global. La naturaleza puede, y debe, ser conservada, restaurada y utilizada de modo sustentable.

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