La contaminación del aire afecta a la salud
Nuevos estudios confirman que la mala calidad del aire que se respira en la mayoría de las ciudades del mundo tiene efectos negativos sobre la salud humana. Según los investigadores, la contaminación producida por los residuos de procesos industriales o biológicos y, sobre todo, la quema de combustibles fósiles, acorta la esperanza de vida de las personas en casi tres años.
Algunas de las últimas investigaciones que alertan sobre este serio problema son las realizadas por el Instituto Max Planck y la Universidad de Mainz, ambos en Alemania. Según el trabajo de los expertos del instituto y de la casa de estudios, cerca de dos tercios de las muertes prematuras que se producen por contaminación atmosférica son atribuibles a la generada por las personas, principalmente por el uso de combustibles fósiles. Advierten, además, que la mala calidad del aire afecta más a las personas adultas mayores, y que el fenómeno se traduce en una reducción media de la esperanza de vida de 2,9 años en todo el mundo. En ese sentido, observan que el consumo de tabaco, por ejemplo, acorta la esperanza de vida de las personas una media de 2,2 años; mientras que el sida lo hace 0,7 años; enfermedades como la malaria causadas por parásitos o insectos 0,6 años y todas las formas de violencia -incluidas las guerras- 0,3 años. Es decir que la contaminación causa más daño que el hábito de fumar y que, incluso, el sida.
A partir de una serie de estudios se comprobó que las personas de más edad que están expuestos a entornos muy contaminados tienen mayores probabilidades de sufrir infecciones del tracto respiratorio inferior, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), cáncer de pulmón, dolencia cardíaca, enfermedad cerebrovascular y enfermedades no transmisibles como la tensión alta o la diabetes. Según los investigadores de la Universidad de Mainz, las enfermedades cardiovasculares son responsables de la mayor proporción en la reducción de la esperanza de vida debido a la contaminación del aire, que es del 43 por ciento, en todo el mundo. Por su parte, el director del Departamento de Química Atmosférica del Instituto de Química Max Planck en Mainz, el holandés Jos Lelieveld, explicó que la contaminación atmosférica causa daños en los vasos sanguíneos, lo que a su vez se traduce en aumentos de la presión arterial, y de las posibilidades de sufrir diabetes, accidentes cerebrovasculares, ataques cardíacos e insuficiencia cardíaca.
El trabajo de ambas casas de investigación se volcó en un informe en el que se observa que alrededor de dos tercios de las muertes prematuras se pueden atribuir a la contaminación atmosférica provocada por el hombre, principalmente por el uso de combustibles fósiles, cifra que llega hasta el 80 % en los países de altos ingresos. Los expertos estiman que cerca de cinco millones y medio de muertes anuales en el mundo son potencialmente evitables, si se deja de contaminar el aire. En países como Bélgica y España el activismo de muchos ciudadanos que tomaron conciencia del problema está comenzado a cambiar las cosas. En Bruselas, por ejemplo, padres y madres se movilizaron para reclamar por una reducción de la contaminación en la zona de las escuelas, y por eso las autoridades resolvieron prohibir la circulación de vehículos diésel y a nafta en 2030 e invertir más en transporte público y vías ciclistas.
En España, en tanto, organizaciones no gubernamentales exigen un cambio en el modo de generar energía eléctrica tradicional, que se produce a partir fuentes primarias como la quema de carbón que es muy contaminante, ya que además del dióxido de carbono también expulsa a la atmósfera otros compuestos muy dañinos, como el azufre; o la quema de petróleo que además de cara es contaminante; y que sean reemplazados por el uso de energías renovables que son más limpias.
Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, en la Argentina mueren cada año más de 14.700 personas por causas relacionadas a la contaminación del aire. Frente a este preocupante dato, es necesario que cada vez más ciudades del país adopten medidas para reducir la contaminación, como la habilitación de más zonas peatonales, la promoción del uso de bicicletas o con mejores infraestructuras para hacer al transporte público más eficaz y accesible. De lo que se trata, en definitiva, es de lograr que las ciudades tengan un aire más limpio para que de esa manera la población viva en forma más saludable.










