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CRECIÓ LA MOROSIDAD CON TARJETAS DE CRÉDITO Y FINANCIERAS. COMPLICAN LAS TASAS ALTÍSIMAS

El endeudamiento personal de los argentinos, por ahora sin auxilio

La crisis se volvió interminable para muchas familias que se endeudaron para tapar los baches, a la espera de una recuperación que no llegó.

El dinero para los gastos familiares no alcanza y entoncestodos hacemos prácticamente lo mismo: recurrir a las tarjetas de crédito para salir del paso. El recurso sirve si el desfinanciamiento del hogar es transitorio,pero si en realidad se tratade una brecha permanente y negativa entre ingresos y gastos, el “tarjetazo” será pan para hoy y hambre para mañana. 

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El “tarjetazo” para tapar un desfinanciamiento familiar estructural es un camino que cuesta caro. Las refinanciaciones de saldos tienen tasas altísimas.

Es lo que les ha sucedido a millones de argentinos que taparon sus agujeros presupuestarios con las tarjetas o con préstamos tomados en bancos o financieras. Ahora se encuentran con la misma necesidad de recursos extra que antes, pero con el aditamento de deudas que no saben cómo afrontar.

TASAS QUE MATAN

Antes de la finalización de 2019 los datos del Banco Central marcaban que el 51 por ciento de los argentinos adultos estaba endeudado.

La morosidad en el pagode tarjetas de crédito se incrementóel año pasado.

El tema es complejo, alpunto que Alberto Fernández ,días antes de asumir como presidente, reconoció que las familias enterradas en deudas “son uno de los mayores problemas que tenemos”.

El obstáculo para atenderla situación no es solola pérdida de ingresos dela población, sino en cómo empeoraron las condiciones que ofrece el mercado paraque regularicen sus estados.

“El sueldo es un auto queva a 30 kilómetros por hora. La suba de los precios va a 50 kilómetros por hora. Y las tasas de las tarjetas de crédito van a 200 kilómetros por hora. Si no hay un plan para descomprimir, la deuda con los meses es más pesada y es imposible salir de esa situación”, describió Nicolás González, contador especialista en finanzas yeducación financiera, en declaraciones al diario Página12.

Él piensa que una posible solución podría ser un esquema de refinanciación con tasas razonables. “Si hoy pagas solo el mínimo dela tarjeta de crédito, la deuda se capitaliza a razón del 200 o 250 por ciento anual”, indicó.

Y mucho peor les va a quienes toman préstamos con tasas de hasta el 500%.

 

La recuperación del salario, una clave

El analista financiero Christian Buteler considera que las medidas por tomarse tienen que mejorar el salario real de los trabajadores. “La mejora del salario va a permitir cancelar deudas que se generaron porque el costo de vida es muy alto y el dinero no alcanza”, aseguró. Canceladas las deudas, esto podría derivar en una mejora en el consumo y, a la vez, tener un impacto positivo en las empresas. “Esto tiene que ser impulsado desde el Gobierno”, afirmó Buteler a Página 12.

Daniel Arroyo, antes de asumir como ministro de Desarrollo Social de la Nación, había dicho que resolver el problema del sobreendeudamiento es uno de los tantos caminos para reducir la pobreza, o al menos evitar que siga aumentando.

Una de las medidas, decía, sería ofrecer créditos no bancarios con tasas del 3 por ciento para el desendeudamiento de las familias. Por ahora no se habla de eso.

 

No basta saldar, también hay que educar

Nicolás González, especialista en economía y educación financiera, destaca políticas de salvataje de deudores que se están llevando a cabo en otros países, como Costa Rica, que aplicó un sistema de tope en las tasas de interés.

“Llevaron a que las condiciones sean más pagables, pero a la vez el nuevo crédito implicaba tomar un curso de educación financiera para prevenir situaciones de mala administración personal”, explicó.

Además, afirmó que todo el sistema económico debería interesarse por esta problemática: “El endeudado deja de consumir, si buscan rehabilitar el consumo, hay que descomprimir la presión de la deuda”, agregó.

En el Chaco hubo también experiencias por operatorias del Banco del Chaco que permitieron a empleados públicos saldar deudas con financieras mediante créditos más blandos.