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Drag queen: la exageración de la mujer, el alter ego del hombre

¿Qué hay detrás del maquillaje, de esa exageración de la mujer, de los brillos y los tacos altos? ¿Son un grupo, una subcultura, una familia? ¿Quiénes son cuando se bajan del escenario, son sus alter ego?

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Fotos: Emmanuel Leguizamón

Surgen muchas preguntas a la hora de hablar con las drag queen. Pero empecemos a responder lo primero, qué es ser drag queen. Según la clásica definición es un “término que describe a una persona que se disfraza y actúa a la usanza del estereotipo de una mujer de rasgos exagerados, con una intención primordialmente histriónica que se burla de las nociones tradicionales de la identidad de género y los roles”; pero en palabras de este grupo es “un personaje, como nosotros mismos pero exagerados. Somos nuestro propio alter ego, damos un show y nos olvidamos de todo tipo de prejuicios”.

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Fotos: Emmanuel Leguizamón

Una de las primeras preguntas que surgió es si son ellos, ellas o elles -cuando el lenguaje inclusivo-, y la respuesta fue: “Mientras estamos sin los tacos somos nosotros, ellos, el masculino -sin importar su inclinación sexual-. Ahora cuando estamos arriba de los tacos y tenemos puesto el brillo, queremos ser nosotras, ellas”, explicaron.

Mientras la charla se empezaba a desatar, los miedos tanto para preguntar como para responder iban quedando un poco de lado y con mates de por medio el maquillaje empezó a ser el protagonista. Ezequiel, Daniel, Iván y Adriana son los integrantes de “Reinas o Reyes”, una familia drag que comenzó hace tres años y cuyos lazos se fueron afianzando con el paso del tiempo.

Rompiendo con el molde y el tabú Para este grupo ser drag va más allá de lo que pasa sobre el escenario, sino que todo comienza con la preparación. Lo más importante para ellos es la responsabilidad, el compromiso y el entender que si bien juegan a disfrazarse no es nada banal lo que pasa. Hay una palabra que todo el tiempo está presente y es “tabú” pero en realidad va más allá de eso, queda más en la incertidumbre de lo desconocido, la falta de información y de interés.

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Fotos: Emmanuel Leguizamón

Pero también es parte de la poca visibilizacion que existe de este tipo de arte, que no es ponerse una peluca, exagerar el maquillaje con labios rojos y agarrar un micrófono. “Nosotros estamos todo el tiempo siendo juzgados, para saber qué hacemos, qué nos ponemos y sobre todo qué hacemos cuando bajamos del escenario. Siempre se nos relacionó mucho con la prostitución y estamos muy lejos de eso, al menos este grupo”, explica Ezequiel, mientras sus cejas empiezan a desaparecer entre las primeras capas de maquillaje.

“A nosotros se nos juzga, no solo porque nos vestimos como mujer, sino también por el talento o lo que mostramos arriba del escenario. Siempre se espera que hagamos el ridículo, banalicemos cualquier tipo de acto e incluso siempre están esperando que cometamos un error”, agrega Iván, el chico que ceba los mates y resalta por su mechón violeta.

SUBI RSE A LOS TACOS

La historia de cada uno es interesante, porque revela sus más íntimos secretos. Sus comienzos, sus miedos. Ezequiel Pedrozo tiene 27 años y fue el impulsor de este grupo. Si bien sus compañeros de hoy no fueron los del comienzo, fue aprendiendo de cada uno con quienes trabajó. Antes de subirse a los tacos, trabaja en un call center.

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Fotos: Emmanuel Leguizamón

Es la “mamá protectora” del grupo, el que se cuelga el cartel del responsable, el que guía y sabe cuáles son las necesidades. Su nombre es Fénix Wins. 25 años tiene Iván Gauna, cuando se sube a los tacos es Meghan Fierce. Se autodefine como el más callado, el gracioso del grupo. Cuenta que es el menor de cinco hermanos y que aún vive con sus papás, también trabaja en un call center.

El dueño de la brocha, el encargado del maquillaje es Daniel Ibarra, y cuando se trasforma pasa a ser Danna X. 24 años tiene y, aunque es el más chico, es el que siempre trata de sacar las cosas buenas en el grupo, el que está dispuesto a colaborar con todos.

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Fotos: Emmanuel Leguizamón

La única mujer del grupo se llama Adriana; sí, las mujeres también pueden ser drag, es la más grande pero a la vez la mimada. Es la encargada del vestuario, de ponerle la potencia, la que no se queda quieta y siempre está buscando la manera de sobresalir de lo mal denominado normal. Baby Psykik tiene el cabello de color rosado y explica mucho.

MUCHO PA RA APRENDER

El mundo drag es tan grande, tan complejo, que se podrían escribir muchísimas notas. La pasión que existe para la transformación no se puede explicar en una sola nota, pero si hay algo que dejar en claro es la responsabilidad, la seriedad y el compromiso con lo que hacen.

Este detrás de escena, el debajo del maquillaje, sirve para contar las historias de vida, lo que hay tras cada decisión personal. Sirve para romper con los límites mentales de hombre o mujer y que si te ponés un vestido sos mirado raro. Para que el mundo sea un poco más igual: brillantina para todos.

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