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Una nueva etapa, una nueva relación

Si el “dios” de la política y del poder central atiende en Buenos Aires, desde el norte, vienen marchando los nuevos funcionarios nacionales de un área tan particular para el productor agropecuario, como es que Luis Basterra y Raúl Quintana, dos chaqueños radicados en Formosa, serán los titulares del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, y del SENASA, respectivamente.

Hombre del interior del país, del Norte Argentino. De muchos amigos en Formosa pero también en su Chaco natal, porque nació en Resistencia. Es el ministro de Agricultura de la Nación. Mantiene un buen trato y dialogo con las entidades del campo este hombre de 61 años, que es ingeniero agrónomo egresado de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Nordeste. Se radicó en Formosa, aliado y hombre de confianza del gobernador Gildo Insfrán, siendo desde 2011 diputado de la Nación por esa provincia.

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En el Senasa, Raúl Quintana, conoce la realidad del norte argentino, trabajo duramente mucho tiempo como asesor técnico en ganadería, y antes de ser convocado por el gobierno de Formosa, nos contó un integrante del grupo Agroperfiles con quien compartió charlas, atenía un plantel de 90.000 vientres, es decir, Quintana sabe de ganadería.

La misión del productor, en este contexto, según se han encargado de decir tanto Basterra como Quintana y aquí en el Chaco el ministro (Producción, Industria y Empleo) Sebastián Lifton y el propio Jorge Capitanich, que la misión del productor es generar dólares para el país. Y para eso, hay que exportar, pero claro, el campo mira qué hará en función de Gobierno Alberto Fernández, quien debe impulsar estas medidas mientras el fantasma del incremento de las retenciones asoma cada tanto.

En el Chaco, Lifton

De muy abierta predisposición para el dialogo, Sebastián Lifton tiene una larga agenda de temas y en este sentido hoy miércoles recibirá a integrantes del Grupo Agroperfiles que pone a disposición del ministro un trabajo hecho por productores y técnicos de sus mesas de Agricultura e Industria; Ganadería e Industria Frigorífica; Caminos, Clima y Conectividad; Transporte e Infraestructura y Valor Agregado; Miel y Frutihorticultura y la Mesa Foresto-Industrial.

El grupo entregará de este modo GPS actual de la producción primaria chaqueña con sus actores “a campo”, es decir, en cada uno de los sectores de la producción primaria y el aporte de los técnicos diseminados en todo el territorio provincial. Los productores encuentran en el flamante ministro una interacción que ojalá pueda mantenerse en el tiempo, dado que se trata de poner en pie al Chaco luego de los avatares del clima y la falta de obras como los canales de desagües donde a pesar de los reclamos, los oídos sordos del gobierno enervaron los ánimos de los chacareros que tuvieron sus campos inundados y que más allá de las cuantiosas lluvias, la demora extrema en el escurrimiento ameritaba acciones y no el silencio de radio en medio de fuertes cuestionamientos a la conducción de APA.

El drama de los cueros

La decisión del Gobierno Nacional de bajar las retenciones para la exportación de 2 millones de cueros bovinos, aunque parezca un alivio para la industria frigorífica, no aparece de este modo para el Chaco. Estos 2 millones de cueros, formarían parte de entre un 8 y un 10% del stock total del país.

Los industriales de la carne de Chaco, dicen que hay súper stock en todos los frigoríficos del país, y que la provincia no es la excepción, señaló Eduardo Carrara del Frigorífico El Gauchito de Las Breñas.

A la par, la productora ganadera de Machagai Aldana Gerometta, consideró que “2 millones es muy poco” y dudó que este beneficio llegue al Chaco porque es un porcentaje ínfimo comparado con el gran stock que hay en el país. En su localidad, hay una producción en promedio de unos 500 cueros mensuales.

La crisis del cuero vacuno, golpea de manera especial a los frigoríficos y mataderos del Norte del país, que ya de por sí tienen menor valor que los del Sur.

En el Chaco, se comercializan en condiciones normales 25.000 cueros mensuales entre 16 frigoríficos y mataderos autorizados de la provincia.

La industria frigorífica chaqueña vende sus cueros –unos 20 mil los frigoríficos y 5 mil de mataderos comunales al mes— a comisionistas que los llevan a curtiembres instaladas en provincia de Buenos Aires.

“Algunos argumentos son que los ambientalistas están en contra del cuero por la contaminación que produce el procesamiento, ahora yo pregunto, no será más graves la contaminación que va a provocar tener que tirarlos?”, se preguntó un empresario de la carne.

La grasa del novillo

“Tenemos que responder a la salud pública, a los médicos que recetan un tipo de carne que no existe. La carne que se produce, ya sea biotipo, raza pura, o como se diga, tiene un contenido graso total muy elevado, y me remito a los despostes que se hacen en cada paso. Es decir, el novillo de 500 kilogramos, entre el desposte de toilette y el desposte del trozado, se extrae alrededor de 50 kilogramos de grasa, la cual va a grasa bobina. Y no es bueno consumirla” consideró en un análisis el médico veterinario del Grupo Agroperfiles Carlos Castagné.

Añadió que “después va a la carnicería, donde vuelven a hacerle otra higiene, donde se extrae otro porcentaje de grasa y de otros tejidos. Y por último, el que va a cocinar la carne, donde lo vemos hasta en la televisión cuando extraen carne”.

Por eso, apuntó que “es importante que reflexionemos. Los médicos no conocen de razas de animales, que responden a lo que ellos recetan. Entonces, por lo menos, un tipo de programa debería estar orientado a que la salud pública tendría que estar en esa mesa. También la educación de esos programas, a través de los programas educativos sanitarios, y sobre todo la producción, con los veterinarios y el sistema productivo”.

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