Huelga general en Francia contra la reforma jubilatoria
Solo en París gobierno desplegó unos 6.000 policías y gendarmes, lo que derivó en choques violentos con los manifestantes.

París, 5 (Reuters y NA) - Los principales puntos turísticos estaban vedados al público, no había transporte público ni vuelos, y las calles estuvieron ocupadas por multitudinarias marchas, entre las que surgían barricadas e incendios en algunos puntos.
Este miércoles, cuando presentó los planes para la seguridad ciudadana, el secretario de Estado de Transportes, Jean-Baptiste Djebbari, y la responsable de la compañía de transporte público parisina (RATP) se expresaban como si previeran que la huelga fuera a prolongarse, al menos hasta el fin de semana y probablemente más allá. La prefectura ordenó el cierre del tráfico y de los comercios en el trayecto de las marchas de protesta.

Desde el miércoles
La huelga empezó sentirse desde la noche del miércoles, ya que a partir de las 19 la circulación de trenes se redujo al mínimo. La medida era particularmente fuerte entre los docentes y estudiantes universitarios. También se plegaron los abogados, el personal del coloso energético EDF, el sector químico, la metalurgia, la construcción y el comercio.
La televisión difundió la movilización de los bomberos, los funcionarios de correos, el personal sanitario y hasta los policías, que obligaron a servicios restringidos en las comisarías. Hubo 245 concentraciones de protesta a lo largo y ancho del país. En cambio, el sindicato con más afiliados, la CFDT, no se adhirió a la huelga.
En 1995, una huelga similar obligó a retirar los proyectos de reforma de las pensiones, después de tres semanas de movilizaciones. Aquel desenlace fue letal para el Gobierno conservador de Alain Juppé, que perdió las siguientes elecciones.

“La jubilación es nuestro ahorro para cuando seamos viejos, no permitiremos que se lo roben”
La oposición a la reforma jubilatoria es firme y cerrada entre los trabajadores que fueron a la huelga. “La jubilación es un salario diferido. Todos los meses dejamos parte de nuestro salario para tener un fondo de retiro, y todos los gobiernos intentan robárselo. No lo permitiremos”, decía Alain Desnais, trabajador de 39 años de la petrolera ELF, que integraba una nutrida delegación de sus colegas de la base parisina.
Por otro lado, esa convicción empuja a los dirigentes a sostener la huelga todo el tiempo que sea necesario: “No vamos a cejar en esta lucha. No queremos que el gobierno ‘se digne’ a darnos una pensión discrecional para nuestro retiro, una asistencia a la pobreza. Exigimos que se respete nuestro derecho a la jubilación, que nos da el derecho de trabajar y haber hecho aportes toda nuestra vida”, manifestó Stella Bouvier, de 49 años de edad, maestra de escuela de primer nivel, acompañada de varios de sus alumnos y sus padres.
Por su parte, Amelie Allard, de 28 años, empleada ferroviaria de la SNCF en la Gare du Nord, aseguró junto a sus compañeras que “Pretendemos que se respeten nuestros derechos de retiro. Para ello, patrones y gobierno deben respetar el empleo formal. No pueden destruir primero el empleo formal y luego destruir las jubilaciones diciendo que son ‘insostenibles’. No permitiremos que los funcionarios arbitrariamente exceptúen de aportes a las patronales, y luego nos impongan quién puede recibir jubilación y quién no, todos aportamos nuestro ahorro mes a mes. Estafan al fisco y luego quieren estafar a los trabajadores. No lo permitiremos”.

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