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El Impala de Ernesto Montiel

Ernesto Montiel fue un conocido músico y acordeonista, considerado uno de los pioneros del chamamé y quien ayudó a llevar al gran público la música litoraleña junto a Isaco Abitbol con quien en 1942 formó el Cuarteto Santa Ana, el primer conjunto de chamamé que alcanzó la fama masiva.

Uno de sus costados menos conocidos es que Montiel sabia de autos y buen vivir y fue por eso que a comienzos de los 60 decidió adquirir un vehículo que le permitiese al conjunto desplazarse por el país con confort y rápidamente.

Así llegó a poseer un Chevrolet Impala 1959 que causaba sensación en los pueblos donde el cuarteto se presentaba. Este año el auto fue presentado en el festival que se realiza todos los años con motivo del natalicio del músico, el 26 de febrero de 1915 en la sección “El Palmar”, de Paso de los Libres.

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El imponente Impala de Montiel exhibido durante una presentación del Club de Autos Clásicos de Corrientes.

El festival se llevó a cabo entre el viernes 28 y domingo 1 de marzo, en el anfiteatro “Carlos Gomes” de esa ciudad, con la presencia de numerosos artistas invitados y de nutrido público.

El Impala de Montiel fue rescatado del olvido por casualidad y hoy pertenece a las filas del Club de Autos Clásicos de esa provincia. Está equipado con un motor de seis cilindros de 4.100 centímetros cúbicos, capaz de erogar 150 caballos de fuerza, suficientes para hacer largas distancias y de soportar exigencias de todo tipo en caminos que, en la mayoría de los casos, carecían de pavimento.

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La “estampa” de Ernesto Montiel en el apogeo del Cuarteto Santa Ana. El Impala fue su posesión más preciada por la utilidad que tuvo recorriendo el país.

Una vez que cambió de manos, el rastro del auto se perdió, hasta que su actual propietario, Marcelo Rivas Piasentini, lo encontró en un estado de avanzado deterioro en un campo de Paso de los Libres.

Un sueño hecho realidad

Piasentini siempre quiso un Impala, sinónimo de auto de lujo de los 50/60 y según cuenta al diario Época de Corrientes su intención al adquirirlo era cumplir el sueño de tener un Impala 59 (el único con aletas elípticas de todas las versiones del modelo), por lo que comenzó el proceso de restauración, sin saber que su vehículo escondía un secreto.

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El Impala 1959 de Ernesto Montiel restaurado a su condición original asombra a los seguidores de la música litoraleña.

Recién al ordenar la documentación del Chevrolet pudo acceder al legajo del Registro del Automotor mediante un informe de dominio que reveló la sorpresa: No se trataba de cualquier Impala, sino el auto que formara parte de las hazañas protagonizadas por uno de los músicos más representativos del género litoraleño y que tal vez si era inscripto en otro lado no tendría el valor que tiene para la provincia de Corrientes.

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El Impala 1959 se caracteriza por las enormes aletas de la cola, un detalle que seducía a todos los amantes de los autos de los 60, incluido el ilustre chamamecero.

Siempre como parte del parque de vehículos de colección del Club de Automóviles Clásicos de Corrientes, la enorme nave americana permite rememorar el esplendor de la época de oro de la industria automotriz estadounidense, así como el buen ojo que caracterizó a Montiel para elegirlo como nave insignia de sus extensos periplos artísticos.

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