Pymes: balances en la balanza
Otro año se va, junto con los mensajes de buenos augurios, regalos, brindis y, por supuesto, los infaltables balances.

Igualmente, en el mundo pyme, es normal y esperable que se realice un recuento anual. El problema es que, muchas veces, dentro de las pequeñas y medianas empresas de nuestro país, estas mediciones suelen consistir en meras constataciones del estado de cuenta, del stock o del número final de ventas.
Pero conocer el rendimiento de una empresa no se reduce a establecer sus ganancias, ventas o rentabilidad. Abarca además otros indicadores fundamentales para la comprensión de su desempeño.
Historicemos un poco para entender la relevancia de esta tarea:
Durante siglos, el hombre se conformó con creer en lo que le indicaba su sentido común. La simple observación al cielo no dejaba lugar a dudas: la tierra era el centro del universo, y todas las constelaciones se movían a su alrededor. El día y la noche era prueba de ello.
Sin embargo, el astrónomo Nicolás Copérnico, en el siglo XVI, al someter los hechos observables a un análisis más exhaustivo, entendió que el sol es el verdadero protagonista de nuestra galaxia y la tierra es uno más de los planetas que giran alrededor de su órbita.
Gracias a él y a algunos más que lo precedieron y lo sucedieron, en la actualidad es posible pensar, por ejemplo, en una vida futura en otros planetas. Claramente, la humanidad podría haber sobrevivido sin más con la creencia anterior, no obstante, gracias a este nuevo conocimiento, logró progresos y avances impensados.
Lo mismo ocurre en muchas pymes. Nadie duda de que es posible conformarse con indicadores de desempeño provenientes de la observación directa y el sentido común y continuar sobreviviendo en un universo empresarial sesgado. En cambio, para que un negocio progrese, es necesario que cuente con información objetiva y completa, con sustento empírico, obtenida y analizada mediante métodos acreditados. Es que sobrevivir en el mundo de los negocios no es tan simple como entender la diferencia entre el día y la noche.
Entonces ¿Cómo se puede saber de un modo más certero el desempeño de un negocio en un periodo determinado de tiempo?
A continuación, se brindarán algunas herramientas concretas para responder a esta pregunta sin caer en subjetividades.
Vale aclarar que las propuestas que se expondrán son genéricas, entendiendo que cada industria tiene sus particularidades y será la función del empresario o de sus asesores, distinguir cuál de estas opciones son viables en su empresa.
Para empezar, muchos empresarios pyme responden esta inquietud equiparando resultados económicos (ventas menos gastos) con financieros (rentabilidad). Aunque, que una empresa tenga más dinero que otras o que ella misma en el pasado, no significa que sea más rentable.
Por tanto, es importante saber que el número final que el contador presentó al fisco representa un dato económico aislado. Si a este no se utiliza para verificar el desempeño de nuestras inversiones y recursos, sólo se está mirando el primer tiempo de un partido de fútbol.
Por otra parte, existen dueños de pequeñas empresas que prefieren comparar productos que atienden distintos mercados. De este modo, no es correcto, por ejemplo, cotejar los resultados de sucursales ubicadas en contextos muy diversos entre sí (zona comercial, barrio residencial, ciudad capital, pueblo, etc.).
Así también, es común que los empresarios pyme contrasten el número de ventas en efectivo en un año contra el de otro sin más. Sin embargo, celebrar el incremento de las ventas sin haber medido si se cuenta con el patrimonio suficiente para sostenerlas, es conformarse con espejitos de colores.
Lo mismo ocurre con los empresarios que comparan indicadores de un mes con los del mes anterior (por ejemplo, ventas de diciembre de 2019 vs ventas de noviembre del mismo año) olvidando que el consumo en general es estacional. Así, en primavera/verano se compran más ventiladores y aires acondicionados, mientras que en otoño/invierno se adquieren mayor cantidad de estufas y frazadas. No corresponde en tal caso actuar en función a una comparación mensual. Más bien, es menester revisar lo vendido en el mismo mes de los años anteriores, considerando además el dato de la inflación anual.
En conclusión, como se dijo, si bien un empresario puede desconocer sus números reales de modo parcial o total y no perecer necesariamente por ello; es factible que cometa errores lamentables y evitables.
Citando a otro gran astrónomo del renacimiento, Galileo Galilei, “Mide lo que se pueda medir; y lo que no, hazlo medible”, no por capricho, ni por pura curiosidad, sino porque “El fin de la ciencia no es abrir la puerta al saber eterno, sino poner límite al error eterno”.
Es que sólo la pyme que cuestione de modo constante sus indicadores, realice un análisis profundo de su desempeño y fomente el debate entre sus colaboradores al respecto, conseguirá alcanzar una visión global de su año, un balance objetivo que le permitirá perpetrar mejores previsiones para el próximo, realizar avances, crecer, expandir sus horizontes al infinito y más allá.
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