Efecto multiplicador de la obra pública
La obra pública vuelve a tomar impulso en distintos puntos del país luego de sufrir fuertes recortes presupuestarios en los últimos años. La reciente visita que realizó al Chaco el ministro de Obras Públicas de la Nación, Gabriel Katopodis que, en representación de esa cartera nacional, firmó un convenio marco para la ejecución de obras de infraestructura que son imprescindibles para la provincia, confirma la decisión de reactivar trabajos que estaban paralizados y utilizar la inversión pública como motor de la economía.
El nuevo proceso político que se puso en marcha el 10 de diciembre pasado en el país comienza a marcar sus diferencias con el ciclo macrista, en el que predominó la especulación financiera por sobre el trabajo y la inversión productiva. Fue el propio ministro Katopodis quien, en su visita al Chaco -la primera oficial que realiza a una provincia desde que asumió el cargo de ministro-, remarcó la importancia que tiene la obra impulsada por el Estado para hacer que se vuelva a poner en marcha la economía.
En ese sentido, destacó que la inversión estatal “tiene un sentido estratégico, para desarrollar mano de obra y poder resolver las inequidades territoriales”. Por su parte, y en oportunidad de la visita del ministro nacional, el gobernador Jorge Capitanich enumeró las obras que son prioritarias para la provincia en esta coyuntura, entre las cuales se cuentan los trabajos del Canal 16 para ampliar los desagües del Gran Resistencia; la autovía de la ruta nacional 11; las defensas del Barrio San Pedro Pescador y el Segundo Acueducto del Interior, que es clave para garantizar el acceso al agua apta para el consumo humano a pobladores de 26 localidades.
La paralización de la obra pública en todo el territorio nacional también se sintió en el Chaco y la región. Se estima que solo en la construcción se perdieron cerca de 10 mil puestos de trabajo en la provincia como consecuencia de un programa económico impulsado desde la Casa Rosada a partir de 2015 que terminó en recesión, aumento del desempleo y la pobreza. Hoy el país tiene más de 1.500.000 personas que están en situación de pobreza, y una de las formas de enfrentar ese grave problema es impulsando el crecimiento de la economía y la generación de empleo. La decisión de reactivar la obra pública, en ese sentido, puede ayudar a alcanzar esos objetivos aunque, claro está, esto no significa que se subestime el aporte que puede realizar la inversión privada. Lo que sucede es que, como ha quedado demostrado en otros momentos del país, cada vez que hubo una mayor inversión en obras públicas, este impulso se tradujo rápidamente en empleo directo para muchos argentinos.
El caso de la construcción es conocido por su enorme efecto multiplicador positivo en otros sectores vinculados, como son los talleres metalúrgicos, los corralones que venden insumos, la industria maderera, las pinturerías y ferreterías, las fábricas de muebles de cocina y hasta los comercios que venden artículos para la seguridad de edificios en altura, por citar solo unos pocos rubros que intervienen en forma directa en el desarrollo de una obra.
Está comprobado, entonces, que la inversión pública tiene la capacidad de vincular la demanda con el empleo y la producción, y por eso es de esperar que en este nuevo escenario aumente la demanda de insumos para la construcción a empresas locales que, a su vez, estarán así con capacidad de generar nuevos puestos de trabajo. Este tipo de políticas, que tienen como objetivo generar empleo por medio de la obra pública, son conocidas por haber sido utilizadas en distintas partes del mundo como respuesta a las crisis que derivaron en un incremento del desempleo y deterioro de las condiciones de vida de la gente.
Y la calidad de vida de muchos chaqueños, precisamente, es lo que mejorará cuando esté concluido el Segundo Acueducto del Interior, una obra que permitirá superar los problemas originados por la escasez de lluvias en algunas zonas de la provincia, que en varias oportunidades se agravaron por contratiempos técnicos sufridos en los sistemas de bombeo y que afectaron el normal abastecimiento de agua potable de varias localidades chaqueñas. Dificultades de este tipo confirman, de alguna manera, la importancia fundamental que adquiere para la provincia el segundo acueducto, al igual que las obras del Canal 16 para ampliar los desagües del Gran Resistencia; la autovía de la ruta nacional 11 y las defensas del Barrio San Pedro Pescador ubicado a orillas del río Paraná.










