La foto
Se suele decir que “una foto vale más que mil palabras”, algo que reivindica el trabajo de los fotoperiodistas o reporteros gráficos. Y es cierto. ¡Cuántas veces uno se impresiona por la elocuencia de una toma! Gestos, miradas, lágrimas, sonrisas, abrazos y tantas otras expresiones que el objetivo capta como nadie. No descubrimos nada nuevo si decimos que transitamos la era de la imagen.
En estos días post elecciones los ciudadanos hemos visto una de esas fotos de las que hablamos arriba. Una que nos dice más que mil palabras: el encuentro distendido del presidente de la Nación en ejercicio y del elegido para hacerlo desde el 10 de diciembre. Algo que debiera ser normal ante cada cambio de autoridades, pero de lo que los argentinos no teníamos registro.
Y decimos normal porque los que vivimos en democracia sabemos que se debe respetar la decisión de las mayorías, nos guste o no, y que los recambios son necesarios y, a la vez, debieran ser normales. El “soberano” da su veredicto y sus servidores no tienen más que acatarlo. Ello marca también que se puede ser un país con cierto grado de adultez.
Por algo se comienza
Pero una foto así los argentinos no la habíamos visto antes y claro que, como buena foto, dice más que mil palabras. Lo importante es que algunas de esas mil palabras que cada uno se imagina se concreten en la realidad. Esos dos líderes que aparecieron en la mentada foto se habían estado, hasta pocas horas antes de los comicios, insultando en esa parodia de debate que se realizó por televisión. La magia de las urnas hizo que esos insultos se cambiaran en la fotografía por elocuentes sonrisas.
Aunque parezca una banalidad resaltar una foto así, hay que decir que por algo se comienza y los argentinos debemos decidirnos, de una vez por todas, a acabar la imparable decadencia y comenzar a ser un país adulto. Uno supone que todos los que se postulan para gobernantes tienen la misma intención, ponerse al servicio de la gente para que sea mejor, viva mejor y progrese en la vida sabiendo que cada uno es transitorio y que en el próximo turno electoral las urnas decidirán su suerte.
Para que esto suceda, haciendo un análisis de lo que nos pasa hace tanto tiempo, debemos convenir en que la llamada “política” no ha dado resultados positivos y seguimos de crisis en crisis. Y esa foto, siendo bien pensados, es un punto de arranque como para decir: “Hicimos todo lo posible pero no concretamos muchas cosas, inténtenlo ahora ustedes que han recibido el mandato del pueblo”.
Sería infantil pensar en que una foto puede cambiar el curso de la historia, pero puede ser como un punto de partida para decir que los políticos quieren cambiar. Basta con lo de siempre: empezar todo de nuevo. Y a revisar la forma en cómo se llega al poder, el desvirtuado papel de los partidos políticos y la falta de cultura y convicciones de los que dicen dedicarse a ella.
La foto chaqueña
Y hablando de fotos, podemos afirmar que los chaqueños tuvimos la nuestra después de las elecciones para gobernador. Al día siguiente, quien está en ejercicio recibió a su sucesor en un encuentro más que amable. La foto no fue tan viral como la que comentamos ahora, por el hecho de ser integrantes de un mismo partido, pero no dejó de ser un hecho de buena educación. Algo que en las últimas horas fue desvirtuado por la solicitud de una medida de la Justicia para impedir festivales de pases a planta, sobre todo de familiares y amigos, que empezaron en algunas reparticiones. El juez Civil y Comercial 21, Julián Benito Flores, suspendió los decretos 3310, 3626, 3627 y 3680 firmados por el gobernador Domingo Peppo entre el 10 de septiembre y el 5 de octubre, disponiendo la incorporación a planta permanente, designaciones, promociones y traslados de personal. Las reacciones no se hicieron esperar desde ambas partes: “La medida del juez es exagerada y atenta contra mis derechos” (Domingo Peppo). “Si tenemos un exceso de personal, habrá dificultades”. (Jorge Capitanich).
Esto también lo dicen las fotografías, cuando son sólo para la tribuna y no responden a un sentimiento profundo. Y lo mismo puede suceder con la foto de los dos presidentes, pero permítasenos a los ciudadanos que queremos que la Argentina arranque de una vez para ser una sociedad civilizada que avance en el progreso y felicidad de sus hijos. Vale que repitamos las expresiones de una lectora de un diario colega que en su página de opinión dijo: “Ni vencedores ni vencidos, solo argentinos con miradas diferentes. La verdad absoluta no la tiene nadie, solo son intentos de sobrevivir cada uno desde su perspectiva. La Argentina tiene todas las posibilidades de ser un gran país y sus habitantes, el derecho a vivir en paz en él”.
Los hechos que vengan dirán si esas fotos fueron más de lo mismo o si realmente el comienzo de algo nuevo. Si así no fuera, habrá sido una mentira más.










