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Nueva etapa con apoyos para la ciencia argentina

Mañana, viernes 21 de febrero, se pondrá en marcha en Bariloche el operativo para concretar el traslado del satélite argentino de observación SAOCOM 1B hacia la plataforma de lanzamientos de Cabo Cañaveral, Florida, Estados Unidos. Se trata de un sofisticado equipo desarrollado en el país que servirá para alertar sobre inundaciones y medir la humedad de los suelos, por lo que se espera que su puesta en órbita se traduzca en una importante ayuda para la producción agrícola.

La noticia que da cuenta del inicio del traslado, que comenzará con la salida del satélite desde las instalaciones del INVAP, en la ciudad de San Carlos de Bariloche, en un convoy de camiones que trasportará unas 42 toneladas de equipamientos hacia el aeropuerto, se suma al reciente anuncio realizado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación que confirma la decisión de incrementar el número de los cargos en los ingresos al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y otorgar un aumento del 25 por ciento para los subsidios de los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica 2018 de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, marcando así una clara diferencia con la gestión que precedió a la actual administración nacional en materia de políticas públicas de apoyo a la ciencia y tecnología. Debe recordarse que el gobierno del presidente Mauricio Macri bajó de rango a la cartera de Ciencia y Tecnología e Innovación Productiva, pasándola a Secretaría. Además, al final de la gestión de Cambiemos los sucesivos recortes presupuestarios al sistema científico nacional se había hecho sentir con fuerza, y tanto es así se llegó a diciembre de 2019 con 2,5 investigadores por cada 1.000 habitantes, cuando en el período de Cristina Fernández de Kirchner la relación era de 13 investigadores por igual número de habitantes.

Mañana, la atención de la comunidad científica argentina estará puesta, en gran medida, en el operativo de traslado del satélite SAOCOM 1B hasta el aeropuerto de Bariloche, donde será cargado en el avión ruso Antonov AN 124, una de las cuatro aeronaves más grandes del mundo, que llegó al país para cumplir con la tarea de llevar el equipo a las instalaciones que la empresa SpaceX  tiene en Cabo Cañaveral, para avanzar así con los preparativos del lanzamiento, que está previsto para el 30 de marzo. De acuerdo a lo programado, la aeronave rusa despegará de suelo argentino el sábado 22 a la madrugada.

Vale detenerse un momento en las características de este satélite que, según se explicó, servirá para prevenir, monitorear, mitigar y evaluar catástrofes naturales o antrópicas, ya que cuenta con instrumentos preparados para detectar la humedad del suelo y obtener información de la superficie terrestre en cualquier condición meteorológica u hora del día. Merece destacarse también la participación en este proyecto aeroespacial de los investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria que aportaron conocimientos durante el proceso de desarrollo del satélite, de manera tal que el equipo que se pondrá en órbita también permitirá saber cuál es el mejor momento para la siembra, fertilización y riego en cultivos como girasol, maíz, soja, maíz y trigo.

De esta manera, Argentina vuelve a dar un paso adelante con el desarrollo de nuevas tecnologías para la construcción de satélites y en esta oportunidad, además, fortaleciendo el tarea que, desde distintos sectores, se viene haciendo para lograr la soberanía e independencia tecnológica, poniendo la ciencia al servicio del desarrollo del país. En esa linea de trabajo se inscribe la decisión de lanzar este año una nueva convocatoria a ingresos al Conicet, que será de 800 cargos para investigadores y 300 para personal técnico, medida que se complementa con el incremento del 25 por ciento de los subsidios de los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica 2018 de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.

Debe reconocerse que estas decisiones se toman en un momento en el que el país se encuentra en una situación económica y financiera difícil y con muchos problemas sociales por resolver. En esta nueva etapa, es de esperar que se redoblen los esfuerzos para que la ciencia, la tecnología y la innovación se pongan al servicio de un modelo productivo que genere mayor inclusión social y mejore la competitividad de la economía.

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