Un Fogón para la amistad
En 1935 arribaron a Resistencia Aldo y Efrain Boglietti, hermanos oriundos de Rosario que, como otros viajeros, quedaron voluntariamente atrapados en el Chaco.
Por María Cristina de Pompert de Valenzuela
Analizamos distintos aspectos de su contribución al desarrollo chaqueño.
CON LAS COMUNICACIONES
Poco después de su arribo, aquí se radicaron y lograron la representación de la Corporación Sudamericana de Servicios Aéreos, Con ellos se inició esa modalidad de transporte de pasajeros en el Chaco. Anteriormente sólo los vuelos del Aero Club Chaco, fundado en 1921, cubrían las necesidades del traslado de urgencias en caso necesario.

La nueva forma de comunicación no sólo era un gran aporte para la vida de la población sino que también ponía un matiz de progreso en la imagen del territorio en ese momento. Como nota curiosa relacionada con su actividad, cabe consignar que en 1941, descendió en aguas del río Paraná, frente al puerto de Barranqueras, en su primer vuelo, un hidroavión, con capacidad para 10 pasajeros.
Más adelante y por espacio de muchos años, los hermanos Boglietti, fueron los agentes locales de la empresa Aerolineas Argentinas. Por su iniciativa y la participación del Gobierno Provincial, el 6 de diciembre de 1950, la empresa estatal inauguró el servicio de vuelos Resistencia - Tucumán con escala en Presidencia Roque Sáenz Peña. Con el transcurrir de los años la empresa amplió su cobertura de vuelos y en los últimos años subsistió bajo la denominación de Chacotur.
CON LA CULTURA
Bien podrían ser recordados por ser pioneros en la implementación de un importante adelanto en las comunicaciones. Pero más se los recuerda en la capital chaqueña, por su accionar cultural. A poco de su arribo comenzaron a participar de los” foros del bar Olimpo”, las reuniones del grupo denominado ”Peña de los Bagres” y a colaborar con las actividades del Ateneo del Chaco.

Por entonces eran también asiduos asistentes a las reuniones que se celebraban en la llamada popularmente “esquina de Leyra”, un domicilio particular ubicado enfrente de la Municipalidad, con un negocio de electrodomésticos en planta baja y en los altos una sala de reuniones que lucía un piano de cola y con una nutrida biblioteca que cubría las paredes.
En esta etapa, entablaron relación con Juan de Dios Mena quien se desempeñaba en el despacho de la confitería Florida situada en la esquina del bar Olimpo. Mena también asistía a estas reuniones en la esquina de Leyra.
Toda esa actividad fue preparando la idea de crear una institución cultural a la que calificaron en principio, con cierta discrecionalidad y voluntaria elección personal, como club, templo de amistad y museo.
Con preparación artística, decoración acorde con la finalidad y algo de ironía comenzaron a trabajar, sobre todo en el acopio de piezas. En 1943 concretaron la idea en una antigua casona de la calle Brown casi esquina Pellegrini.

La institución fue denominada Fogón de los Arrieros. Allí se instaló Aldo, quien invitó a Mena a compartir la vivienda ya que éste buscaba un sitio para alquilar. La convirtieron en su casa y se transformaría asimismo en albergue transitorio de todos los artistas reconocidos que visitaban Resistencia.
El sitio, que hoy ha desaparecido alcanzado por la modernización de la ciudad y al que el lenguaje corriente denomina el “viejo Fogón” fue creciendo y tomando forma, Se convirtió en lugar de reunión de pintores, escultores, intelectuales y público en general, sin solemnidad ni protocolo, en un clima distendido y espontáneo. Algunos de los artistas realizaron allí sus obras. El caudal de piezas artísticas , antiguas y modernas que llegaban en calidad de donaciones, sumadas a las que dejaban los huéspedes temporarios, fueron exhibidas en sus muros y en general en todos los ambientes
Por iniciativa de Aldo fue creado el teatro de títeres dedicado a la juventud. Así logró la participación de los conjuntos en varios encuentros provinciales y nacionales.
Entre 1960 y 1965, con el aporte de la creatividad del arquitecto Horacio Mascheroni , Aldo dio forma a su aspiración de local propio de acuerdo con su concepción del Nuevo Fogón.
Es el local que ocupa actualmente. Posee una importante biblioteca con volúmenes en todos los idiomas. En su interior se guardan piezas de gran valor de distintas partes del mundo. En forma especial se destacan las tallas de tipos humanos regionales en madera de curupí, del famoso escultor Juan de Dios Mena.
A partir de 1968 se convirtió en una Fundación. Privada y de bien público. Aparte de su valioso patrimonio ofrece la posibilidad de participar en visitas comentadas, talleres, cursos, conferencias, proyección de películas y diapositivas y todo tipo de actividad cultural. A su accionar se debe el emplazamiento de esculturas y murales en las calles y espacios verdes de Resistencia , tarea que fue luego continuada por la Fundación Urunday.
El Fogón de los Arrieros fue distinguido en 1988 con el premio Konex en el rubro Fundaciones Culturales. Ya en 1978, los hermanos Boglietti recibieron el Premio Puente General Belgrano, otorgado por los Rotary Club de Resistencia y Corrientes por su apoyo al arte en la zona.










