Por un pólipo ya perdió 17 kilos y dice que en el hospital dilatan su cirugía
Médicos del Perrando se opondrían a la intervención porque la malformación aún no tiene un tamaño considerable.
Después de reiteradas recaídas en su salud, Rodrigo Nanni pidió a médicos del Hospital Perrando que le quiten la vesícula. Le respondieron que en las condiciones actuales, una intervención no es viable.

“Hace tres meses que no trabajo y esta situación me perjudica porque no puedo hacer nada”, planteó el joven a NORTE.
CUADRO DIFÍCIL
El hombre de 27 años es cuentapropista y siempre acudió al hospital porque no tiene obra social.
Con su pareja tienen dos hijas de siete y nueve años. Y su ingreso es el principal sostén de los cuatro, que por ahora se sustenta con una beca de 4.000 pesos.
‘Si no fuera por enfermería, no sé qué haría, los cirujanos tienen toda mi historia clínica y no quieren extirpar la vesícula‘, describe con enojo.
IDAS Y VUELTAS
Rodrigo estuvo un tiempo internado, después tuvo recaídas alternando unos pocos días de internación con otros en su casa. Una señal de los problemas de absorción de alimentos se traduce en un importante descenso de peso; pasó de 92 kilos a 75.
‘Me dicen que no encuentran nada pero sigo teniendo problemas digestivos, no tolero ningún alimento‘, agrega. Un gastroenterólogo le dijo que su estómago está sano, que el problema es la vesícula. En el interior del órgano hay un pólipo, una malformación que por tener unos siete milímetros no alcanzaría el estándar de diez para una operación. ‘No me quieren operar porque no hay con qué, ni para los estudios. Necesito una tomografía pero no hay quién la haga; sé que hay una persona del Pediátrico que podría acompañar pero ponen trabas en la administración y en la dirección no hay voluntad para que un especialista auxilie’.
COSTOS ELEVADOS
Rodrigo cuenta que si no es una urgencia, la única opción que queda es pagar por el estudio médico a un servicio privado. La práctica cuesta unos 5.000 pesos, un monto inalcanzable para él y para la mayoría de las personas de bajos recursos que se atiende en el hospital. Además ‘una tomografía se autoriza solamente si uno está internado en el hospital, no a los pacientes ambulatorios‘, aclara.
‘Casi no me puedo mover del dolor y el clínico que me atendió la última vez me dio un diclofenac vía endovenosa; le pedí por favor que me opere‘, cuenta.
LOS MÉDICOS
Rodrigo denuncia que la situación se fue deteriorando significativamente: ‘El hospital está decayendo muchísimo. No hay insumos y la gente se está muriendo en los pasillos. Hay una piecita, una habitación, donde se encierran los médicos a dormir o a comer. Los únicos que atienden a la gente son los enfermeros, muchos los retan pero ellos no tienen la culpa, son los únicos que trabajan‘.
Además pone énfasis en el maltrato: ‘Quiero que la gente sepa que están haciendo mal las cosas y que muchos pacientes tienen miedo de que si se quejan después los atiendan de mala manera. Cuando hablé con el director, él me dio un papelito con su firma para que vaya a hablar con un cirujano, que al ver el papel me dijo: ’Si te fuiste a hablar con el director, que te atienda él’. No quieren laburar. Es pésima la atención por parte de los médicos‘.










