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Mucho ruido y pocas ventas

Hace más de 70 años, Shannon y Weaber describían al ruido en su famoso modelo de la comunicación (aquel que aprendimos en la secundaria), como la interferencia en la comunicación.

Lo definían como algo perturbador que altera el flujo del mensaje distorsionándolo, ya sea en su contenido, tono o intención.

Hoy en día, la tecnología 4.0 permite que hagamos maravillas en cuanto a transmitir un mensaje a los receptores que necesitemos, por el canal que queramos y en una inmediatez sorprendente. Pero no todo es color de rosas amigo lector. La tecnología sumó distorsiones y ruidos comunicativos, que perjudican al mensaje esencial que queremos divulgar. Estos se dan, por ejemplo, a modo de permanentes notificaciones en nuestros celulares o laptops de variados mensajes que nos envían tanto personas o aplicaciones generadas por Big Data de manera directa (mensaje de texto o “like” en redes sociales) como indirecta (publicidad digital por alguna suscripción que hayamos hecho).

En este sentido, trabajando con pymes, cada vez es más normal escuchar casos de desvinculaciones laborales por whatsapp, publicaciones de Instagram de los empleados tomando alcohol en after office vistiendo los uniformes de la empresa, reuniones dentro de la oficina o cadenas de mails corporativos para organizar el futbol 5 y transmisión de información relevante para la operatoria de la empresa en charlas de pasillo o en el coffee break.

Estando en el mundo pyme, somos conscientes de que los recursos tangibles (como el dinero) son escasos. Por lo tanto, el desarrollo eficiente de intangibles como la comunicación son elementales para desarrollar ventajas competitivas sostenibles. Ante esto debemos preguntarnos permanentemente: ¿Transmitimos nuestros objetivos de manera correcta, por los canales adecuados, a los destinatarios pertinentes?

Es por ello por lo que no tenemos que olvidar, como empresarios pyme, la importancia de dedicarle tiempo a elegir el canal mediante el cual vamos a enviar la información (mensajería instantánea, llamados, videocalls, mails, reuniones presenciales, etc.); así como qué mensaje vamos a transmitir, a quién o para qué lo vamos a hacer.

Es que en la actualidad, a diferencia de los tiempos en los que Shannon y Weber desarrollaron su teoría, la comunicación no se limita a las 8 horas de la jornada laboral, ni siempre se realiza de manera directa entre emisor y receptor, sino que es constante 24x7. Es que cada uno, a través de sus cuentas en redes sociales digitales, se convirtió en su propio medio. Por ello, es clave recordar que los empresarios pymes no deben preocuparse únicamente por ser buenos comunicadores, también tienen que ayudar a sus equipos a que lo sean.

De tal forma, tenemos que delimitar de manera explícita cuales son los medios para cada cosa, para evitar que las distorsiones vengan desde nuestra organización.  ¿Cómo? Aquí algunas sugerencias:

-          Mensajes Urgentes: De manera verbal, cara a cara con respaldo por mail corporativo.

-          Mensajes Importantes: Por mail, con refuerzo de manera verbal, ya sea de modo presencial o telefónico.

-          Futbol 5 o after office: Grupos de Whatsapp, o de manera verbal en pasillos, breaks o almuerzos.

-          Respeto a los valores de la organización aun en la vida privada, principalmente en redes sociales.

De esta manera, evitaremos ser nosotros el ruido que distorsiona nuestros mensajes, ahorrándonos en tiempos, mejorando procesos, evitando desvíos en nuestros procesos y obteniendo un feedback adecuado de nuestros clientes o proveedores para continuar desarrollándonos.  Entendamos que la eficiente comunicación es tal vez nuestro recurso más económico de adquirirlo, pero, si la ocupamos mal, puede salir muy caro.

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