“Canto lo que sucede a mi alrededor”
Comienza la mañana con mate amargo. Después seguirá durante casi todo el día, “soy un matedependiente”, cuenta y sonríe con los labios, los ojos, todos los músculos de la cara ensanchan un mueva feliz. Le gusta su lugar, Charata, “la familia, los amigos, las mañanas en invierno, las noches en verano, mi casa, estar en mi casa con mis cosas y desde ahí ver el mundo lo más que se pueda. No mucho más que eso, que ya es mucho”.
Germán Kalber grabó de niño dos discos que han quedado en el recuerdo de una hermosa etapa: Cuando soy Chaco y Juntos. Allá por 1990 y 1991, tenía 10 y 11 años. Ahora más de grande sí registró y se consiguen los discos Plenilunio (2004), Sangre de Barro (2009) y El Otro Mundo (2015).

Ha pasado ya por escenarios importantes del país incluyendo el Festival de Cosquín, la Fiesta Nacional del Chamamé, entre otras. Entre los temas que más interpreta ahora están Entre la luna y el sol, una mezcla de chacarera y vidala de El otro mundo y letra de Diego Brandán. “Es casi un manifiesto de vida de cualquier músico, cantor, artista”, explica.
Para este año se ha planteado terminar de grabar y publicar el álbum Los abrazos, concretar otros proyectos que alguna vez quedaron inconclusos, componer, compartir música y si es posible girar, girar, girar por muchos lugares diferentes.
Además de la actividad musical, ¿qué otra actividad haces en Charata?
-Soy docente y me gusta el diseño gráfico, de hecho estoy trabajando con eso también para varios proyectos. Pero siempre veo esos trabajos como actividades alrededor de mi proyecto de músico, compositor y cantante. Se me hace difícil cambiar esa configuración. Soy consciente de que muchas veces descuido esas actividades para darle prioridad a producir discos, salir de gira, componer, grabar. A veces es difícil que todas esas actividades puedan convivir sin tironear el tiempo.
Hace poco aquí en NORTE se publicó un informe de Somos Monte que afirma que “si hubiera masa boscosa absorbería el 60% del excedente de agua de lluvia. Sin bosque, el suelo pierde capacidad de retención”. Le pusiste música al tema Requiem del monte, ¿cómo lo armaron con Néstor?
-En esta ocasión tenía la música. Luego Néstor Lescano le puso la letra. Resulta que tenemos un grupo de whatsapp de autores y compositores con varios amigos de todo el país, entre ellos se encuentra Néstor, músico poeta y futuro luthier nacido en Termas de Río Hondo. Actualmente reside en Mar del Plata.
Es necesario hablar claramente del desastre que han hecho las grandes agroexportadoras y los pooles de siembra, que no son pequeños ni medianos productores sino poderosos grupos económicos que han incrementado tremendamente sus capitales en los últimos 30 años a costa de destruir el medio ambiente. Lo estamos padeciendo con inundaciones, sequías, enfermedades causadas por agroquímicos mal usados o utilizados irresponsablemente.

Desde mi lugar de músico y cantor trato de no estar ajeno a lo que nos duele a todos. No me sale ser “neutral”. Encuentro en la canción un camino noble para no callar estas cosas. Las injusticias son parte del entorno y yo canto lo que sucede a mi alrededor.
En ese sentido las últimas noticias sobre inundaciones en Charata han despertado una gran alarma, ¿cómo se vive esa situación?
-Con mucha angustia, dolor, bronca. La naturaleza ha castigado fuerte en los últimos dos años. La región sudoeste está muy afectada y vulnerable. Lo único que todos esperamos es que se normalice pronto y que en poco tiempo tengamos la tranquilidad de tener obras acordes a los cambios climáticos. Ojalá que quienes están a cargo de los gobiernos escuchen de verdad a quienes realmente saben del tema para poder realizar las obras que hacen falta.
Es necesario y urgente frenar los desmontes. No podemos resignarnos a que lluevan 70 milímetros y el agua entre a las casas o suba del suelo por las napas altas o que los campos estén medio año bajo agua, o acostumbrarnos a vivir con agua contaminada. Es muy preocupante la situación.
Crees que es posible otro mundo desde la canción.
-Me gusta creer que sí, el sentido del arte en general es crear y creer otros mundos. Cada canción es un gran mundo. Pero no sólo para “desenchufarnos” de la realidad, también para transformar esa realidad. La canción es una poderosa herramienta para cambiar el mundo.
A menudo recorrés el Chaco y muchas otras provincias donde invitas o te invitan amigos músicos compositores. ¿Cuánta importancia tiene en tu vida la amistad?, ¿cómo se cultivan esos lazos?
-En principio es fundamental encontrar gente que va por el mismo camino de uno y después poder compartir ese camino. Sobre todo cuando admiras a esa gente y esa gente te admira. Soy muy afortunado de tener amigos y hermanos del camino en muchos lugares. Sé que siguen lo que voy haciendo y yo sigo lo que van haciendo. Después cuando sucede el encuentro es hermoso. No hay mucho más secretos.










