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La página del lunes

Pesada herencia

Doce años atrás, cuando quien será por tercera vez gobernador del Chaco, el contador Jorge Capitanich, fue elegido por primera vez para esa responsabilidad en el 2007, había en la Provincia 42.000 empleados públicos. El próximo 10 de diciembre, cuando asuma un tercer mandato, tras los cuatro años de su antecesor Domingo Peppo, encontrará que la plantilla de personal estatal ya supera los 80.000. En doce años se ha duplicado ese número sin que esa, la “mayor fábrica” que ha conocido alguna vez el Chaco, haya podido mejorar su situación en el concierto de las provincias. Todo lo contrario. Está entre las que tienen peores índices sociales.

Esto mismo lo expresó lucidamente el domingo pasado el colega Sergio Schneider en su comentario, cuando expresó que “Los doce años de gestión justicialista dejaron no solo las obras y los logros declamados en la campaña, sino también esa pesadísima mochila que, para colmo, no va de la mano de ningún cambio cualitativo. Es un Estado colmado de personal que, sin embargo, ofrece un pésimo servicio en salud, educación, seguridad y prestaciones burocráticas”.

Tal situación se resume en una frase que se usa siempre cuando hay traspasos de poder, sobre todo cuando el que llega pertenece a otro signo político del que se va: “Pesada herencia”. En este caso no sucede eso, aunque la “herencia” es también más que pesada.

Los pases a planta

En esta línea están los siempre cuestionados “pases a planta” que se producen, indefectiblemente, en los momentos previos a los cambios de autoridades, cuando se aprovecha para el nombramiento de muchos que entran por la ventana, sobre todo si son parientes, amigos o clientes, total el Estado siempre aguanta.

Y esto pasa porque el tomar nuevos empleados es un “viva la pepa”. Nada que ver la carrera administrativa, los llamados a concurso (que existen y hasta por ley). Todo es acomodo, con diversos nombres: contratos de servicio, contratos temporarios que se tornan eternos, sumados a los nunca superados “ñoquis” que solo pasan a cobrar y que siguen existiendo. Si todo estuviera reglamentado y se cumpliera ese reglamento, en primer lugar, por las máximas autoridades, no existirían estos problemas en los que como último recurso se apela a la intervención de la Justicia para evitar verdaderos asaltos.

Todos los meses los gobernantes deben hacer verdaderos equilibrios con sus finanzas para anunciar los días de pagos para sus trabajadores pasivos y activos y todas sus obligaciones salariales con personal de planta y contratado, cuando todo debería ser automático si las cosas estuvieran en orden y solo cobraran los que trabajan, de acuerdo con las leyes.

En todos los sectores

Pero también pasa que esa “pesada herencia” se traslada a todos los sectores de la vida ciudadana, como se puede ver con la pelea con el principal gremio que agrupa a los empleados públicos, la UPCP, que salió en defensa de los pases a planta de un gobernador y contra el recurso a la justicia de otro gobernador, cuando deberían ser los primeros en luchar para que no haya trabajadores precarizados y que el plazo de contratos y pases a planta esté reglamentado sin excepciones.

Y la “pesada herencia” la señaló en estos últimos días la Asociación de Profesionales, Técnicos y Auxiliares de la Salud Pública del Chaco (Aptasch), que expresó su preocupación “ante el sistemático vaciamiento del sistema sanitario provincial por parte de las autoridades del gobierno” y alertó sobre “la falta de insumos, medicamentos y elementos básicos de la Salud Pública que es de dimensiones inéditas y que pone en riesgo las condiciones de atención, incluso en las salas de internación de los grandes hospitales. Esto pone en riesgo la vida de los pacientes y la voluntad y la vocación de los profesionales que llevan adelante el servicio y que no son suficientes”.

Y es una “pesada herencia” el funcionamiento de otros numerosos organismos del Estado que brindan servicios a la población y que no cumplen con su cometido por la gran cantidad de trabajadores precarizados que llevan hasta hace más de una década cumpliendo sus tareas “en negro” sin que sus gremios se ocupen mucho y que dejan sin sus prestaciones a los ciudadanos, como se dio durante mes y medio con el Instituto de Cultura, como pasa en el Instituto del Deporte, en organismos del Registro Civil y en tantos lugares cuyos problemas no trascienden porque son pocos y no tan visibles y porque por eso mismo sus dirigentes gremiales no pueden lucirse. O el calvario de todos los meses con el transporte público que no se sabe si habrá o no, ya que los depósitos de los subsidios tardan más de lo debido.

La enumeración podría ser infinita, pero baste decir que ahora, la “pesada herencia” no debería ser tan traumática porque viene de supuestos pares de pensamiento y de la misma divisa política. Y ya que se habla de tanta reforma, hasta de la Constitución, se determine de una vez por todas y se haga cumplir la forma del ingreso al Estado, estableciendo un riguroso control. Porque el bochorno que está sucediendo entre el gobierno entrante y el saliente por un “nuevo caballo de Troya” lleno de empleados públicos entrados por la ventana debería terminar, y mostrar que la cultura política y el amor por los semejantes pueden más. Y acomodar a los amigos y parientes en detrimento de los verdaderos trabajadores muestra que la degradación de la política está en crecimiento.

 La copla de Aledo

De arriba viene, de arriba,

pero no viene de Dios;

de arriba como la lluvia

hoy viene la corrupción.

(Aledo Luis Meloni, La copla del lunes, 2001)

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