“Mi vida pasa por buscar un motivo para escribir”
Fuego a leña encendido y la voz de una mujer que se alza leyendo el Martín Fierro. Los niños escuchan sumidos en el silencio. Ese recuerdo de Diego Daniel Brandán marca su inicio como lector.

Estudia en un instituto terciario el profesorado de Lengua y Literatura en Charata, y hace ya tiempo que trabaja como docente. El estudio y la docencia lo ligan íntimamente con la poesía, se abre paso con la palabra y la canción a cada instante.
“Diariamente estoy buscando escribir. Me siento ligado a la música. Para nosotros los artistas es una forma de vida. Sé que tengo responsabilidades como docente pero mi forma de vida está volcada a la música. Para mí no existe la palabra vacaciones. Todas las noches y las madrugadas de mi vida pasan por buscar un motivo para escribir”, cuenta.
Hace unos años presentó su primer libro de poesía, La memoria de las manos. Este año publicará uno nuevo, con material hasta ahora inédito. Sobre sus influencias los nombres salen a borbotones, “hay poetas que han dejado una vara muy alta, un nivel intelectual y artístico que está por encima de todo. Sin embargo trabajando diariamente creo que es posible alcanzar cierto nivel artístico. Hay que seguir trabajando”, subraya mientras deja la palabra suelta como en gajos, silabeando, “seguir trabajando”.
Entre sus referentes llegan Manuel Castilla, Jaime Dávalos, Violeta Parra, Marta Quiles, José Watanabe, Pablo Neruda, Homero Manzi, Leopoldo Marechal y sigue mientras abre algunos hilos muy puntuales. “Tengo muchos autores que me conmueven en el interior, en el ser íntimo. Por ejemplo, Franco Rivero, su poesía tiene una forma de ver el mundo desde cada verso. Es difícil encontrar alguien que te conmueva así desde las letras.

Tengo una antología poética de 1978 de Santiago del Estero que es muy buena. Nosotros aquí estamos emparentados con ellos”, explica saltando desde Charata a otra geografía en dos palabras. Sobre su primer libro confiesa que fue un desahogo, una necesidad de expresar algo y darlo a conocer. “Es la paradoja del artista”, reflexiona.
“La paradoja de vivir escondido en su arte cuando a la vez quiere mostrar y decir ‘éste soy yo’. En mi caso, costó mucho”. Su obra hace referencia a pintar la aldea: escribe desde su barrio, desde el barrio Norte de Charata. Los temas se concentran en los ideales del pueblo, reivindicar a las minorías que el mundo globalizado expulsa.
CHARATA
Además de los temas sociales, el contenido de las letras de Brandán destila un profundo amor por Charata. Realizó una obra integral con libro y disco sobre esta ciudad, reuniendo a casi 100 personas.
“Aquí tenemos estas cosas. Por un lado está la frontera agropecuaria destruyendo lo poco de monte nativo que nos queda, contaminándonos con glifosato y al mismo tiempo tenemos muchos artistas que día a día se suman a construir otro mundo. Tenemos sentido de pertenencia y orgullo de vivir aquí. Voy a dar clases a Juan José Castelli y cuando regreso se despierta en mí una sensación profunda de alegría. Me liga una identidad y un sentido de pertenencia por lo que no me imagino viviendo en otro lugar".
EL OTRO MUNDO
“Qué poco dura el dolor en el otro mundo/ donde los artistas son respetados como los doctores/ porque aprendimos a curarnos con poemas y con canciones a los oídos/”. Diego junto a Germán Kalber hicieron el disco El otro mundo. Fruto de la amistad de un puñado de canciones compuestas juntos. “Creo que me faltó decir ahí que en el otro mundo no existe el dinero”, desliza y abre un silencio. Vuelve y su voz ensancha el espacio, “el dinero cambió para mal la humanidad. Porque lo que nos pasa en este transcurrir de la vida es que todo va tan rápido y no nos damos cuenta que ignoramos a nuestros pares, al vecino, a todos. Dejamos de mirarnos a los ojos, como decía Ernesto Sábato”.
En ese tono amable, gentil, pausado, las palabras se suceden en cadena dulce a otro mundo posible. “Espero que en esta etapa del gobierno nacional podamos reivindicar este mundo que pretendemos entre la dignidad y las oportunidades para todos. Y que nosotros también podamos respaldar eso con el compromiso de la participación activa y concreta. Somos la herencia que hemos recibido y somos la herencia que vamos a dejar a las nuevas generaciones”.
Evita
Tal vez te quería ya y sin saberlo, porque no se quiere lo que no se acepta con el pensamiento y corazón. Porque venimos juntos, de tierra adentro. Siento que fuimos por esos callejones de tierra y polvareda, de sed de justicia, de putrefactas miserias oligarcas profesando la ignorancia del “sacrificio por la Patria”.
Y anduvimos silbando soledades a ritmo de pueblo, de provincianos ninguneados por piojosos resucitados. Por eso te festejo, con el crudo invierno del efe eme í doliéndome los huesos y el orgullo, con mate amargo y tortafrita, te festejo con este olor a grasa en mis manos y el silencio del barrio, como de duelo. Te festejo adivinando las teclas para escribirte. Te festejo en nombre de los que tienen hambre, de los que con un guiso guacho te invocan, sabiendo la hipocresía de las promesas apócrifas de los traidores que jamás sabrán el amor del pueblopatria, de los descamisados, de las mujeres que conocieron la dignidad porque fuiste “una negrita de mierda y resentida”, por eso las abrazabas como sólo abraza una madre.
Te festejo porque la iglesia no nos conmueve, ni los ricos, ni los adoradores del imperialismo (amantes del dólar), ni los terratenientes, ni los inmigrantes que se hicieron millonarios a costa del sudor proletario del pueblo. Te festejo por mujer bien parida como mi madre, porque jamás te vieron de rodillas ante nadie y será eso, tal vez, tu mayor ejemplo. Por eso vamos juntos entre los pobres, renaciendo con las generaciones.
“No me arrepiento de nada”. Aunque la humanidad fracase por su ambición, la memoria que te recuerda, hizo que todo valga la pena compañera…










