La informalidad laboral afecta a los más jóvenes
Un amplio sector de los jóvenes del país no accede a oportunidades educativas, en gran medida por encontrarse en situaciones de vulnerabilidad, pobreza o indigencia. Así lo señala un informe que explica que, para poder contribuir con los ingresos de sus familias, en la mayoría de los casos estos jóvenes abandonan, la escuela lo que se traduce luego en mayores dificultades para incorporarse al mundo laboral.
Los datos que dan cuenta de esta situación forman parte del llamado “Monitor de Empleo Joven” que es elaborado por la Fundación SES y el Centro de Estudios para el Desarrollo Nacional Atenea con el objetivo de presentar un conjunto de indicadores sociales, laborales y educativos de los jóvenes en Argentina. El trabajo se basa lo declarado por jóvenes que viven en los principales centros urbanos del país en la Encuesta Permanente Hogares (EPH), que fue publicada por el Instituto de Estadísticas y Censos de la Nación (INDEC) durante el tercer trimestre de 2019.
El trabajo de ambas instituciones hace hincapié en el problema de la informalidad laboral que, según los datos analizados, afecta al 60 por ciento de jóvenes del país que tienen entre 18 y 24 años de edad. Por otra parte, remarca que las cifras de pobreza e indigencia en este segmento de la población aumentaron en los últimos años, para llegar a la preocupante situación actual en la que 4 de cada 10 jóvenes de 16 a 29 años se encuentran en una situación de pobreza, mientras que la indigencia se duplicó del 2018 al 2019. Según este documento, actualmente el 10 ciento de las personas jóvenes que viven en la Argentina se encuentran en situación de indigencia.
El documento aporta más datos: un 35 por ciento de los y las jóvenes que tienen entre 18 y 24 años no ha culminado la escuela secundaria, mientras que 6 de cada 10 de estos jóvenes no estudia actualmente. “La vulneración de los derechos educativos también se refleja en el hecho de que el 10 por ciento de adolescentes (16 y 17 años) no asiste a la escuela”, agrega el informe. Los responsables de este estudio indican que el mismo tiene como objetivo aportar información precisa acerca de las juventudes y sus condiciones de vida, con la expectativa de motivar al Estado para abordar las problemáticas de inclusión de los más jóvenes.
Según la ONU, a nivel global los jóvenes tienen casi el triple de probabilidades que los adultos de estar desempleados, de realizar trabajos de baja calidad y de enfrentarse a desigualdades en el mercado laboral. Por esa razón, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) lanzó una campaña para generar conciencia sobre esta problemática y, a la vez, promover la formación y la educación de chicas y chicos para que puedan contar con aptitudes y competencias que faciliten el acceso a un trabajo digno.
Volviendo a los datos aportados por el Monitor de Empleo Joven, el documento observa que el acceso a la educación básica cuenta con determinantes socioeconómicos, ya que cinco de cada diez jóvenes de sectores bajos poseen el secundario incompleto, mientras que en los sectores altos esta relación se reduce a tres de cada diez. Respecto al acceso a la educación superior sólo el 27,4 por ciento de quienes pertenecen al estrato bajo logra acceder a esta, mientras que esta cifra asciende al 33,9 por ciento y 47 por ciento en el caso de los sectores medios y altos respectivamente. En los centros urbanos del país, en tanto, la tasa de desocupación juvenil casi triplica a la de los adultos (20,7 por ciento vs 7.30 por ciento).
Este preocupante escenario obliga a tomar medidas para promover el aprendizaje de los jóvenes, de modo que estén mejor preparados para acceder al mundo laboral. También es necesario retomar políticas públicas que promuevan una mayor inclusión juvenil, tanto laboral como educativa. Como se ha señalado ya en otras oportunidades en esta columna, se deben fortalecer los vínculos entre escuelas de formación técnica y profesional, las universidades, los gobiernos, las organizaciones que agrupan a trabajadores y las empresas, con el objetivo de mejorar la empleabilidad de los jóvenes.










