La incineración de residuos
La polémica decisión adoptada por la administración del presidente Macri, ya en el tramo final de su mandato, por medio de un decreto que habilitó la importación de basura y residuos de otros países para ser reutilizados en el país, vuelve a estar bajo la lupa de organizaciones ambientalistas luego de las elecciones presidenciales del domingo, que concentraron la atención de la ciudadanía.
Se trata del decreto 591/2019 que lleva las firmas del presidente Mauricio Macri, del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y del ministro de Producción, Dante Sica. La norma, publicada hace poco más de un mes en el Boletín Oficial, modificó los decretos reglamentarios de la ley de Residuos Peligrosos para permitir el ingreso de sustancias y objetos procedentes de otros países, que puedan ser utilizados para otras finalidades o para los que exista un mercado o demanda específica.
La organización Greenpeace volvió a exigir la nulidad del decreto, señalando que el ingreso al territorio nacional de este tipo de residuos agravará el problema de la gestión de la basura, que es uno de los más serios que tiene la Argentina. Según la organización, en la actualidad solo en la Ciudad de Buenos Aires, se generan más de 6.000 toneladas por día de residuos; y del total de basura generada en el país, solo se recicla el 20 por ciento.
Por eso, advierte que si se permite el ingreso de materiales que descartan otros países, se multiplicarán los rellenos sanitarios y los basurales a cielo abierto, con todo lo que eso implica para la salud de la población.
El controvertido decreto flexibiliza las restricciones para el ingreso de “desechos de papel y cartón, chatarra ferrosa, chatarra de aluminio, desechos de material plástico y vidrios”, entre otros, sin necesidad de ningún certificado de inocuidad sanitaria y ambiental como se exigía anteriormente.
De ahí que las organizaciones que promueven el cuidado del ambiente califiquen de inconstitucional a la iniciativa del Ejecutivo nacional, ya que implica un retroceso en la protección del ambiente, un derecho que, vale recordar, est á contemplado en el artículo 41 de la Constitución Nacional.
Por otra parte, también expresan su preocupación por la gran cantidad de rellenos sanitarios y basurales a cielo abierto que hay en todo el país. Sobre ese tema, recuerdan que la Ciudad de Buenos Aires es la única que cuenta con una normativa, la Ley de Basura Cero, pero lamentablemente fue modificada el año pasado para permitir la incineración de residuos. En este punto, cabe señalar que está comprobado que la quema de basura emite partículas tóxicas y cancerígenas al aire, lo que impacta en forma negativa, tanto en el ambiente como en la salud de la población. Según estimaciones realizadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos 7 millones de personas mueren cada año en el mundo por causas directamente relacionadas con la contaminación del aire. Desde la organización Greenpeace advierten que la incineración de basura contribuye a este tipo de polución, ya que según los expertos en el humo que se genera con la quema de residuos se suelen encontrar numerosos elementos químicos como dioxinas, hidrocarburos aromáticos policíclicos, compuestos orgánicos volátiles, naftalenos policlorados y metales pesados como plomo, cadmio y mercurio. La mayoría de estos elementos, además, comparten una característica: resisten a la degradación y se acumulan en los tejidos de los organismos vivos.
En el Reino Unido, la filial local de Greenpeace realizó un estudio de impacto en la salud humana de los incineradores de residuos. Los resultados de este trabajo fueron volcados en un informe en el que se advierte que la inhalación de aire contaminado, el consumo de productos agrícolas contaminados o el simple contacto con el suelo son factores que incrementan los riesgos.
Por otro lado, según la misma organización, en Finlandia se halló que la proporción de mercurio en el cabello de las personas que vivían cerca de un incinerador era superior a la del resto de la población; mientras que en España y Alemania, distintos estudios detectaron niveles elevados de tóxicos en la sangre y la orina de niños que vivían en hogares ubicados en los alrededores de incineradoras que, incluso, contaban con la tecnología más moderna para el tratamiento de residuos.
Es necesario que el problema de la basura esté presente en el debate público y que los responsables de diseñar políticas públicas tengan en claro que la incineración de basura no resuelve el problema ambiental, sino que lo agrava.










