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El abigeato exige trabajar en conjunto

Los esfuerzos aislados no alcanzan para frenar un flagelo que sigue en crecimiento: la faena clandestina y el abigeato. Tan es así que hay sobradas muestras que surgen a partir que el jefe de la Policía del Chaco, Fernando Romero, tomó al toro por las astas y dispuso a trabajar en varios frentes a la Policía Rural.

Hipólito Ruiz
Por: Hipólito Ruiz

Deberían empezar las municipalidades, sin un control bromatológico adecuado descuidamos la salud de la población en primera instancia, y luego las pérdidas económicas para el productor, para el Fisco que deja de recaudar, no se puede privilegiar tener carne barata en las periferias de las ciudades descuidando todo lo antes nombrado”, indicó Daniel Fontana, integrante del mencionado grupo y presidente de la Federación Chaqueña de Asociaciones Rurales-Fechasoru-.

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Los productores señalan que en varios municipios del Chaco se da la existencia de basurales a cielo abierto son situaciones recurrentes en el interior y por lo general en la periferia de dichos basurales se crían  cerdos que terminan en las carnicerías de las ciudades o pueblos con todo el riesgo para la salud de la población.

En tal sentido, un médico veterinario del grupo mencionó que recientemente en la zona rural de una localidad del noreste chaqueño,  hubo un brote de rabia paresiante.  Como dato puso que un animal con rabia puede estar cursando la enfermedad  sin demostrar síntomas, pero si eliminando virus por secreciones (saliva), ese animal puede ser faenado y consumida su carne por la población sin tener conocimiento del problema.

En definitiva, hay reportes de distintos puntos de la provincia, lo cual muestra que el mapa del delito rural –en esta caso abigeato- sigue latente y con más casos, como también la tarea policial que requiere de la mano de la Justicia y de los municipios.

La certificación de calidad

En cuanto al tema algodón, surge como materia pendiente y como un fuerte objetivo lanzado por el gobierno provincial, darle mayor énfasis y competitividad a la producción. La visita al INTA Sáenz Peña del gobernador Jorge Capitanich muestra este camino. Y en tal sentido, se enfatiza la idea está puesta en que obtener la certificación para calidad de la fibra del algodón chaqueño. Este objetivo apunta a ofrecer más herramientas para la cadena productiva chaqueña.

El Ministerio de Producción, Industria y Empleo busca conseguir la certificación la calidad de la fibra del algodón chaqueño que permitirá, entre otras mejoras, el acceso a nuevos mercados internacionales. La meta es fortalecer la cadena de valor del algodón y elevar los estándares de calidad que requieren los mercados a nivel mundial para penetrar la industria textil en nuevos canales. Para ello, la cartera industrial-productiva trabaja de forma conjunta con el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti), cuya sede en la provincia funciona en Barranqueras.

Potenciar la cadena textil

Esa revalorización del proceso productivo apunta a potenciar la cadena textil a nivel provincial para abrir las puertas a nuevos mercados. El técnico del INTI detalló a la funcionaria los trabajos que vienen realizando desde el organismo en torno al cultivo del algodón, fundamentalmente en lo concerniente a los análisis de calidad de fibra con HVI.

Quedaron definidos los ejes centrales del trabajo que llevarán adelante en forma conjunta Producción, Industria y Empleo y el Inti. En primer término, pondrán el foco sobre la trazabilidad de equipos de HVI en la provincia que permitan realizar los análisis de calidad de la fibra de algodón obtenido por los productores chaqueños, mecanismo que favorecerá la competitividad de la cadena de valor.

En segundo plano, ambas partes trabajarán en la aplicación de las buenas prácticas en desmotadoras a fin de lograr una mayor eficiencia en esos procesos a nivel local. Además, y como tercer eje del esquema de acciones conjuntas, se avanzará con capacitaciones a productores y trabajadores de las desmotadoras en lo concerniente a la calidad de fibra mediante clasificación HVI.

El cuarto aspecto tiene que ver con en el fortalecimiento de los pequeños y medianos empresarios para la transformación de la materia prima y generación de valor agregado mediante la industrialización local.

Precios: del campo a la góndola el precio es 5 veces más caro

SAENZ PEÑA (Agencia). Un informe de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), asegura que la brecha de precios entre lo que pagaron los consumidores y el que recibieron los productores agrícola-ganaderos en el campo fue de 5,05 veces durante enero, con un máximo de 13,3 en el caso de la pera y un mínimo de 2,29 en el de la carne de pollo.

El dato -que releva la diferencia de precios entre los 25 principales productos agropecuarios que se sirven en la mesa familiar- fue 1,2 puntos porcentuales menos al de diciembre de 2019, cuando la diferencia había sido de 5,11 veces, y un 7,8% más alta que en noviembre, cuando la diferencia había alcanzado las 4,74 veces.

Por otra parte, la participación del productor en el precio final de los productos bajó 4,5 puntos porcentuales en enero, al 23,5% del total.

Los productos con menor participación del productor en el precio final durante enero fueron la pera, con el 7,5%, la naranja, con el 8%, y la mandarina con una participación del 15,1%.

En cambio, en la carne de pollo, el productor se llevó el 43,8% del precio que pagó el consumidor en enero, mientras que en el caso de la frutilla fue del 37,1%, y en el huevo el 43,3%.

13 productos en baja y 12 en alza

CAME, en tanto, señala que hubo 13 productos en baja y 12 con alzas de brechas durante el primer mes del año, pero el promedio reflejó una caída en su valor empujada por la menor brecha de la cebolla (-38,1%) y del tomate (-21,4%).

Los productos con brechas de dos dígitos fueron la pera, en la que el precio se multiplicó por 13,3 veces desde su salida del campo, y la naranja, con una multiplicación de 12,5, ambos productos de exportación. Otros productos con brechas superiores al promedio fueron la mandarina (6,6 veces), la manzana (6,1), la zanahoria (6,1) y el limón (6).

En cambio, los productos con menores brechas fueron: el pollo (2,29 veces), el huevo (2,31), la frutilla (2,7), la papa (3,22) y el tomate (3,23).

"En general, las diferencias están determinadas por un conjunto de comportamientos, algunos especulativos de diferentes actores del mercado, básicamente de las grandes cadenas de supermercados que se abusan de su posición dominante en el mercado", aseguró CAME.