Trabajar por el bien común para erradicar la pobreza
La Argentina tiene a casi la mitad de su población sufriendo carencias. Se estima que cerca de 15 millones de personas viven en el país en situación de pobreza, y la mitad de ellos son niños y adolescentes. Esta dura realidad debe interpelar a toda la sociedad, especialmente este domingo que fue elegido para realizar la Tercera Jornada Mundial de los Pobres.
La Jornada Mundial de los Pobres fue convocada por el Papa Francisco y se celebró por primera vez en noviembre de 2017. En esa oportunidad, el Sumo Pontífice pidió que se repita todos los años con un objetivo muy específico: que sirva para reflexionar sobre cómo se puede ayudar a los más necesitados. En Argentina, Cáritas -la organización de la Iglesia Católica que trabaja para dar respuesta a las problemáticas sociales de las comunidades excluidas y ayudar a personas en situaciones de pobreza que viven en todos los rincones del país- se sumó una vez más a esta iniciativa mundial con una campaña para generar conciencia y dar visibilidad a los millones de argentinos que sufren la pobreza.
En ese sentido, merece destacarse la labor realizada en estos últimos días por los más de 32.000 voluntarios de Cáritas que conforman 3.500 equipos de trabajo en todo el país, que acompañaron y acompañan a las personas en situación de vulnerabilidad, generando vínculos fraternos, favoreciendo la cultura del trabajo, la solidaridad y el bien común.
Los responsables de llevar adelante la tarea de Cáritas remarcaron que esta Jornada Mundial tiene una importancia particular en el país, porque la misión de sus miles de voluntarios es acompañar y promover a las personas en situación de pobreza para lograr su inclusión social. El desafío es enorme, porque de lo que se trata es de realizar acciones que permitan transformar sus vidas a través de la ayuda material concreta, la presencia, la contención y el acompañamiento. La idea es trabajar por el bien común para superar todas las formas de pobreza.
“Los índices oficiales reflejan pálidamente la realidad que los voluntarios de Cáritas viven en los comedores, merenderos y centros comunitarios, en el conurbano bonaerense y las grandes ciudades del interior. A esto se le suma el cierre de las fuentes de empleo y el aumento en la atención de jóvenes, familias y adultos mayores”, advirtió la organización de la Iglesia Católica, tras observar que sus voluntarios que trabajan y conocen bien las comunidades, ven cómo cada vez más argentinos, “niños, jóvenes y abuelos están sufriendo la realidad de no tener para vivir dignamente, ni lo suficiente para comer y tampoco acceso a la salud”. Por eso expresan que “el aumento de la pobreza es algo que nos duele y nos avergüenza”.
Debe destacarse, por otra parte, que Cáritas impulsa programas en educación para promover los derechos de la primera infancia, también programas de economía social y solidaria, autoconstrucción de viviendas, prevención y atención de adicciones, ofrece asesorías legales, asistencia sanitaria y ayuda inmediata ante situaciones de pobreza, por citar solo unas pocas acciones que lleva a cabo en bien de la comunidad.
Esta semana, con motivo de la Tercera Jornada Mundial de los Pobres, la organización recordó que el entorno de la pobreza genera, a su vez, realidades que han recibido el nombre de “nuevas formas de pobreza”, como el problema del consumo problemático de sustancias que generan adicciones y que destruye personas, familias y hasta comunidades. “Las causas de su extensión y penetración en todos los rincones del país son muchas, y afectan a gran cantidad de personas sin importar la edad, situación social o ubicación geográfica”, advierte Cáritas y recuerda que las personas con adicciones son hermanos que viven en situaciones de vulnerabilidad y que sufren muchas veces discriminación, al tiempo que viven con dolor al ver cómo se desmorona su vida y sus afectos, por la imposibilidad de superar una adicción que los consume, a pesar de sus múltiples esfuerzos.
Es de esperar que el país logre superar la pobreza. Pero para eso será necesario el compromiso de todos de trabajar por el bien común y, como bien propone Cáritas, dejando de lado intereses particulares, educando a los niños y jóvenes, promoviendo la cultura del trabajo y tendiendo redes solidarias para contener a los excluidos.










