Atender las urgentes demandas de la infancia
El Senado de la Nación, finalmente, en su última sesión extraordinaria, aprobó la designación de Marisa Graham como titular de la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes de la Nación. Se salda así una deuda de 15 años con la infancia, dado que la ley nacional 26061 de Protección integral de niños, niñas y adolescentes, sancionada en 2005, fijaba un plazo de 90 días para designar un responsable en ese cargo.
La Cámara Alta, además, confirmó los nombramientos de Juan Facundo Hernández y Fabián Repetto como adjuntos, y se espera que no se demore más la puesta en marcha de un instituto que adquiere fundamental importancia en un momento en el que el país intenta salir de una crisis que impacta con más fuerza en las familias más vulnerables y, especialmente, en la infancia. Según el último informe elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), con datos correspondientes al primer semestre del año pasado, más de la mitad de los niños y niñas de la Argentina que tienen entre 0 y 14 años son pobres (el 52,6%, para ser más precisos); mientras que el 13% de la población que está dentro de esa misma franja etaria vive en situación de indigencia.
Un documento de Unicef alertó oportunamente sobre la situación de los niños en la Argentina, advirtiendo que los chicos de los sectores más postergados vienen padeciendo serios problemas derivados de la falta de acceso a la educación, a una vivienda digna, a un servicio adecuado de agua potable, a la salud, a la protección social y al saneamiento. No caben dudas, entonces, que los funcionarios designados tienen un enorme desafío en sus manos, que es, nada más ni nada menos, que velar por la protección y promoción de los derechos de la infancia consagrados en la Constitución nacional, la Convención sobre los Derechos del Niño y las leyes nacionales.
Graham es abogada y cumplió funciones como directora de la Secretaría Nacional de la Niñez Adolescencia y Familia. Juan Facundo Hernández, también es abogado, e integrante de la organización no gubernamental Derechos de la Infancia y de la Adolescencia. Fabián Repetto, en tanto, es politólogo e investigador del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec). El largo proceso de designación demoró, lamentablemente, 15 años. Aunque la ley de 2005 fijaba, como se dijo, un plazo de 90 para confirmar los nombramientos de los responsables de la Defensoría, recién en el año 2017 se creó la Comisión Bicameral encargada del proceso de selección; y en abril del año pasado se avanzó con los nombramientos de la defensora y sus adjuntos; pero no fue sino hasta junio que la Cámara de Diputados dio media sanción a la confirmación de estas designaciones, completándose el trámite con la aprobación en la Cámara de Senadores, que se concretó el viernes pasado.
La Defensoría nacional deberá articular su tarea con otros organismos del Estado nacional y de las jurisdicciones provinciales que también trabajan en la defensa de los derechos de la infancia. Distintas organizaciones que promueven estos derechos coinciden en observar que el país vivió en los últimos años el fenómeno de la infantilización de la pobreza, debido a políticas de ajuste que dañaron el tejido social y golpearon con mayor dureza a los sectores más desprotegidos de la sociedad: familias que viven en asentamientos, padres y madres desempleados o con trabajos precarios y personas con ingresos muy bajos. Es de esperar que la puesta en marcha de este instituto no se demore, para que a partir de su trabajo se logre avanzar en forma efectiva en la protección de millones de niños, niñas y adolescentes que necesitan contar con un Sistema Integral de Protección de Derechos que tenga plena vigencia, porque la infancia es la etapa más importante de la vida de un ser humano, y por eso no puede esperar. Es fundamental que, a la brevedad, se ponga en marcha el instituto del Defensor del Niño, Niña y Adolescentes de la Nación, para garantizar una efectiva protección de los derechos de este sector de la población. Solo de esa manera se podrá comenzar a saldar la deuda que todavía tiene la sociedad argentina con la niñez.










