Que lleguen los mejores
En las últimas semanas, quien escribe esta columna ha tenido el privilegio de dialogar con diferentes candidatos, no solo a intendente, sino a concejales municipales.
Grata es la sorpresa al ver caras nuevas, de muchos profesionales del medio, sobre todo jóvenes, que han resuelto participar en diferentes listas, lo cual trae una bocanada de oxígeno en la necesaria renovación de los cuadros políticos.
Es alentador que hayan puesto como objetivo temas prioritarios de la ciudad. Y sepan disculpar la redundancia pero hace mucho no asistimos a un abanico tan rico de propuestas.
Es que Sáenz Peña, en forma directamente proporcional al crecimiento de su población, se ha visto superada de problemas en distintos frentes: el altísimo consumo de alcohol en los jóvenes, como también el crecimiento en el consumo de estupefacientes y de sicofármacos.
El embarazo no deseado adolescente, la falta de empleo joven que golpea y mucho, son algunos desafíos a afrontar. Hemos escuchado el compromiso de candidatos a concejales a trabajar en áreas tan sensibles como la infancia y la adolescencia. Y es para celebrar.
Por eso, el electorado ojalá permita que lleguen los mejores. Es una oportunidad histórica que se tiene y se observa que la mayoría de las listas lleva en sus filas para el Concejo municipal candidatos competentes.

Esto ya es un triunfo de la democracia moderna, que tiene nuevos requerimientos, nuevas demandas.
La intendencia trampolín
Sáenz Peña es la intendencia del interior con mayor impacto en la política provincial. Es el trampolín de quienes se lanzan al espectro provincial. Pero eso no depende solo de un posicionamiento geopolítico, sino de la acción, desde cualquier cargo en la función pública o desde el mismísimo llano.
También lo es en cuanto a la actividad privada. La ciudad centenaria, nacida con la llegada del ferrocarril y que luego creció gracias al cultivo del algodón, llevando a un empuje extraordinario a la agroindustria.
En esa época funcionó El Algodonero (que luego pasó a llamarse Fachaco) con 280 empleados. Fabricaba herramientas agrícolas, que se vendían para todo el norte argentino y también exportaba a Paraguay y Bolivia.
En la década de los ‘60, León Lew, ingeniero industrial, y Manfredo Pokorny, ingeniero mecánico, formaron en sociedad una industria metalúrgica a la que llamaron LePoMet. Hacían maquinas industriales y estructuras pesadas, con 90 empleados. Se fabricaron los cilindros metálicos para encausar el hormigón de los pilotes debajo del agua en la construcción del puente General Belgrano.
A la fábrica local le encargaron el 30% de estos tubos con costura, con toda la estructura del encofrado hidráulico. Después, la firma saenzpeñense realizó algo similar para el puerto de aguas profundas de Puerto Madryn, lo que les llevó más de dos años de ir y venir.
Allí, la participación fue mayoritaria, en el orden del 70 por ciento del entubado de los pilotines.
La búsqueda de logros como ciudad
Los tiempos han cambiado, el algodón corrió el arco y se instaló en el sudoeste y con un parque de desmotadoras que abarca también la vecina provincia de Santiago del Estero. Pero eso no es motivo para no intentar, con lo que hay, en apuntar a un desafío agroindustrial y de servicios.
La inminente llegada del gas, que tiene una red disponible en la ciudad termal de 8.000 metros de recorrido y en una segunda etapa se abordará la conexión en el parque industrial porque “es tema es más complejo desde el punto de vista de obras y de inversión, porque allí hay que construir una estación reductora para que abastezca el parque”, explicaron los técnicos, aduciendo algo que es un toque de atención: “Hay que hacer una red de distribución interna y hay que tener en cuenta porque actualmente no hay mucha cantidad de empresas radicadas en el lugar, pero una vez que esté disponible el servicio de gas va a ver una influencia importantes de empresas pretender radicarse en el parque”.
Entonces, quedan muchos desafíos por delante. En infraestructura, en seguridad, en Educación y Salud, pero también en el aspecto social y cultural, es decir un programa de acción complejo pero necesario.
Todos pueden aportar
Las listas de candidatos a intendente y concejales de esta ciudad están mostrando un dato interesante y que son sus propuestas sobre diversos aspectos de la vida en sociedad.
Todos serán útiles después de estas elecciones, a todos, el que resulte ganador, debe convocarlos para trabajar en diferentes frentes. La fábula de Esopo nos puede enseñar a que todos somos útiles cuando se piensa en el bienestar general.
El cuento dice que un león estaba durmiendo y, cerca de él, unos ratones de campo estaban jugando. Uno de ellos, para demostrar su valentía, saltó por encima del león, pero el rey de la selva lo atrapó.
El ratón viendo que su vida corría peligro, le suplicó al león que por favor que tuviese piedad y no le hiciera daño, ya que lo que había hecho no lo hizo por maldad, sino más bien por ignorancia.
El león, viendo que el ratoncillo hablaba con la verdad y que además era un animal pequeño, lo dejó marchar. Al poco tiempo después de este suceso, el león caminaba por el bosque cuando cayó en una trampa, y viéndose atrapado en la red, comenzó a rugir con fuerza.
El ratón al que el león perdonó la vida estaba cerca del lugar y vio cómo el león estaba atrapado y corrió en su ayuda, mordiendo la red hasta cortarla y liberar al león
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