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“Las medidas son negativas y desincentivan la inversión”

Rubén Piceda advirtió que hay un doble castigo al sector productivo, por el aumento de retenciones y por el esquema cambiario que impone una brecha.

Las medidas económicas del gobierno nacional, con una fuerte presión impositiva sobre el sector de mayor poder adquisitivo, resultan “paliativos del momento” y son “muy negativas” porque terminan por desincentivar la inversión. Así lo describe el ex ministro de Economía de la provincia, Rubén Piceda, quien a la vez advierte el daño que puede hacer el aumento de retenciones a la producción agropecuaria y el esquema cambiario con varios valores para el dólar.

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“Deberían pensar en regímenes de inversión promocionados para que la gente saque la plata de los colchones”, resaltó Rubén Piceda.

En diálogo con NORTE, analizó las primeras medidas tomadas por el gobierno de Alberto Fernández, contenidas en la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva. “No hay planificación de un proceso de crecimiento hacia donde canalizar la inversión. Son todas medidas para la coyuntura y lamentablemente eso es malo”, trazó.

Pese a ese diagnóstico, Piceda valoró de la ley –aunque todavía resta conocer la reglamentación de la AFIP- la amplia moratoria para las pymes. “Era algo que pedían las entidades el año pasado, para que actuara como salvavidas de muchas empresas que al final cayeron”, indicó y resaltó que también esa medida es un atenuante a la crisis y su efecto real se verá si hay una reacción de la economía que permita pagar la moratoria y los nuevos impuestos.

“Hay que poner proa en un programa de inversión y crecimiento, fomentando a aquellos sectores que reaccionan rápido, por ejemplo la construcción, con un plan de viviendas para reactivar esa industria, generar valor y ocupar mano de obra”, expuso Piceda. Al respecto, sostuvo también que se debe alentar una mayor cantidad de hectáreas de siembra, con aumento de la productividad e industrialización de la materia prima.

Doble castigo

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En su análisis, el economista consideró que en la ley aprobada por el Congreso están contenidas “medidas que apuntan a recaudar con mayor presión fiscal (impuestos y retenciones)”, y que “se implementan en un contexto donde las commodities están tranquilas y no se avizora un cambio en los precios”.

“Al productor, que recibe un cambio oficial al liquidar exportaciones, le queda un dólar a 40 pesos por tonelada comercializada, contra un dólar ‘solidario’ de 82. Es un doble castigo, demasiado duro, para la producción primaria”, alertó, y estimó que “donde hay buenos rindes y la tierra es productiva, en la zona central, los números pueden cerrar”. “Pero para nuestra región tendrán que hacer números mucho más finos”, acotó.

Para el ex ministro, tomar este tipo de medidas implica “perder el equilibro de lo razonable”, y por eso las definió como “muy negativas”. “Hay que estar atentos para no reducir las hectáreas de siembra”, resaltó.

En otro punto, también puso en duda el efecto real del “dólar turista” con el recargo del 30% a viajes y compras en el exterior. “La gente puede salir desde países limítrofes. Entonces estamos fomentando la migración de dólares en los colchones a otros mercados. Es muy negativo”, sostuvo.

¿Y la clase política, para cuándo?

Tras insistir en que el esquema para resolver un problema fiscal “desincentiva la inversión, porque hay mayor presión fiscal y no se resuelve el régimen laboral, con una seguridad jurídica que no es buena”, Piceda lamentó que “la clase política no muestre sacrificios” para atravesar la crisis.

“Si no achican al 50% sus retribuciones y costos, como un mensaje al país de que desde ahí se arranca, no vamos a resolver nada. Ojalá nuestro presidente lidere un proceso de ese tipo, como vemos que ocurre en países limítrofes”, subrayó, y sumó: “Es insostenible para la economía el costo del gasto público. Este es un buen momento para empezar un proceso de control y ordenamiento, porque el Estado tiene demasiados excesos”.

“Deberían pensar en regímenes de inversión promocionados, para que la gente saque la plata de los colchones, y garantizar un período de 20 años sin cambios en las condiciones”, propuso finalmente.

Marzo, el límite

Para Rubén Piceda, hay algunos sectores de la economía que “tienen cierto margen” para esperar la reactivación y los resultados de las medidas tomadas por el nuevo gobierno nacional. Pero advirtió que “empezando marzo, la cosa puede ponerse más candente y pueden surgir problemas” si no se observan efectos concretos.  

“Marzo es un mes donde todos vuelven a la actividad y lamentablemente para la inversión no se ven medidas. Es un escenario complicado. El presidente y el gobernador Jorge Capitanich no tienen las mejores condiciones para gobernar, porque acá hay un gasto muy lanzado”, trazó.

En otro punto, advirtió que “la mejora de salarios bajos es un paliativo”, pero al poner la plata en clases más necesitadas, va al consumo y también fomenta la inflación. “Cuando no hay una contraprestación a la emisión monetaria, se levantan los precios. A la larga, cuando no podés mantener esa inyección se está haciendo daño a la gente”, señaló.

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