Domingo Peppo: “Entregamos una provincia ordenada”
El gobernador repasa fortalezas y debilidades de su gestión, lo que quiso y no pudo hacer, su relación con el electo mandatario Jorge Capitanich y con Gustavo Martínez. Habla además de su futuro en Paraguay.
Entrevista de Miguel Ángel Fernández y Leticia Muñoz
Fotos de Miguel Ángel Romero
Son apenas pasadas las 12.30 del martes 3 de diciembre cuando Domingo Peppo llega a la residencia oficial de Saavedra, en Resistencia. Sigue ayudándose para caminar con un par de muletas que lo acompañan hace unos meses, tras resentirse de una antigua fractura en su pierna izquierda. Luego de los saludos y de pasar a una sala contigua al comedor, cuenta que la noche anterior, la del lunes 2, fue la primera en la casa antigua y refaccionada donde vivirá con su familia de aquí en más.

Durante la charla con NORTE por más de dos horas, el villangelense por adopción ahondó en las fortalezas y debilidades de su gestión, que atravesó un contexto de crisis económica y social nacional en el que debió construir una relación con un gobierno de otro signo político. “Me hubiera gustado poder hacer mucho más”, reconoce. Enseguida, pese a ese escenario que resalta varias veces a lo largo de la entrevista, pondera la entrega al nuevo gobierno provincial de una “provincia ordenada” y con cuentas que permitirán el pago del medio aguinaldo y del salario del mes de diciembre a empleados estatales.
Tras un repaso por algunos números de la economía provincial y de la situación financiera, el mandatario también abordó lo hecho en obras de infraestructura, con una idea que atravesó la gestión: hacer al Chaco competitivo para el desarrollo privado. Y resaltó el esfuerzo para mantener programas de ayuda social y alimentaria en un escenario donde creció la pobreza e indigencia.
Habló además de las debilidades de su gestión, entre las cuales mencionó a los sistemas de control del Estado; y reconoció que debió abrir más el diálogo con distintos sectores para buscar consensos y fortalecer las bases políticas.
“A los chaqueños y chaqueñas les diría que tenemos la fortaleza suficiente para ser mucho más de lo que somos. Nos distinguimos y somos líderes de esta región”, dijo a modo de mensaje final el gobernador saliente.
Fortalezas y debilidades
¿Cuáles considera que fueron las fortalezas que deja su gobierno y las debilidades?
- Primero, me tocó construir una relación con un gobierno de otro signo político, que afloraba en el país como una nueva fuerza política que aparecía con gran incertidumbre porque no se sabía qué iba a pasar. Los argentinos confiaron en ellos y luego tuvieron una gran decepción. Construir esa relación fue todo un tiempo.
Segundo, caímos en una crisis con 30 meses de recesión, caída del 5,5% del PBI, inflación del 300% y devaluación promedio también en similares porcentajes, aumento de la pobreza e indigencia y caída del empleo. A pesar de todo eso, nos pudimos mantener de pie, mantener la paz social, generar expectativas y realizar muchas obras. Me hubiera gustado poder hacer mucho más, por supuesto. Y también pese a todo, gracias a un modelo de gestión criticado por algunos sectores, pude buscar recursos para el Chaco. Así, por ejemplo, la caída del empleo tiene que ver con el sector de la construcción. En el 2015 hubo un pico de 13 mil obreros ocupados y luego nunca más se llegó a ese nivel. La tarea fue muy artesanal y de muy buena relación con las instituciones. Cuando tuvimos que pelearnos, nos peleamos pero defendimos el trabajo.
¿Qué provincia le deja a Capitanich?
-Me parece que entregamos hoy una provincia ordenada, con sueldos al día, algo que fue mi gran desvelo, y con la posibilidad e instrumentos para que el nuevo gobernador pueda pagar el medio aguinaldo y los sueldos (de diciembre en los primeros días de enero de 2020), porque queda un crédito aprobado, letras de tesorería emitidas por 900 millones, leyes autorizadas para llevar adelante créditos multilaterales (para obras de importancia) y un proceso de desendeudamiento que llevamos adelante, de refinanciación, que descomprimió la caja de diciembre por 4700 millones de pesos con el Fondo Fiduciario de Desarrollo Provincial, con dos años de gracia para capital e intereses. Además, con el bono de 6000 millones de pesos que nos correspondió por el Consenso Fiscal pagamos deuda del viejo programa de Asistencia Financiera y lo cancelamos.

¿Cuál es el peso de la deuda en dólares que tiene el Chaco?
-Como deuda en dólares nos queda la del Segundo Acueducto por 350 millones. Después, de la deuda que tomamos en el mercado internacional (con la colocación de un título público), 140 millones de dólares fueron destinados a pagar a judiciales (con una sentencia a favor por la no aplicación de la denominada Ley de Enganche). Cargamos con esa deuda porque no la tenían computada así (en la gestión anterior). Cuando me entregaron el gobierno, eso no era deuda pero había una sentencia. Por otra parte, con Cammesa tenemos 4.700 millones de pesos. En este caso, la fortaleza de esa deuda es que está en la calle y si cobráramos todas las facturas que no cobramos, tendríamos la disponibilidad para cancelarla. Computando esos montos, hoy estamos entregando una provincia con menor nivel de endeudamiento pese a una crisis terrible. Me hubiera gustado tener otro contexto económico y terminar las obras más importantes.
Hablando de obras, ¿la más importante de su mandato fue la construcción del Puerto de Las Palmas?
-Sin dudas. Me puse como base hacer al Chaco competitivo para el desarrollo privado. Y ahí teníamos que trabajar infraestructura para logística, energía, comunicaciones. Así tuvimos la hidrovía Paraná-Paraguay y la pelea por el ramal C3, que perdimos pero quedamos ahí (porque se lograron algunas obras de reparaciones); el puerto de Barranqueras, que estaba para cerrarse porque querían hacer ahí un shopping, pasó de 200 mil toneladas de operaciones a cerca de un millón en la actualidad; y construimos el Puerto de Las Palmas.
En Barranqueras también hay un proceso de inversión, en el Elevador de Granos, y faltan las adjudicaciones. Hay un compromiso de invertir 40 millones de dólares (de la empresa Ultrapetrol). Hay un rol de participación propuesto por Alberto (Fernández) con una mirada sobre la hidrovía, porque él dice que los gobernadores deben estar sentados a la mesa que decidirá la nueva concesión.
Por eso hay una relación con Paraguay que es fundamental…
-Con Paraguay y también están muy interesados en la hidrovía en Mato Grosso do Sul (Brasil), que es muy parecido productivamente al Chaco. Además de Bolivia, en la parte Este, que envía su producción a través de la hidrovía como única salida. Y nosotros estamos en el corazón de esa gran región. Por eso es fundamental y estratégico que la nueva concesión se licite hasta Confluencia. Hay que pelearla y Coqui (Capitanich) tiene la ventaja de conocer el tema.
El problema es el ferrocarril de ida y vuelta…
-Al final hicimos entender a las autoridades del Belgrano Cargas la necesidad de reparar algunos tramos críticos del C3. Hay que seguir con más tramos. Guillermo Dietrich (ministro saliente de Transporte de la Nación) me había pedido que le demostrara que el puerto de Barranqueras funcionaba. Y ahora la última vez que nos vimos reconoció que estaba en marcha, me dio la razón. Cuando asumimos, la renovación total del ramal C3 hasta Barranqueras estaba adjudicada pero al final se fue para el Sur. Ese fue un gran desafío.
Salud, seguridad y viviendas

¿Qué otros aspectos de su gestión destacaría?
-La inversión en seguridad logró mantener los niveles que había. También trabajamos e invertimos mucho en Salud ante un aumento de la demanda al sistema por la crisis, que hizo que la gente concurriera más al hospital porque ahí no paga nada. Mejoramos varios hospitales: Villa Ángela quedó como nuevo; en Castelli, remodelamos, ampliamos y colocamos un tomógrafo; inauguramos Misión Nueva Pompeya, Comandancia Frías, Quitilipi y Puerto Tirol; reformamos el hospital 4 de Junio de Sáenz Peña, el de El Sauzalito queda por terminar; y en Machagai completamos una primera parte y en varios más hicimos intervenciones menores. Queda pendiente General San Martín, donde comenzamos a trabajar por administración con el municipio. La realidad es que cayó el financiamiento, porque antes los hospitales se financiaban con fondos nacionales. Todos estos hospitales se hicieron con financiamiento provincial, igual que centros de salud y comisarías.
¿Y las viviendas sociales, cuántas quedaron por terminar?
-Ese es el gran tema. Quedaron alrededor de 2500 por terminar. Y hay varias listas para entregar. No conseguimos viviendas nuevas porque la política cambió rotundamente. Cuando yo fui presidente del Instituto Provincial de Desarrollo Urbano y Vivienda (IPDUV) hacíamos 7000 viviendas por año. Y ahora no pudimos. Ese fue un déficit.
¿En materia de obras viales, qué es lo más relevante para usted?
-Con Vialidad Provincial hicimos pavimento urbano. Hoy no hay pueblo en el Chaco que no tenga pavimento. Algo superlativo que también hemos hecho es la inversión en infraestructura deportiva en cada rincón del Chaco.
Campo e industria
Hubo una mirada y un apoyo también hacia el sector productivo primario…
-Financiamos campañas girasoleras, pero el algodón quedó con un Fondo Compensador estancado en 80 millones de pesos; y sacamos a los productores una mochila muy pesada de deudas. Con la última emergencia hídrica, envié a la Cámara de Diputados un proyecto de condonación por 250 millones de pesos, que seguramente se aprobará. Es la segunda condonación porque primero habíamos condonado deudas hasta 2015. Además, hay que destacar como fortaleza de Marcelo Repetto (ministro de Producción), su relación con las instituciones. Tenía un muy buen diálogo.
La industria padeció mucho en el país, pero aquí de alguna forma lograron sostenerse las empresas…
-Los parques industriales hoy están bien plantados. Quiero reconocer a los empresarios industriales del Chaco porque muchos apostaron e invirtieron y hoy el empleo creció a pesar de todo lo que pasó. Ahora, con el gas natural, va a cambiar toda la matriz. En lo impositivo, los empresarios me reconocieron en una cena reciente de Fechaco que la Provincia no incrementó Ingresos Brutos. En nuestro presupuesto de este año, quedó consignado que había 1500 millones de pesos menos por ese impuesto.

Lo bueno y lo malo del Consenso Fiscal
¿El Consenso Fiscal terminó siendo un problema?
-Para mí tuvo cosas buenas y otras no tanto. Fueron buenos los compromisos asumidos, porque nos obligaron a trabajar con metas. Fue bueno para los municipios, que recibieron muchos más recursos que la provincia. Y para nosotros las medidas que sí nos complicaron fueron las últimas del Gobierno nacional, cuando tocaron IVA y Ganancias. Nos devolvieron IVA pero eso no es nada al lado de lo que representa Ganancias. Con otra economía, hubiera sido un acuerdo positivo.
Un Estado más moderno
¿Qué pasos se dieron en cuanto a modernización del Estado?
-Trabajamos mucho en la modernización a través de la reforma con ECOM Chaco. Se conectaron 1000 escuelas y se puso en marcha la jubilación online que hace posible concretarla en 15 días.
¿Y cerraron el anillado de fibra óptica?
-Cerró y está funcionando en todas las localidades donde hay instituciones conectadas. Cuando visitaba parajes, me pedían internet antes que una ruta. Me aplaudían los chicos cuando les decía que le iba a pedir a ECOM que pusiera una antena para wi-fi.
Los pases a planta de la polémica

¿Cómo quedó el tema de los últimos pases a planta?
-Eso comenzó como una cuestión de necesidad selectiva, muy puntual en lugares como por ejemplo los porteros, que había muy pocos. Planteamos llevar adelante un proceso selectivo y mínimo, pero después con la presión de UPCP y de los mismos sectores de adentro, fuimos cediendo. En definitiva tampoco impacta en el número total en el presupuesto y en los cargos porque hubo jubilaciones y bajas. No llega ni al 1% de la planta. Es muy bajo.
Sería pertinente entonces crear algún ente regulador…
-Hay que crear dos cosas. Una Secretaría de Recursos Humanos, para que se ocupe del tema porque el 50% del tiempo de un gobernador y de sus ministros es pelear con el gremio. Entonces tiene que haber un área técnica-profesional que tenga una conexión con Hacienda. Lo quería hacer, estuve buscando la persona. Y también hay que crear algún ente regulador para los servicios públicos.
¿Y el tema de las cooperativas, se tranquilizó?
Las cooperativas vienen de antes y fue la forma de trabajo para hacer viviendas, que luego debieron reconvertirse para hacer veredas y otros trabajos. Se ordenó bastante pero quedan algunos que reciben los anticipos y se borran. Fueron una forma para contener a ese 48% de pobres que tiene nuestra provincia. También hay algunos vivos que se formaron sus empresas.
“Me hubiera gustado seguir siendo gobernador”

¿Le gustaría volver a ser gobernador del Chaco?
Peppo: Me hubiera gustado seguir siendo gobernador. Todo depende de cómo viene el tiempo que viene. Sé que en este tiempo me hubiera gustado pero las cosas se dieron así. Y en el futuro me siento pleno. Gracias a Dios en cuatro años no estuve ni un día enfermo. Vivía en la ruta. A Buenos Aires hicimos más de 200 viajes en avión. A veces me iba con Cristian (Ocampo, ministro de Hacienda) a hablar con el director de algún área para que saque los papeles y que llegaran al ministro correspondiente. Ese es el problema que se presenta cuando en la Nación hay un gobierno de otro signo político.
Una de las grandes frustraciones fue el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, pero en cambio Rogelio Frigerio fue el que más ayudó…
-Yo lo reivindico así: el gobierno de Macri llegó por Frigerio, si no hubiera tenido crisis terribles. Él contuvo a los gobernadores, a todos, y buscó la salida siempre. Nos hacía hablar con quien correspondía. Con Anses hemos dado una batalla dura porque no reconocían nuestro déficit previsional. El Insssep era uno de los agujeros negros, otro es Sameep y con Secheep estoy bastante conforme porque ahora no le estamos poniendo plata, está en equilibrio y pudimos hacer obras. Hemos colocado 2000 transformadores y 300 kilómetros de líneas.
¿Y quién asegura la continuidad de los subsidios al transporte, porque los empresarios amenazan con un boleto a 70 pesos?
-La gente no va a poder pagar eso. Ese tema fue otra lucha y los empresarios son duros para poner. Instrumentamos la SUBE, el boleto estudiantil. Dimos muchos derechos y a todo eso alguien lo paga. En el presupuesto todo eso se hace un chicle.
De sus equipos, de la gente que lo acompañó desde el principio ¿alguien lo decepcionó?
-No. Estoy conforme con todos. Con los que se fueron por motivos personales y con otros que debieron irse por ajustes de perfil. Ahora quiero invitarlos a todos. Hubo algunas excepciones con algunos que decidí apartar de los cargos. Y hubo algunos que son funcionarios hasta hoy y jugaron en contra de mí en el proceso anterior.
El síndrome del primer mandato
¿Si tuviera que hacer un análisis de lo que no le gustó de la gestión, qué diría?
-El mea culpa. Siempre digo que el síndrome del primer mandato es que creés que podés hacerlo solo o con lo que elegiste, pero cuando pasa el tiempo te das cuenta que necesitás a todos, hablar mucho más con otros sectores de la política y de tu propio partido, para generar esa base de consenso y poder hacer, por ejemplo, la reforma educativa pendiente. Eso lo debería haber hecho en mi primer año de mandato. Hoy, el sistema educativo se consolidó como estaba, se aumentó y engordó.
En el Ministerio debe haber 1.400 personas trabajando…
-Y nos faltan porteros. Y otro tema pendiente para mí es el sistema de control del Estado. Porque el Estado no controla bien en general. Eso se mejora con inversión en tecnología. A veces depende sólo de factores humanos y no todos son iguales. Es un tema que yo sabía que debíamos mejorar, pero la vorágine de la gestión y la falta de recursos nos restaron tiempo y posibilidades.
Acaso también controlar las autarquías de los organismos…
-Claro, debería haber sistemas de controles mucho más estrictos en la calidad de los servicios y de lo que el Estado hace. Hemos comprado ambulancias y vehículos. Por ejemplo, a Fiduciaria del Norte le pegaron pero fueron las mejores compras que hicimos. En otros organismos, el problema está en el control de la entrega.
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