La ciencia debe estar al servicio del desarrollo
El inicio de una nueva administración nacional en la Casa Rosada renovó las expectativasen científicos de todo el país. Luego de cuatro largos años de fuertes recortespresupuestarios en las áreas de ciencia y tecnología y de la polémica decisióndel macrismo de bajar a rango de secretaría al Ministerio de Ciencia, Tecnología eInnovación Productiva que hoy vuelve a recuperar ese estatus-, la comunidad científicaargentina espera que se revierta la fuga de cerebros y que se impulsen medidaspara poner la ciencia al servicio del desarrollo nacional.
En declaraciones realizadas en distintos medios de comunicación, con motivo dela asunción del nuevo presidente de la Nación, Alberto Fernández, referentes de lacomunidad científica argentina coincidieron en la necesidad de revertir la situaciónde debilidad en la que quedó el sector tras cuatro años en los que se observó un clarodesinterés de la gestión saliente por el sistema científico nacional. Lo que se esperaes que a partir de ahora se generen nuevos vínculos entre los centros de investigaciónbásica y las empresas del sector privado interesadas en sumarse al trabajo de unsistema nacional de ciencia y tecnología que debe ser fortalecido, como ocurre enlas naciones más prósperas del mundo, que comprendieron la enorme importanciaque tiene en el Siglo XXI la economía del conocimiento.
Según señaló el físico e investigador de la Universidad de Buenos Aires y el Conicet,Jorge Aliaga, de cada 100 pesos que había para ciencia y tecnología en el año 2015,cuando asumió Macri, hoy quedan 70, mientras que en los fondos de la Agencia Nacionalde Promoción Científica y Tecnológica, quedan 65 pesos, y para financiar elresto de los programas del Ministerio de Ciencia y Tecnología, solo 30. Las cifras nohacen otra cosa que confirmar el desinterés del gobierno cuyo mandato concluyó elpasado 10 de diciembre, en el sistema científico nacional. Ya en septiembre de 2018había quedado en claro que la ciencia no sería una prioridad, cuando el Ejecutivo nacional anunció que el ministerio sería degradado al rango de secretaría, pasandoa depender del Ministerio de Educación. La precarización que sufrió el sector tambiénquedó demostrada con un hecho insólito, ocurrido en mayo pasado: una biólogamolecular que investigaba tratamientos para el cáncer en el Conicet fue noticiapor haber ganado medio millón de pesos en un programa televisivo de preguntas yrespuestas, al que concurrió con la esperanza de obtener dinero para para comprarinsumos que utilizaba en su proyecto de investigación, porque el Estado nacionalno cumplía con lo prometido y solo aportaba la mitad de la suma asignada para lasinvestigaciones en su laboratorio. La protagonista de este episodio fue la biólogamolecular Marina Simian, una de las pocas especialistas que hay en el país en el desarrollode nuevos tratamientos para el cáncer de mama mediante el uso combinadode drogas tradicionales y nanotecnología.
Esta semana, con la asunción del presidente Alberto Fernández, afortunadamente,se anunció que el área de Ciencia y Tecnología vuelve a tener rango de Ministerioy que estará al frente del mismo el investigador Roberto Salvarezza, quien remarcóque el nuevo titular del Ejecutivo nacional planteó que la ciencia y la tecnologíaserán transversales a todas las áreas fundamentales para el desarrollo nacional coninclusión social.
Una de las tareas pendientes en el área será la actualización de subsidios y la recuperaciónde los salarios de los investigadores y becarios, porque de esa maneratambién se estará jerarquizando la labor científica. No será una tarea sencilla, debidoa que el país se encuentra en una situación económica y financiera delicada,pero como ocurre siempre en este tipo de situaciones, habrá que poner prioridades.En Estados Unidos, por ejemplo, empresas como Google y otros gigantes de SiliconValley crecieron y se desarrollaron al calor de programas financiados por el Estadonorteamericano. Lo mismo ocurre con las empresas de biotecnología con sede enBoston que son conocidas por sus trabajos de articulación con programas oficialesestadounidenses. Eso es lo que se hace en Estados Unidos desde hace varias décadasy es lo que ha garantizado que su sistema científico tecnológico sea uno de losmejores del mundo. La Argentina debe redoblar sus esfuerzos para que la ciencia, latecnología y la innovación se pongan al servicio de un nuevo modelo productivo quegenere mayor inclusión social y mejore la competitividad de la economía.










